México riqueza inexplotada
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El panorama actual que conjugan las grandes potencias mundiales respecto a su crecimiento económico-financiero, de expansión de los mercados, de la contención del alza de los precios del petróleo, así como la deuda externa, responde al temor de los inversionistas para mover sus capitales a otros países que son altamente redituables, como el caso de México.
Países como el nuestro en el que se cuenta con los recursos naturales suficientes, inmejorable ubicación geográfica, clima ideal, espacios adecuados y disponibles para la implantación de infraestructura moderna, al igual que los recursos humanos y mano de obra calificada para la creación y funcionamiento de grandes empresas, se ha visto marginado del crecimiento manufacturero, comercial y mercantil.
La incertidumbre de los mercados financieros a nivel internacional, aunado a la escasa proyección mundial que las autoridades federales y estatales le proporcionan al país y sus riquezas han limitado la entrada de nuevos capitales y con ello, la creación de nuevas fuentes de empleo formal.
Por el contrario, la situación laboral de los mexicanos cada vez es más vulnerable, pues los recortes masivos y el cierre definitivo de consorcios es una amenaza que a diario se percibe entre quienes son cabeza de familia.
Por demás está mencionar que en la actualidad hay más de 2.9 millones de desempleados y más de 12 millones de mexicanos que se sumaron a la población que vive en estado de pobreza en los últimos cuatro años de gobierno.
Y “lo peor está por venir”, esa es la premisa que deben adoptar las autoridades de los tres niveles de gobierno en el país, así como los distintos órganos, asociaciones y empresarios que intervienen de forma directa con sus acciones en el crecimiento exponencial de la nación, para que consideren prioritario tomar precauciones y planifiquen un desarrollo sustentable.
El país requiere de líderes con ideas innovadoras que fundamentadas en cifras reales de la situación que actualmente se tiene tanto al interior como al exterior lleven a cabo estrategias efectivas con las que se prevenga el retroceso de la economía y asimismo se proteja el bienestar y calidad de vida familiar en todos los sentidos.
Por todo lo anterior, exhorto a todos los actores políticos y quienes integran el sector empresarial y financiero nacional a que tomen cartas en el asunto, para que realicen -dentro de sus posibilidades- las modificaciones pertinentes y acciones a favor de que se destinen mayores partidas presupuestales a los programas que tienen como finalidad abatir los índices de pobreza, fortalecer y mejorar los mercados e inversiones nacionales y extranjeras e incrementar las fuentes de empleo formal.
Toda potencia mundial, estado o municipio debe entender que existen dos palancas de desarrollo económico y bienestar social que son prioritarias para elevar la calidad de vida de la población, por un lado está la gestión de la inversión pública, que sirva para atender las demandas de obra e infraestructura básica en las comunidades, y la otra es la promoción de la inversión privada, para atraer y arraigar inversiones extranjeras, nacionales y locales y que sean ellos quienes creen las fuentes de empleo que tanto se necesitan.
Esta es la visión de buenos gobiernos que comprenden que las administraciones públicas no son creadoras ni generadoras de empleo, sino, por el contrario, deben ser promotoras incansables de las ventajas competitivas que tiene su territorio a fin de atraer las inversiones que se requieren.
Por lo que urjo a que se fortalezcan los lazos con otras naciones en la materia para que se den a conocer los altos índices de competitividad con que cuenta México, como una potencia inexplotada que cuenta con todos los recursos para llegar a ser de primer nivel.
*Secretario Adjunto a la Presidencia del CDE del PRI Puebla.