jueves, 04 junio 2026
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Oposición autoritaria y pesetera

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Oposición autoritaria y pesetera
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 29 de octubre de 2012
Si la oposición tiene mayoría en el Congreso, es su responsabilidad si el Ejecutivo logra la aprobación de leyes o el nombramiento de funcionarios “a modo”. 
En este caso, el Congreso tiene en sus manos un poder real, porque las democracias modernas encuentran en la ley el instrumento político y jurídico más importante y no puede haber ley (o reforma de ella) sin el consentimiento del Congreso.
Desde el año 1994, el titular del Ejecutivo en México ha tenido que pactar con las demás fuerzas políticas porque, a partir de esa fecha, el partido del Presidente ha sido incapaz de reformar la Constitución sólo con sus votos. En 1997 la situación se agravó para el Presidente de la República, porque, desde entonces, no cuenta con mayoría de su partido en ambas Cámaras. Eso significa que el pacto es necesario para la creación de leyes o el nombramiento de funcionarios, lo que le da a la oposición un poder que en otras circunstancias no tiene. 
Por eso, si Peña Nieto logra las leyes (o reformas) que quiere, no podemos llamarle autoritario, salvo que su fin último sea menoscabar derechos de las minorías, disminuir los  instrumentos que controlan su actividad o disminuir la capacidad/actividad de un grupo de poder.
En un sistema con Congreso dividido y con la oposición con libertad de actuación, todo esto debe llevarnos a atribuirle a la oposición el calificativo que le corresponde, porque en nuestro país, con un Congreso dividido (lo que se replica en la mayoría de Estados) se utiliza demasiado fácil el calificativo “autoritario” y, en muchas ocasiones, sin que ello sea correcto. 
Por eso, se puede asegurar que, en ocasiones, estamos cayendo en dos errores: o sólo se culpa al titular del Ejecutivo o se tilda de autoritario un acto cuando no lo es. 
De todo ello, lo más preocupante es que efectivamente los actos autoritarios se den con Congresos controlados por la oposición, porque ya no habla sólo de la voluntad de un hombre, sino un mal endémico de la clase política. 
Habla de autoritarismo y habla de servilismo. 
Habla de una oposición tan pequeña como sus ambiciones. 
Una oposición con el signo de pesos como sello de su actividad. 
Y ante eso, ningún sistema de control del poder es suficiente.
Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009