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Ardelio Vargas Fosado, mano dura del gobierno del estado de Puebla

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 19 de septiembre de 2012
Una llamada a su teléfono celular lo despierta. Es de madrugada. Es su madre, quien angustiada le pide que salga a la calle. Al mismo tiempo, de la oscuridad emerge un grupo de encapuchados. Comienzan a golpearlo y lo suben a una camioneta.
 
Otros sujetos entran a su domicilio para robar dinero en efectivo y aparatos electrónicos, entre ellos una mujer en busca de algo y que apunta con un arma larga a una niña de cuatro años.
 
La escena podría interpretarse como un secuestro, un” levantón”. Pero no. Así son los “métodos de inteligencia” que utiliza la Policía Estatal a cargo de Ardelio Vargas Fosado, el mismo que fuera titular de la AFI y la Policía Federal, el que se encargaría de los mega operativos contra la delincuencia organizada hasta que fue despedido por Genaro García Luna en los inicios de la administración de Felipe Calderón Hinojosa.
 
Los encapuchados son Policías Estatales Preventivos a quienes Vargas Fosado les encargó resolver asaltos, homicidios, narcomenudeo, etcétera. En lugar de enfrentar a la delincuencia, sobre ellos recaen denuncias por robo, extorsión, detenciones ilegales, y quejas en la Comisión de Derechos Humanos del estado (CDHE), mismas que se mantienen archivadas.
 
El hombre se llama Alberto J. Fue detenido el 21 de septiembre de 2011, según la versión de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), enviada a los medios de comunicación. Ese día cayó junto con sus cómplices cuando planeaban robar un domicilio y sin más confesaron sus delitos.
 
Su familia denunció ante la prensa los abusos de la policía. Como represalia, fue ingresado al dormitorio “L”, el más peligroso del Centro de Reinserción Social, donde se ubica a los sentenciados por delitos como delincuencia organizada, secuestro, homicidio.
 
Casi un año después Alberto J. fue absuelto por el juez de distrito, quien ordenó su liberación inmediata luego de evaluar el caso y descubrir todas las irregularidades del caso.
 
El detenido y sus familiares no quisieron volver a tener contacto con los medios de comunicación por temor a las represalias.
 
Vargas Fosado justifica las detenciones ilegales con el argumento: “Yo soy policía, yo los detengo y ellos saben lo que hacen, yo no soy Ministerio Público”.
 
Al igual que quien ahora es su rival, García Luna, Vargas Fosado ha hecho de los medios de comunicación el mecanismo perfecto para hacer pasar violaciones a derechos humanos por acciones contra la delincuencia, que le han valido felicitaciones públicas por parte del gobernador poblano Rafael Moreno Valle, aliado político de Elba Esther Gordillo.
 
Y es que todas las detenciones irregulares del denominado Grupo de Estrategia, como se hizo desde la administración de Mario Marín Torres, son boletinadas por el Gabinete de Comunicación Estratégica de la SSP y la Procuraduría General de Justicia (PGJ), a cargo de Cristina Ortiz Pérez.
 
Es el equipo al que perteneció un ex agente de la Policía Metropolitana, que fue detenido por el delito de robo de vehículo el 26 de noviembre de 2010.
 
VIOLACIONES A DERECHOS HUMANOS
Para Eduardo Almeida, representante del Nodo de Derechos Humanos, los actos represivos y las detenciones arbitrarias representa el estilo de trabajo de Vargas Fosado, por el cual diversas organizaciones sociales lo denunciaron incluso desde que se anunció que sería nombrado Secretario de Seguridad Pública en la entidad.
 
Vargas Fosado, dice el activista, no ha logrado reducir los índices de violencia en el estado, mientras que las violaciones a derechos humanos y la represión va en aumento. Además, dice, no existe un contrapeso para Vargas Fosado, pues la Comisión de Derechos Humanos local se ha caracterizado por privilegiar los intereses del gobernador.
 
La administración del ombudsman poblano, Adolfo López Badillo, se ha caracterizado por ser la más inactiva de la historia de esa Comisión, pues en un año las recomendaciones se redujeron en 50 por ciento.
 
PERPETUAR LA ILEGALIDAD
Ardelio Vargas, diputado federal con licencia, perpetuó los abusos policíacos cometidos por supuestos grupos de elite creados desde la década de los noventa, durante el gobierno de Manuel Bartlett Díaz, de los que se han escrito historias de muerte y corrupción.
 
Agentes de corporaciones del Distrito Federal y el Estado de México fueron reclutados en corporaciones policiacas poblanas siempre de la mano de Adolfo Karam Beltrán (actual diputado suplente electo del PRI), quien llegó a Puebla protegido por el arzobispo de la Iglesia Ortodoxa Antioqueña de México, Antonio Chedraui.
 
Esos agentes han estado vinculados a actividades delictivas en Puebla y el Distrito Federal, como se evidenció el 18 de mayo pasado cuando la Procuraduría General de Justicia del DF suspendió y sometió a una investigación a su director de Investigación, Fernando de Anda Ríos, tras la detención y consignación de seis de sus elementos acusados de extorsión a comerciantes.
 
Esas mismas operaciones, y sus consecuentes denuncias, fueron por las que su hermano, Francisco de Anda Ríos, comandante de la extinta Policía Metropolitana, huyó de Puebla cuando dos de sus agentes y dos “madrinas” fueron detenidos minutos después de robar un vehículo el 26 de noviembre de 2010.
 
En los pasillos policíacos poblanos se rumoraba que él y sus hermanos eran “madrinas” (informante de la policía con vínculos en la delincuencia) de Policías Federales y del Distrito Federal.
 
La versión se confirmó en marzo de 2011, cuando otro de los hermanos, Raúl, fue asesinado por un comando en la colonia La Gigantera de Tonalá, Jalisco, junto con el comandante de la AFI, Juan Rafael Villalobos.
 
El acta 391/2011 de la Procuraduría General de Justicia del estado de Jalisco reveló que 15 disparos le arrebataron la vida y fue identificado y entregado a su hermano Arturo, quien negó que su hermano fuera “madrina”, tal y como se difundió en medios locales.
 
Arturo también estuvo en Puebla. Llegó en abril de 2010 para apoyar a Francisco, luego de que le fracturaron una pierna durante un “operativo” en el que pretendían extorsionar a un grupo delictivo.
 
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Staff Puebla On Line 2009
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