CEN del PRD no quiere alianza con el PAN en Puebla
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Aunque faltan seis meses para que se tome le decisión definitiva, hasta ahora a nivel nacional ya se han hecho tres mesas de discusión para analizar la pertinencia de que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) poblano se vuelva a aliar con el Partido Acción Nacional (PAN), o mejor dicho con el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, y el debate ha sido ganado por quienes se oponen a que surja esa nueva posibilidad.
Los dos principales impulsores de que el PRD poblano vuelva a ser “un patiño” de la derecha son Jesús Zambrano, el presidente nacional del partido, y el líder de los senadores perredistas, Luis Miguel Barbosa Huerta, quien se ha convertido en el personero de los intereses de Rafael Moreno Valle dentro del instituto del sol azteca.
Entre los casos que se han discutido son los de Durango, Tlaxcala, Oaxaca y Puebla. Y hasta ahora en las mesas que se instalaron para analizar el panorama electoral de 2013, solamente ha avanzado el proyecto de que se haga una alianza con el PAN en la primera de estas entidades, por la razón de que es un estado en donde no ha habido alternancia en el poder y es de los pocos territorios en el país en donde prevalece una hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Acerca de Tlaxcala se ha argumentado que en 2010 la derrota que sufrió el PRD en la lucha por la gubernatura y por lo que no pudo recuperar esa posición, fue por la alianza que se hizo con el PAN, el cual es un partido identificado plenamente con los abusos y excesos que cometió el ex mandatario Héctor Ortiz. Por lo cual se ha planteado que no es conveniente tener un acercamiento con Acción Nacional.
De Oaxaca ha prevalecido un absoluto desconcierto por el trato que los panistas dan a la gente del PRD.
Y en Puebla se ha expuesto que el PRD no ganó nada con la coalición opositora de 2010. El partido no ganó espacios, no tiene vida orgánica y ha sido ignorado por el gobierno de Rafael Moreno Valle.
Pese a los anteriores argumentos, en la discusión se ha empezado a plantear una nueva alternativa: Que en lugar de hacer una coalición de partidos contra el PRI, se haga una alianza de “candidatos comunes”.
¿Cuál es la diferencia? Con una coalición, parcial o total, cada partido participante solamente le toca un porcentaje de las candidaturas a puestos de elección popular. En 2010 por la coalición Compromiso por Puebla al PRD apenas le tocó poco menos de 20 por ciento de las postulaciones a ediles, y en el resto del estado se quedó sin participación.
En cambio, con la otra modalidad cada uno de los partidos que se unan puede postular candidatos en todas las plazas y cada quien decide si va solo en cada municipio o distrito, o si se juntan para impulsar a un solo aspirante.
Al final es lo mismo. El resultado es que si el PRD decide ir aliado con el PAN de nueva cuenta, ya sea en coalición o con candidatos comunes, seguirá contribuyendo a desfigurar a la izquierda en Puebla y ser el partido “patiño” del gobernador, quien necesita de otras fuerzas, aparte del albiazul, porque su pésimo desempeño como jefe del Poder Ejecutivo no le da condiciones para ganar los comicios locales del año entrante.
La política de alianzas o coalición entre los partidos se debe decidir en marzo del próximo año, que es cuando vence el plazo oficial para registrar ante el Instituto Estatal Electoral la forma en que contenderán las fuerzas políticas.
Por tanto falta un largo y conflictivo periodo en que seguramente Jesús Zambrano y Luis Miguel Barbosa Huerta seguirán operando a favor de los intereses de Moreno Valle y la derecha, para imponer a como de lugar una alianza electoral con el PAN por encima de debates y convicciones.
Lo interesante será saber dos cosas. Uno, de cuánto serán los “cañonazos” para que los perredistas que ahora se oponen a la alianza cambien su forma de parecer.
Y dos: quiénes van a resistir los esfuerzos de Barbosa–Zambrano–Moreno Valle de volver a convertir al PRD en “patiño” del PAN.
Hoy al mediodía, en el restaurante El Cazador, va a sesionar la corriente Nueva Izquierda, la de Luis Miguel Barbosa Huerta, para discutir cuántos espacios van a pelear en el nuevo Consejo Estatal del partido.
De paso, se volverá a insistir en la necesidad de servir a Moreno Valle Rosas, pese al maltrato que el gobernador le da a la izquierda.
Lo que muestra que los perredistas tienen el síndrome de Paquita la del Barrio.
O por lo menos esa es una característica de quienes militan en Nueva Izquierda.