Puras cuentas y muchos cuentos
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“El que vive de esperanzas corre
el riesgo de morirse de hambre”.
Benjamín Franklin
Durante cada campaña presidencial se producen puras cuentas y muchos cuentos. No podría ser diferente porque lo que importa es ganar una elección, obtener votos. Eso hicieron Barack Obama, Nicolás Sarkozy y Silvio Berlusconi. Todos los políticos prometen y luego se les olvida. En estas tierras del Anáhuac sucede lo mismo.
Si se acabaran los problemas entonces no tendría sentido que existieran los políticos, los candidatos, los gobiernos y las políticas, menos los partidos. Son los males necesarios, no los bienes aliviantes.
¡Puras cuentas y puros cuentos!
Sin embargo, eso no quiere decir que no valga aquélla expresión de que el único depositario de la soberanía es el pueblo
Como hemos dicho, el 1 de julio vía boletas y urnas se manifestará la “voluntad popular” y habrá titular del Poder Ejecutivo y para desgracia también senadores y diputados.
En fin, no deja de ser relevante la tarea que le espera a pueblo y gobierno.
La pobreza ahoga a la mayor parte de la población, millones no tienen qué comer y carecen de empleo. No hay médicos ni medicinas. La gente sufre y padece al mal gobierno.
La verdad es que nadie podrá resolver todas las calamidades del pueblo durante los próximos años.
¿Qué hacer entonces para salir del atolladero? Las respuestas o buenas intenciones para dotar de bienestar básico a los mexicanos las tiene en esta ocasión el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto.
Economía y Empleo
Lo primero que tiene que hacer el siguiente Presidente es fomentar la inversión para crear empleos. Esto implica necesariamente la reforma laboral y acuerdos con los factores de la producción.
A su vez, tiene que efectuar la reforma fiscal que amplíe la base de contribuyentes con impuestos justos, fusione el Impuesto sobre la Renta y el Impuesto Empresarial y reduzca la dependencia de los ingresos petroleros.
Esta reforma deberá combatir de manera eficaz la evasión y la elusión fiscales que deben castigarse sin miramiento alguno.
De esta manera se podrán incrementar los ingresos del gobierno porque sin dinero poco o muy poco se podrá hacer.
Claro, se debe erradicar la corrupción y la impunidad. ¿Podrá? ¿Querrá? ¿Quién sabe?
Sin ello, las bonitas promesas y los compromisos no se podrán concretar y la batalla estará perdida.
Sólo con dinero se podrá multiplicar la infraestructura del país, condición necesaria para atraer capitales.
Por otro lado, hay que fortalecer al sector de las telecomunicaciones y desaparecer los monopolios para promover la competencia. Hay que dar mayor autonomía al ente regulador del sector energético.
Hay que promover la reforma energética para ampliar la inversión privada en Pemex y hacerlo más eficiente, manteniendo la propiedad estatal de los hidrocarburos.
¿Podrá?
La corrupción en esta empresa es inaudita, empezando por los líderes sindicales, no por los trabajadores.
Sí hay que considerar la inversión privada en Pemex, pero este no es problema, los verdaderos lastres son la corrupción y la impunidad.
Hay que incrementar la inversión en la educación de calidad, en ciencia y en tecnología.
¿Lo podrá hacer? ¿Quién sabe?
Porque para lograr cambios cualitativos en este tema se requieren varias décadas.
Parece que estamos en un callejón sin salida. ¿Qué nos queda?, ¿la revuelta? Proponer el cambio o decir que no hay que dividir al país es puro cuento.
Justicia y Seguridad
San Agustín escribió “Sin Justicia, ¿qué otra cosa es el Estado, sino una gran banda de ladrones?”
El sistema de justicia en México es una calamidad, es una desgracia.
Los ministros, los magistrados, los jueces, son ricos y muy ricos, con sus excepciones.
En cambio, los secretarios, los empleados, son pobres y muy pobres, con sus excepciones.
El aparato de justicia en México siempre sirve a los ricos y a los poderosos, pero mata a los pobres.
¡Dios nos libre caer en manos de estos pillos!
¿Qué decir de los ministerios públicos?
De lo peor, corruptos e ineficientes en todos los sentidos.
El Estado gasta poco en el sistema de justicia.
La autonomía del Poder Judicial casi no existe, particularmente en los estados. No nos engañemos, los jueces y los magistrados están sujetos a la voluntad del Poder Ejecutivo ¿O no?
Reformar el sistema de justicia es verdaderamente urgente para que el cáncer no corroa las entrañas de la sociedad.
La seguridad en México existe en contados lugares.
Se ha expresado que hay que reajustar la actual estrategia de seguridad, manteniendo a las Fuerzas Armadas en el combate al crimen hasta que existan condiciones para su retiro.
Se ha afirmado que hay que crear una gendarmería nacional integrada por militares, bajo un mando civil, para apoyar a los policías estatales y municipales que lo requieran.
Se ha ofrecido crear la Policía Estatal Única, profesional y especializada para combatir delitos como el homicidio, el secuestro, la extorsión y la trata de personas.
Muchos lo queremos ver, ¿lo podrá hacer el próximo Presidente?
Lograrlo parece fácil pero es complejo.
Hasta aquí dejo mi reflexión y mi comentario, consciente de que los problemas son ancestrales y no se resuelven sin la participación real y efectiva de los partidos, de las organizaciones de la sociedad civil y en general de los ciudadanos.
Enrique, que Dios te ilumine y te dé voluntad para resolver tantos problemas.
Requerirás humildad, paciencia, prudencia y templanza.
vivereparvo45@yahoo.com.mx y vivereparvo45@hotmail.com