Guerra de egos y golpes bajos entre Blanca Alcalá y Lucero Saldaña
joomla.2009
El sano y loable, en su momento, ejercicio de designar a dos mujeres priistas como candidatas a senadoras por el estado de Puebla encendió ya los focos rojos en ese partido y es que cada día es más pública la confrontación personal que existe entre Blanca Alcalá y Lucero Saldaña, tanto que incluso sus opositores se pueden sentar a comer palomitas y ver un desenlace que de polarizarse aún más terminará en derrota y tragedia.
Saldaña fue de última hora designada, como en muchas otras ocasiones en su carrera política ha estado ahí en el momento adecuado. Empezó el año como secretaria general del PRI en el estado y ante los problemas que implicaron la designación de un candidato en el distrito IX fue anunciada para esa posición, pero antes de que cerraran el registro, el PRI nacional decidió que para cumplir y rebasar la cuota de género sustituiría a Juan Carlos Lastiri, quien hacía precampaña y estaba a un paso del registro.
Tanto Alcalá como Lastiri habían invertido –en tiempos de poco dinero- en propaganda para que se colocara en el estado y se quedó en alguna bodega porque fracasó la pareja, que se había entendido porque él asumió que su futuro estaba ligado al de Blanca ya que si ella no gana la primera posición él tampoco sería senador. El acuerdo era claro: el triunfo era de los dos, la derrota –en caso de quedar en segundo lugar- solo de él.
Eso es lo que no ha quedado claro, por lo menos para Lucero y quienes la respaldan ya que no pretende sumar sus recursos económicos a los de su compañera de fórmula y con ello complican aún más todo, porque quien ocupa el primer lugar solo hará lo que pueda por ella, su escenario es aún doble.
Si gana la elección Alcalá tiene garantizado el puesto y una medalla por ser un estado panista, pero si pierde y queda en segundo lugar también tendrá acceso a la Cámara Alta y como van las cosas ella parece simpatizar más con el segundo escenario que con el primero.
En un reciente acto de campaña, la ex senadora Lucero Saldaña recordó que habían trabajado juntas y ella fue jefa de Blanca Alcalá, aunque se le olvidó que ella la echó del PRI y afortunada que es, fue adoptada por la esposa del gobernador Piña Olaya, doña Patricia Kurckzain, quien la designó como directora del DIF estatal.
El agravio no quedó sin respuesta en el mismo acto y la expresidenta municipal recordó que ella ha ganado elecciones para el PRI y espera llegar al Senado pero no con el expediente de suplente, en alusión directa Saldaña que ocupó la posición al fallecimiento de Rafael Cañedo Benítez y no como propietaria.
El conflicto ha escalado a tal grado que cada día será más difícil verlas en campaña a los dos en un mismo acto, con lo que la ventaja de postular a dos mujeres no abona en nada al escenario ganador del PRI.
El problema llegó ya a la dirigencia nacional y no les extrañe que las llamen para convencerlas de que dejen de hacerse daño, porque al final no sólo pierden ellas y con esa actitud, nada le aportan a Enrique Peña Nieto.
La hoguera está que arde.