lunes, 15 junio 2026
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La neuropolítica

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La neuropolítica
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 3 de agosto de 2012
El Trife no invalidará la elección presidencial y la transmisión del poder será una realidad el 1 de diciembre, pese a las irregularidades registradas en la pasada jornada comicial. 
Todos los partidos incurrieron en tropelías. Algunos políticos, con sus actos destruyen la democracia que lleva décadas de construcción.
Ningún político es impoluto. Muchos infringen la ley o atropellan a las instituciones, aunque lo nieguen. En el marco de la disputa post electoral un amigo me dijo: 
El ladrón acusa al ladrón: “Ahí va, es él, agárrenlo, es el verdadero culpable”.
¿A quién creerle?
Esta es la realidad que debería indignar y avergonzar a muchos políticos y no políticos.
Por ahora, les comparto algunas investigaciones acerca de la complejidad del voto.
El 1 de julio se expresaron en las urnas los electores: unos por convicción, otros por interés, y unos más por vocación.
¿Por qué las encuestas erraron en sus pronósticos?, ¿Nadie ganó todo y algunos sucumbieron drásticamente? ¿Por qué el voto diferenciado de cierto rango de electores? 
Interrogantes difíciles de resolver con respuestas simples: muchos electores castigaron al PAN, el PRI “compró” millones de votos, lo cual hicieron también el PRD, el PAN y los demás. ¡Todos pecaron!
En “El Cerebro Político o cómo lograr que te elijan”, Federico Kukso, explica el funcionamiento de la mente humana en política. 
La “neuropolítica” aporta indicios acerca de una elección.
“La resonancia magnética funcional… y los diversos métodos neurológicos permiten conocer el cerebro del votante, el interior de esa masa gelatinosa colmada de cien mil millones de neuronas en la que se gesta el voto, siempre tamizado por los prejuicios, el dogmatismo o fanatismo que todos tenemos”.
Los “neurocientíficos sociales” que trabajan en ambientes inexactos como la sociedad y el comportamiento humano, tratan de responder a algunas interrogantes: 
¿Qué reacciones tiene una persona cuando escucha, observa o mira a un político? 
“Lo menos que hay, dicen algunos, es frialdad. La teoría de la elección racional está derrumbada… Estudios revelan que la gente no vota tomando en cuenta hechos concretos… sufraga desde sus valores, ligados a sus emociones”.
“La toma de decisiones no es un proceso lógico ni computacional. Está guiada por la emotividad”, afirma Facundo Manes, director del Instituto de Neurología Cognitiva. 
“Los seres humanos vivimos tomando decisiones. La vida es eso: elegir. A veces no procesamos los pros y los contras racionales en cada elección. Y decidimos automáticamente, desde el inconsciente y nos guiamos por las emociones. El voto político no escapa a esta lógica”. 
“Cuando una persona escucha el discurso de un candidato, las áreas racionales de su cerebro se activan menos que las áreas emocionales”.
“Los spots de campaña pueden ratificar una decisión, provocar la inclinación por alguien o fortalecer aversiones”. 
“El votante por lo general no se mueve cuando los hechos no encajan con sus marcos de valores. Se apaga cierta clase de interruptor neuronal y los hechos disonantes simplemente los ignora”.
“Nuestro cerebro se muestra alérgico al conflicto interno y bloquea la información racional que podría hacernos cambiar de opinión”.
Los lóbulos frontales son las raíces cerebrales de la política. 
Alexander Luria definió esta zona como “el órgano de la civilización”. Ahí radica la esencia de una persona, el núcleo de su personalidad, sus impulsos y sus ambiciones. 
“Realiza funciones avanzadas y complejas del cerebro, las funciones ejecutivas. Es la sede de la intencionalidad, la previsión y la toma de decisiones complejas”.
Elkhonon Goldberd, en su libro “El Cerebro Ejecutivo” afirma que los lóbulos frontales son los que mueven todo.
En una elección, los rasgos físicos de un candidato, influyen más que su personalidad.
“Los seres humanos hacemos juicios a partir de los rostros en fracciones de segundo en relación a dos aspectos: si un sujeto es abordable o bien conviene evitarlo, o si es débil o es fuerte”, sostiene Alexander Todorov.
 
“Nuestros cerebros están cableados para mirar caras y deducir las intenciones de los demás. Siempre nos preguntamos si esa persona tiene buenas o malas intenciones”. 
“En el caso de la política, los votantes se basan en gran medida en la apariencia facial al elegir a un candidato. A veces, juzgan su madurez, su masculinidad o femenidad, su firmeza, su estabilidad emocional y sus cualidades de liderazgo”.
El neurólogo Ralph Adolphs, señala que a la hora de decidir influyen las llamadas “neuronas espejo” de la empatía, con las que la gente lee el mundo y comprende las intenciones de los otros.
vivereparvo45@yahoo.com.mx y vivereparvo45@hotmail.com
Staff Puebla On Line 2009
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