Juárez y Zaragoza (I)
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“Un héroe lo es en todos sentidos,
y ante todo, en el corazón y en el alma”
Thomas Carlyle
Benito Juárez García gobernó México durante 14 años, del 15 de enero de 1858 al 18 de julio de 1872. Entre 1863 y 1867 sostuvo un gobierno itinerante, difícil, por la guerra.
El Congreso estaba integrado sólo por diputados; no había Cámara de Senadores.
El general Ignacio Zaragoza Seguin dirigió la batalla del 5 de Mayo desde la iglesia de Los Remedios. Murió el 8 de septiembre de 1862.
Hoy, a 150 años de distancia, algunos usan su nombre para enaltecerse y proyectarse; lucran con la gloria de otros.
A propósito de la ascensión al poder de Enrique Peña Nieto, en las elecciones de 1871, también se acusó al gobierno de Juárez de cometer fraude.
Al final de su gobierno, por perpetuarse en el poder, fue duramente criticado. Porfirio Díaz Mori se levantó en su contra y lo acusó de dictador.
Su popularidad cayó y la corrupción se apoderó de la burocracia y de los policías; la delincuencia creció. México contaba con siete millones de habitantes, la gran mayoría pobres e iletrados.
¿Algún parecido con el presente?
Juárez y Zaragoza lucharon por la libertad y la soberanía. Antepusieron los intereses de la patria y por causa de la nación perdieron hijos y familiares.
El oriundo de Guelatao pugnó por la justicia y reprobó a “quienes pretenden enriquecerse con la miseria de las masas y del dolor”.
“Ya lo pagarán si sigo siendo presidente. ¿Por qué siempre es el pobre el que sufre más?”, le dijo triste y molesto a Sebastián Lerdo de Tejada en 1867, por el alto costo de los insumos para el ejército y la población.
Los proveedores de víveres del Ejército eran del Bajío -Guanajuato, Querétaro y el Norte de Michoacán, quienes subieron los precios exageradamente, lo que irritó al Presidente:
“No puedo creer que los hacendados de la región piensen más en su beneficio personal que en los sacrificios que la patria hace por darles orden y paz. Este egoísmo no tiene límites, los castigaremos”.
El 5 de mayo de 1867, en el aniversario de la Batalla de Puebla, desde San Luis Potosí, ante una multitud reunida frente al Palacio Nacional provisional, expresó:
“Pueblo de México, amados conciudadanos, el baño de sangre por el que ha pasado la República no podrá ser olvidado jamás. La sangre de vuestros hijos, la sangre de vuestros esposos, la sangre de vuestros padres, no será derramada de manera inútil porque al afianzarse la República se afianza la soberanía nacional”.
“El concierto de todas las naciones admirará a este pueblo, hoy y por los siglos hasta siempre jamás”.
“Recordad esto, no podemos flaquear, tenemos que seguir adelante porque nuestra recompensa será la gloria eterna y el respeto de todos los pueblos y naciones que sabrán que México no es lugar para venir a buscar aventura ni rostrar batalla para someter a un pueblo a la esclavitud”.
“En este momento os digo, ¡mexicanos!, la libertad es una realidad, es un ejemplo para todas las naciones. Orgulloso estoy de ser el presidente de los mexicanos; la nación es hoy madura, respetada, fuerte. Esta lucha será el inicio, el comienzo de una grandeza que nunca acabará.”
Juárez, con el apoyo de Estados Unidos, estaba a punto de ganar la guerra a los franceses.
Su familia, vivía en Nueva York, donde se había refugiado por años. Se preparaban para regresar a México. Margarita Maza, su esposa, junto con sus hijos, y su yerno, dos féretros de sus hijos, partieron en un tren oficial rumbo a Washington, donde fueron recibidos con gran júbilo.
Antonio López de Santa Anna planeaba secuestrarlos en abril de 1867, pero le fue imposible por la protección a los Juárez por parte de las autoridades estadounidenses.
Margarita y sus hijos desembarcaron del guardacostas norteamericano en Veracruz, en medio de la algarabía popular y los aplausos.
Durante su viaje a la ciudad de México en carrozas, pasaron por Puebla, donde también hubo porras y repique de campanas.
El 23 de julio de 1867, Benito recibió a Margarita con flores en la mano, la abrazó y la besó, igual que a sus hijos. Al fin pudieron estar juntos después de tantos años.
Juárez escribió: “Este momento vale por todas las recompensas que un hombre puede recibir”.
Por las tardes, la pareja presidencial paseaba por el Paseo de Bucareli, donde los ciudadanos podían acercarse y saludar al Presidente.
El 2 de enero de 1871, a las cuatro de la tarde, Margarita murió de cáncer y Juárez gritó de dolor. No fue al Palacio Nacional por una semana. Aun así, Juárez se postuló como candidato a Presidente por tercera ocasión en julio de 1871, obtuvo 5837 votos, Porfirio Díaz 3555 y Sebastián Lerdo de Tejada 2874 votos. Los votos en contra de Benito fueron 6429.
¿Algún parecido al 2012?
El 18 de julio de 1872 murió por una angina de pecho, y en su honor, hubo solemnidades en todo el país.
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