La percepción de las encuestas
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Tal vez tú percibas que es rojo aquel color que miras, pero en realidad no lo es, sobre todo cuando lo observas con detenimiento. Así sucede con los números de las famosas encuestas electorales, que se han convertido en armas muy letales para los contendientes y partidos políticos. Posiblemente hoy los porcentajes en las mediciones beneficien al candidato del PRI y la percepción política nos obligue a voltear a verlo, pero también puede ser una mera ilusión y no estemos percibiendo y viendo los números reales.
El ex gobernador mexiquense no puede crecer más, sus tendencias han llegado a su techo máximo, por eso hace hasta lo imposible por mantenerse ahí y estabilizarse en sus números. Pero en política no hay perfección alguna, cambia y se transforma en segundos, en cualquier chico rato empezará a caer Peña Nieto.
En cambio Andrés Manuel López Obrador, colocado en presunto tercer lugar en las encuestas ha empezado a subir de manera importante, colocándose en segundo lugar junto con la candidata muy gris de Acción Nacional. Cuando los indecisos empiecen a mostrar sus preferencias, poco a poco la percepción social empezará a ser otra, porque la disputa se convertirá en una lucha de dos, una situación que no desea por nada Peña Nieto.
A los priistas les importa que los electores sigan pensando y percibiendo que van arriba en las preferencias, para seguir manipulando al colectivo social y haciéndoles creer que son la mejor opción. Por su parte los panistas no quieren seguir perdiendo puntos, tampoco que perciban a su candidata como una perdedora y menos aún que se vea en un tercer lugar.
Los encuestadores nacionales hasta donde observo, aparte de sus metodologías y segmentos de encuestados, creo que no quieren decirnos que hay un alto porcentaje de ciudadanos que se niegan a contestarles objetivamente, no les quieren decir la verdad. A medida de que avancen las campañas electorales empezaremos a ver como se empiezan a mover de manera distinta las tendencias.
No falta mucho para que esto se empiece a poner bueno y agarre color, cuando los electores empiecen a percibir que la disputa se cierra entre Peña Nieto y López Obrador, las cosas darán un vuelco interesante. Ojalá pronto suceda y la contradicción política se dé con más fuerza, porque la “neta” están muy tibias las cosas. Una disputa por el poder en México, debe y tiene que ser diferente, es una guerra de posiciones y una lucha de diferenciaciones.
La actitud asumida por el PRI últimamente quiere lo contrario, busca mantener en una caja de cristal a su candidato, lo cuida como un actor, lo mima y protege como a su “bebe”, no quieren los priistas que nadie lastime a su “muñeco” mexiquense.
Lo acabamos de presenciar con el falso debate y las llamadas “mesas de la verdad” que instalaron las dos dirigencias nacionales del PRI y el PAN, que fueron un show mediático y una payasada sobre eso del compromiso “127” en Tlalnepantla.
Cuando “el ladrón grita agarren al ladrón”; Enrique Peña Nieto ahora nos sale con el rollo de que el tema está cerrado.
Esperemos que el candidato de las izquierdas siga creciendo, que Peña Nieto empiece a descender y cuando las líneas se crucen, entonces las tendencias den un gran vuelco y la percepción cambie de manera brusca en favor de López Obrador.
Un escenario que se antoja, porque Josefina Vázquez Mota nada tiene que ofrecer a los mexicanos, los panistas fracasaron, la competencia deberá ser de solo dos proyectos: el que representa el viejo PRI, con un candidato que no propone nada nuevo y la opción de la izquierda que busca un cambio de fondo y estructural.
Estos comicios deben ser complejos, llenos de incertidumbre, disputados y peleando palmo a palmo, para definir posturas y alentar la contradicción política, solo así se podrá desenmascarar al PRI y el PAN.