Edil de Puebla acepta cambio de sede del Grito de Independencia
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Rivera Pérez ya dio el “sí” al planteamiento del gobernador Rafael Moreno Valle que pretende cambiar de sede la fiesta del Grito de Independencia.
Después de que el trascendido dado a conocer el martes cayera como bomba entre los ocupantes del Palacio Municipal, pero principalmente en la persona del edil, la sorpresa, y la molestia, se fueron diluyendo con el paso del tiempo.
Las primeras reacciones públicas de Rivera evidenciaron su inconformidad.
En el extremo de una eventual confrontación, manifestó que los ciudadanos poblanos querían mantener la tradición en la plancha del zócalo y que, fuese el que fuese el plan del mandatario estatal, él continuaría con el festejo y la verbena popular acostumbrados.
Tras las incendiarias declaraciones intervino Fernando Manzanilla.
El secretario General de Gobierno de la administración morenovallista se comunicó con el presidente municipal para informarle de las intenciones, se disculpó por no hacerlo antes de que se publicara en los medios y le pidió apoyar al gobernador.
Y sí, lo consiguió.
Así que hoy tendrá que ser diferente la postura del alcalde frente a ese tema.
O por lo menos eso es lo que esperan allá en Los Fuertes.
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El gobernador dijo la verdad cuando expuso desde el municipio de Cañada Morelos que todavía no era un hecho el traslado del Grito de Independencia a la zona de Los Fuertes.
Quiere hacerlo allá en lugar de repetirlo en el zócalo, como admitió, pero aún no cuenta con los elementos suficientes para emitir la orden definitiva.
Hasta el fin de semana existían dudas técnicas que le impedían tomar una decisión.
Una tiene que ver con la capacidad de la plaza proyectada para el acontecimiento, es decir, con el número máximo de personas que puede admitir sin que se presenten riesgos para su integridad.
Otra es la relacionada con el transporte público.
Si el objetivo es llevar miles de espectadores hasta ese lugar, se les tiene que resolver la transportación para el regreso a casa, que por lo general se da alrededor de la media noche.
Por último está la sonorización.
Moreno Valle desea calidad en el sonido y fuerza en el volumen para que sus palabras, y la música, se escuchen correctamente.
Si resuelve estos temas, seguro se llevará la celebración a esa zona.
Si entran 20 mil personas, si les consigue servicio de transporte público para el regreso y si logra que sus arengas se escuchen a la perfección.
En caso contrario, la fiesta, aun con las restricciones del INAH, que son ciertas, se quedará donde siempre.