Dirigentes y líderes
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Hace algunos días, por disposición del Dip. Fed. Lic. Juan Carlos Lastiri Quirós se realizó una reunión que se denominó: “Capacitación de Comités Municipales”
Se convocó a los presidentes y secretarios de los Comités Municipales de mayor lista nominal.
Los temas fueron expuestos por los miembros del Comité Directivo Estatal. La maestra Lucero Saldaña Pérez coordinó y aplicó la Agenda que se elaboró previamente.
A mí me correspondió exponer algunas ideas en relación con el área de mi responsabilidad.
Los primeros minutos los ocupé en los siguientes tópicos: Les dije que el único objetivo que ahora tenemos es ganar la elección de 2012. Les expresé que la lista nominal del estado de Puebla ocupa el cuarto lugar a nivel nacional, que los votos que los poblanos aporten al candidato a presidente de la República son indispensables para el triunfo.
Les dije también que si no aportamos los votos que nos corresponden y nuestro candidato llega a ser el presidente de la República, éste y la gente de su equipo, seguramente, cuando nosotros queramos comunicarnos con ellos, ni nos recibirán y tampoco nos tomarán las llamadas.
También les advertí que si cumplimos nuestra cuota de votos, entonces, muchos de ellos tendrán derecho a ser candidatos a presidentes municipales ó a diputados.
“Casi cinco años de felicidad como presidentes municipales, gozando del presupuesto” -les dije-, “O casi un quinquenio como diputados, cobrando sin hacer nada, más que obedeciendo al señor que ordena”
“Ahora ustedes son dirigentes conforme a los estatutos, algunos, tal vez ya son líderes. Una y otra categoría políticas las adquirirán o confirmarán de acuerdo a sus acciones y a sus resultados.”
Los dirigentes, para serlo, es indispensable que posean determinadas cualidades, como son:
Lealtad: Es la primera condición para dirigir. La lealtad equivale a la fidelidad.
Se es leal a uno mismo, a la familia, a la comunidad, al grupo, a la empresa, a la organización y naturalmente al Partido político, incluidos sus dirigentes.
La lealtad se da en la libertad, como es el caso de los militantes de un Partido en el cual se sanciona la deslealtad por las normas estatutarias.
La lealtad también se exige en el ejército o en la jerarquía eclesiástica. En este caso también se actúa con libertad, pero principalmente por la norma que al no cumplirse se aplica la sanción que llega hasta la expulsión.
Otra cualidad es la Eficiencia, que siempre debe traducirse en eficacia. Ambas implican preparación, capacitación, actualización, para poder enfrentar la competencia, que en política es ineludible.
Hay personas que son leales pero ineficientes ó lo que es peor, son impuntuales, desidiosas, hijas del valemadrismo. Lo que se requiere es que la lealtad se acompañe de la eficacia.
A esas dos cualidades, el dirigente debe sumar otra: la Voluntad de Servicio, hay varias modalidades de éste: el servicio por paga, por interés, por generosidad, por colaboración, en fin, por entrega y amor a la organización a la que se pertenece.
Se puede ser leal y eficiente, pero no tener voluntad para servir. Entonces no existe ni dirigente ni líder.
Para ser dirigente también es indispensable poseer una gran capacidad de escucha. Escuchar exige prudencia, tolerancia, comprensión, aún en los casos de antipatía.
Alguna vez, alguien me dijo: “Escuchar es encontrar la mitad de la solución del problema”
El que no escucha nunca será dirigente y menos ejercerá liderazgo, porque piensa que él posee la verdad absoluta y los demás son tontos.
El que no escucha, ó es un dictador ó un tirano ó aprendiz de uno o de otro.
Otra de las cualidades que debe poseer un dirigente y en grado superlativo un líder, es la Capacidad de Comunicación. Esta comprende desde la transmisión de ideas, principios y valores a otras personas o hasta a multitudes.
Los objetivos y las metas se comunican, se comparten, se construyen, se cimentan, se levantan y se coronan con los demás, con los otros, con los dirigidos, con los liderados.
El que no se comunica, el que no platica, no tiene la categoría de dirigente ó líder.
La comunicación, ahora como antes, es toda una ciencia y un arte, es una especialidad del saber y del proceder.
La Humildad es fundamental, para que las otras cualidades florezcan. Las anteriores pueden ser poseídas por las personas pero sí éstas no son humildes no ha lugar a la figura de los dirigentes y de los líderes.
No puede uno imaginarse como dirigente o como líder a una persona desleal, ineficiente, egoísta, que no escucha, que no se comunica, envuelto en un celofán de soberbia.
Los buenos dirigentes, líderes ó gobernantes, los bien calificados, -de la antigüedad ó del Medievo ó los coetáneos- lo han sido por el ejercicio de estas cualidades. En cada nación ellos han sido unos cuantos. La mayoría, por carecer de algunas o de todas estas cualidades, han terminado en la desgracia ó en el cadalso
Hay quienes se han erigido en dirigentes, líderes y gobernantes, a fortiori, negando así, en sus haberes esas cualidades. Muy probablemente han optado por el camino que han andado los mercenarios.
Planear, organizar, dirigir, coordinar, controlar y evaluar, son otros de los mandatos que deben cumplir los dirigentes, los líderes y los gobernantes. Este es otro capítulo que deben asumir.
La unidad se construye en estos principios, valores y conductas. Ella es el fruto y no el orígen.
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