Lo que mal empieza… #JVM
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Los meses de precampaña y en general una campaña partidista, deberían de haber generado por lo menos una idea de la dimensión de lo que es un proceso electoral Presidencial, esto sin contar que quienes se dicen asesores deberían tener experiencia en estos menesteres, como es el caso de Antonio Solá, quien manejó la campaña de Felipe Calderón; sin embargo, lo que hemos observado en estas últimas semanas difiere de la experiencia de estos equipos que han obtenido el triunfo en dos ocasiones seguidas. Por cierto la última muy cuestionada.
La campaña de Josefina Vázquez Mota ha tenido un atropellado comienzo. Desde aquel desangelado evento de toma de protesta como candidata oficial del PAN, donde cuestiones de logística marcaron a una Josefina que se quedó sola por el abandono de sus correligionarios, lo que motivo que el “estadio azul” se vaciara, más rápido que un simulacro de Protección Civil.
Continuando con logística, estuvo a punto de perder su registro como candidata ante el IFE, al no prevenir el tráfico de la Ciudad de México, lo que la obligo a llegar en motocicleta; tampoco su equipo previo una manifestación en el World Trade Center, donde un grupo de ex trabajadores de Mexicana se manifestó obligando a posponer el evento. Aunque ahí pudo haberle echado la culpa a su vocero Javier Lozano por no resolver el problema cuando fue Secretario del Trabajo.
De lo peor que le ha ocurrido, es el que su equipo de comunicación designara a Vargas Llosa “Premio Nobel de la Paz”. Se ve que la literatura no es su fuerte. (Aunque en este tema, Peña Nieto no se queda atrás). Pero parece que no todo esto es culpa de su equipo o falta de visión logística.
También la candidata ha colaborado en este desatinado comienzo de campaña. En una charla con estudiantes del ITAM comentó “como nadie es perfecto, me fui a estudiar Economía a la Ibero” hecho que enardeció a los estudiantes de esta Institución de Educación Superior y motivó fuertes críticas en las redes sociales. También se dio a conocer un extracto de su tesis en donde decía sobre la UNAM que “Su función era educar, pero poco a poco fue convirtiéndose en una institución política, en un monstruo que alberga más de medio millón de estudiantes que lamentablemente no tienen ningún interés en su preparación profesional”, fue el propio Rector de la UNAM quien retó a JVM a que expresara si aún piensa lo mismo de la máxima casa de estudios del país. Por cierto, no ha contestado.
Y para conocer la “frivolidad” con la que asume su campaña, días después se da a conocer una charla con su coordinador de redes sociales, en las que comentan en tono de broma, que Genaro García Luna los estaba grabando a ellos, en lugar de grabar al “Chapo”, llamando también a la vocera de la Presidencia “pinche Sota”. (Aunque después aclaró que, “el enemigo no estaba en casa”).
Para no ir muy lejos, en Teziutlán, Puebla, dijo textualmente “fortaleceré el lavado de dinero”. Y otra vez las redes sociales no la perdonaron. Lo bueno es que los asistentes en su mayoría veracruzanos ni cuenta se dieron.
Estos errores han marcado a la campaña de Vázquez Mota, quien no pasa un día sin tener un resbalón, ni ser cuestionada en las redes sociales.
Aún falta lo más pesado de la campaña y JVM está tan desgastada, que en un evento de Alejandro Martí, estuvo a punto de desmayarse, pensando que era un temblor.
Todo esto ha obligado a que el mismísimo Presidente Felipe Calderón se convierta no sólo en el promotor, sino también en el coordinador de la campaña de JVM, nombrando a destacados miembros de su equipo como responsables de las áreas neurálgicas. Por lo visto, las épocas del Partido de Estado y del presidencialismo al estilo priista que tanto cuestionaron, han retornado por la derecha.
Ahora habrá que ver que tanto mejora la campaña de JVM y de no ser así, terminará diciéndole al Presidente, “No me ayudes compadre”.