Trabajan 15 de cada 100 niños de Puebla; 62% no recibe ingresos
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Explotación laboral, bajas remuneraciones, exposición a situaciones peligrosas son parte de la dinámica diaria que enfrentan los niños que son obligados a trabajar en el estado.
Al menos 15 de cada 100 niños y niñas realizan alguna actividad económica a cambio de una remuneración y entre esa cifra más de 150 menores se dedican a la venta de productos o lavar coches en calles y avenidas de la capital poblana.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define al trabajo infantil como “toda actividad económica llevada a cabo por personas menores de 15 años de edad que las priva de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico; que interfiere con su escolarización o que les exige que intenten combinar la asistencia a la escuela con largas y pesadas jornadas de trabajo.
Después de Guerrero, Nayarit, Zacatecas y Colima, Puebla destaca como la quinta entidad donde los menores desempeñan algún trabajo económico, según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
El trabajo infantil en Puebla, se observa, entre otros lugares, en las esquinas y avenidas de la capital donde los menores exponen su integridad física para la venta de diversos artículos, hacer malabares o para solicitar “una moneda” a los ojos de personas mayores que los vigilan a corta distancia; también caminan entre los comensales de restaurantes ubicados en la zona del centro histórico para pedir dinero a cambio de una canción o una artesanía.
Este es el contexto en el que se conmemora el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, instituido por la OIT el 12 de junio de 2002, que “coincide con el esfuerzo que México realiza para erradicar la utilización de mano de obra de niños en los campos agrícolas”.
PRIMERO EL TRABAJO
En Puebla, 245 mil niños y niñas de entre 5 y 17 años realizan alguna actividad económica, según se desprende del Módulo de Trabajo Infantil 2009 de la Encuesta de Ocupación y Empleo (ENOE).
De acuerdo con el informe del organismo antes mencionado, la mayor tasa laboral infantil en el estado se concentra en niños con el 19.2 por ciento, mientras que las niñas ocupan el 10.9 por ciento del total de la población infantil que labora.
La pobreza, deficiencias en los sistemas educativos, ausencia de normas legales dirigidas a restringir el trabajo infantil y proteger a los adolescentes que trabajan, o la debilidad en su aplicación; disparidad en el desarrollo económico de algunas regiones, la discriminación y tolerancia social, figuran entre las principales causas que impulsan el trabajo infantil, subraya la OIT.
La necesidad económica en los hogares para cubrir gastos de casa y escuela incide en que 61.3 por ciento de los niños en el país trabajen y representa un fuerte motivo para la deserción escolar.
De acuerdo con el INEGI, 62.8 por ciento de la población infantil que trabaja no recibe ningún ingreso por su actividad, mientras que 54 por ciento obtiene hasta un salario mínimo que en Puebla alcanza los 59.08 pesos.
Algunos infantes realizan labores en el sector agropecuario, donde además se exponen a intensas jornadas y al manejo de fertilizantes, plaguicidas, herbicidas y demás sustancias de alta toxicidad, sobre todo en zonas rurales y marginadas.
También hay menores trabajando en sectores como la industria, artesanías y comercio.
EN SITUACIÓN DE CALLE
En la capital poblana, existen 179 menores de edad en situación de calle quienes además de ser víctimas de abusos y maltratos son obligados a realizar actividades de comercio informal, limpiar parabrisas y mendicidad.
De acuerdo con un censo realizado por el Sistema DIF municipal en la ciudad de Puebla en 2011, la junta auxiliar de la Resurrección y colonias como Miguel Hidalgo y Bosques de Manzanilla son las principales zonas expulsoras de infantes que realizan alguna actividad laboral en la vía pública.
La necesidad económica en el contexto familiar, situaciones de marginación y falta de oportunidades para el estudio destacan entre los principales motivos por los que este sector de la población es obligado a trabajar en las calles sin una alimentación adecuada.
El registro de personas en situación de calle que se levantó en la zona centro de la ciudad, al sur oriente, nororiente, norponiente y sur poniente del municipio, reflejó que alrededor de 875 personas se dedican a trabajar en la vía pública, de las cuales 20 por ciento son niños, niñas y jóvenes.
De los 179 menores en situación de calle 43 por ciento son niños y 56.98 por ciento son adolescentes, por cada dos varones existe una niña en igual situación; 39 por ciento de los infantes proviene de otros estados, y el resto es originario de la Angelópolis.
Al menos 130 de los niños y adolescentes que trabajan en la vía pública han cursado algún grado de instrucción escolar y 14 por ciento son analfabetos.
Para 81 por ciento de los infantes la presencia en la calle responde a necesidad económica en el hogar, mientras que 7 por ciento sólo acompaña a sus padres y otros 7 por ciento lo hace por gusto.
El mismo padrón arrojó que 673 personas tienen de 18 a 59 años y 59 son adultos mayores que viven y trabajan en la calle.
El ingreso diario del 47 por ciento de las personas adultas que se dedican a lanzar fuego, limpiar parabrisas, vender diferentes artículos, hacer malabares o pedir limosna en avenidas o bulevares de la capital alcanza los 100 pesos, mientras que 7 por ciento llega a obtener más de 300 pesos, según refiere el reporte.
CENTRO HISTÓRICO, REFUGIO PARA EL EMPLEO INFANTIL
En la esquina de avenida Reforma y la 3 Sur, un padre y su hijo de al menos cuatro años piden monedas al ritmo de la música de un acordeón en la vía pública.
Ambos responden al nombre de Juan, y el adulto señala que provienen de la Sierra Norte y que de oficio es albañil, con esto se ayuda para mantener a su familia.
Sobre la avenida Juan de Palafox y Mendoza y la 2 Norte, se observa a una madre de familia con al menos tres niños que extienden la mano sin decir una palabra. La estampa llama la atención sobre todo a turistas que se inclinan para darles un billete o algo de comida.
Entre pulseras tejidas, dulces, cuentos infantiles, artesanías con la leyenda Recuerdo de Puebla, llaveros, calcomanías, lapiceros y demás artículos, decenas de niños y niñas recorren los más de 20 restaurantes que se ubican en los portales que rodean al zócalo capitalino, “si no les compras te piden para el pan y eso a veces es molesto, no porque no les quieras dar a ellos, pero creo que fomenta que los padres no quieran trabajar”, señaló Angélica Rodríguez visitante del Distrito Federal.