La Ley de Víctimas; Calderón se resiste
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En México, el resarcimiento de los daños a las víctimas del delito es un tema reciente y poco estudiado, por lo general la ley se enfoca a castigar al agresor y descuida la atención del agraviado. Con la nueva Ley General de Víctimas aprobada por el Congreso de la Unión, el país estaba a punto de dar un paso trascendental en materia de derechos humanos. Pero Calderón la detuvo.
Mediante argumentos sin sustento y fuera de tiempo, el representante del poder Ejecutivo presentó una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justica de la Nación (SCJN), oponiéndose a la decisión del Congreso de publicar la ley; sin importarle que con anterioridad y ante medios de comunicación formalmente empeñó su palabra a diversos grupos sociales como el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que encabeza el poeta Javier Sicilia. Las reacciones no se hicieron esperar.
Sicilia lo llamó traidor, mentiroso, un hombre cuya palabra carece de valor y sostuvo que la estrategia de seguridad que emprendió el gobierno federal sólo ha traído al país “dolor, víctimas y miseria”. ¿Tendrá la razón el poeta?
Lo que es un hecho, es la deuda que Calderón tiene con las familias de los 60 mil muertos que ha dejado su guerra contra el narcotráfico y mediante la publicación de la Ley de Víctimas pudo retribuirles algo de lo mucho que les debe. No lo hizo.
La ley contempla que las víctimas del delito para su rehabilitación deben recibir apoyo médico, psicológico, jurídico y monetario, además de becas para su desarrollo y superación personal, por otra parte, obliga al Estado a realizar una investigación pronta y efectiva que logre la identificación, captura y sanción de los causantes del daño. Pero insisto, Calderón se negó a publicarla.
Se le olvidó que en Junio de 2008 se promulgó la reforma en justicia penal y seguridad. No recordó que en Junio de 2011, mediante un esfuerzo de los legisladores de todos los partidos políticos, se promulgó la reforma constitucional en materia de derechos humanos, la cual pone a México a la orden día con los tratados internacionales y exige la creación de una ley que promueva la reparación del daño a las víctimas del delito.
En fin, al Presidente lo único que le importa es combatir al narcotráfico de forma equivocada.
Es cierto, con la delincuencia no se puede negociar, pero tampoco realizar estrategias sin resultado; el problema real de la guerra contra el narcotráfico es que se combate la violencia con más violencia, en lugar de apostarle a la educación, a la cultura, a la creación de empleos para jóvenes, quienes cada día más engrosan las filas de la delincuencia organizada. Por lo mismo de que el Presidente del empleo nada más no les dio empleo.
Por otro lado, como Jefe de las Fuerzas Armadas tampoco da una, el ejército como institución atraviesa por un período de poca credibilidad ante la sociedad civil, su imagen está muy dañada, especialmente ante organismos internacionales como Amnistía Internacional y Human Rigths Watch, que lo colocan en los primeros lugares de la lista de violaciones a derechos humanos en México.
Para recuperar esa credibilidad, han recurrido a la promoción de su imagen en museos o la exposición de eventos en centros recreativos, una muestra es la pasada feria de Puebla, donde se otorgó un lugar especial al ejército con el objetivo de que participe con la sociedad.
Lo que Calderón debe hacer es publicar la Ley General de Víctimas.
Lo que hace es resistirse.
¡Gracias!
cospen@hotmail.com