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52 mexicanos y Florence Cassez

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52 mexicanos y Florence Cassez
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 8 de marzo de 2012

El golpe de mallete les corta la cabeza.

No es la inyección letal.

No es la silla eléctrica.

Aún no.

Pero la sentencia tiene el filo de una espada que atraviesa la piel, los huesos, las venas y los músculos de los 52 mexicanos condenados a muerte en Estados Unidos.

Uno de ellos pedía que se dejara insubsistente su pena de muerte.

Meses antes, él y 51 mexicanos más habían ganado un juicio ante la Corte Internacional de Justicia que instaba a los Estados Unidos de América a dejar insubsistentes sus penas de muerte.

Pero de poco sirvió.

Su nombre es José Ernesto Medellín.

Es mexicano.

Ha violado y asesinado a dos jóvenes (dos niñas) de 14 y 16 años.

Él y su pandilla las han vejado y las han ahorcado con sus propias agujetas.

Lo aprehendieron, pero no le informaron que podía ser asistido por su consulado.

El caso pasa a la Historia como Medellín v. Texas.

Es el año 2008.

Lo decide la Suprema Corte de los Estados Unidos y la resolución tiene olor a muerte, a panteón, a cuerpo incinerado, a extranjero, a discriminación.

La Corte se ha escudado en la soberanía de Texas.

En términos coloquiales, le importa un bledo el derecho consular de Medellín y lo que haya dicho la Corte Internacional de Justicia.

Les interesa más su posición como Estado soberano.

La pena de muerte de Medellín y de los demás mexicanos seguirá firme.

Su cita con el verdugo también.

Hoy estamos al otro lado del río.

El Ministro Zaldívar ha encontrado la cuadratura del círculo, que versaba sobre una pregunta esencial: ¿cómo liberar a Florence Cassez, sin afectar la soberanía nacional?

Y la ha encontrado en la misma razón por la que se ganó el juicio Avena en la Corte Internacional de Justicia y la misma razón negada por a Corte Suprema Americana en Medellín: el derecho a la asistencia consular.

No es un artilugio.

No es un alegato de leguleyo.

Es un argumento de altos vuelos.

El ministro ha encontrado que Florence Cassez no tuvo asistencia consular desde el primer momento. Ha encontrado que llegaron las cámaras y los micrófonos y mucho después el consulado francés.

Ahora, la Corte mexicana tendrá que decidir, sin escudarse en soberanas tonterías o en tonterías de soberanía.

Lo contrario sería tan indignante como el golpe de mallete que cortó la esperanza a 52 mexicanos; en aquel 2008; en el caso Medellín.

Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009