lunes, 15 junio 2026
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Tribunal Electoral: La tarea está hecha

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Tribunal Electoral: La tarea está hecha
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 31 de agosto de 2012
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ha declarado improcedente la petición de invalidez de la elección. Se puede decir que el Tribunal ha resuelto que la elección fue democrática, que los medios de comunicación actuaron de manera imparcial y que no hubo compra de votos. La panacea.
 
Esa es la lectura más inmediata y simple, porque en un análisis más profundo en realidad el Tribunal no lo dijo. El Tribunal lo que hizo fue afirmar que las pruebas aportadas por el Movimiento Progresista no son suficientes para invalidar la elección.
 
En otras palabras, el Tribunal ha dicho que la compra de votos, la coacción al ciudadano y la inequidad en la contienda electoral no fueron demostradas; no que no las hubo. 
 
Y, precisamente, no puede afirmar que esas tres cuestiones no existieron, porque no ordenó los análisis y las pruebas que le llevaran a esa convicción. El Tribunal tenía la posibilidad de allegarse de los medios de convicción que le permitieran determinar si en verdad hubo o no los hechos denunciados. El Tribunal no lo hizo y se dedicó a declarar desvinculados e insuficientes los medios probatorios ofrecidos por la colación Movimiento Progresista. Dijo, en otras palabras, que la coalición hizo mal su trabajo (lo cual es evidente), pero no nos dijo si el proceso, de acuerdo al trabajo del Tribunal, puede declararse libre de las tres cuestiones aludidas.
 
Una joya fue lo dicho por la magistrada Alanís, que repite el argumento del Consejero Presidente del IFE, Leonardo Valdez: que los medios de comunicación fungieron como actores imparciales en este proceso. Para ello, se vale de una serie de cifras que llevan a afirmar que solo hubo un 5% de cobertura mediática de diferencia entre Peña Nieto y López Obrador. En esta tesitura, el Tribunal no da respuesta a la pregunta que se hizo la magistrada y que gira en torno a la labor de los medios de comunicación ¿cuál es la eficacia de la Reforma electoral 2007-2008? El Tribunal confunde y pretende demostrar un aspecto cualitativo con elementos cuantitativos. Nadie habla que el acceso a los medios se diera de manera inequitativa, sino si el trato de los medios a favor o en contra de un candidato fue correcta o no.  
 
Así mismo, la misma magistrada (y el Tribunal) afirmó que la difusión reiterada de encuestas no es propaganda, lo que parece ser correcto, salvo que es evidente la falta de reflexión sobre las encuestas  manipuladas y continuamente publicadas. Ante ello, sólo atina a decir el Tribunal (y la magistrada) que no existe un análisis que concatene la influencia de esas (desacertadas) encuestas. La pregunta es obvia ¿y por qué no lo hizo el Tribunal? 
 
La cuestión no es menor: en una elección donde la diferencia entre el primer y segundo lugar es menor al uno por ciento del total del Padrón Electoral, no es menor que el instrumento más importante de medición y difusión de preferencias sea minusvalorado por el juzgador.
 
Lo anterior podría tener un resumen: el Movimiento Progresista hizo mal su trabajo (según lo expuesto por el Tribunal). 
 
Lo que no es claro es si el Tribunal hizo bien su trabajo. 
 
Nadie duda que existe una coherencia en su sentencia: declarar infundada una impugnación porque el quejoso no aportó los medios de prueba idóneos y suficientes. 
 
El problema es que esa actitud no es suficiente para aclarar las dudas sobre la elección, tarea que sólo le corresponde a ellos. El ciudadano (o una coalición) está lejos de poder probar las irregulridades en un proceso como éste.
 
El Tribunal ha actuado constatando. Ha cumplido su tarea. Pero parece que solo una parte de ella.
 
El problema es mayor a que Peña Nieto se siente en la silla Presidencial. 
 
Es un problema que va más allá  del regreso de un partido político. 
 
El problema es que, en el mundo del Tribunal, este proceso electoral fue correcto, válido y democrático. Pero no estudia, en verdad, los parámetros para que ello se dé. 
 
Para el Tribunal vivimos en una democracia que funciona por sus excelentes instituciones, aunque hay una buena parte de la opinión pública que discrepa de ello. No se trata de una cuestión de enfoques. Se trata de que, para el Tribunal, esta es una democracia en la que cada voto vale solo un voto y no existe compra de votos, los medios actúan imparcialmente y no hay propaganda encubierta.
 
Es un sueño de país. Una democracia de ensueño.
Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009