Fábrica El Dragón pierde batalla contra izucarenses
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Un hecho que ha pasado desapercibido es que a pesar de tener el respaldo gubernamental –tanto estatal como federal–, contar con recursos legales a favor y tener el control de las instalaciones, en Izúcar de Matamoros desde hace nueve meses la empresa Agricultura Nacional S.A de C.V, mejor conocida como Dragón, no ha podido producir un solo gramo de pesticidas. Eso es una muestra clara que la población de ese municipio derrotó al poder económico que representa dicha compañía, la cual para reactivarse buscó acabar con el gobierno local izucarense.
La parálisis de la empresa Dragón se ha convertido en el principal factor de gobernabilidad de Izúcar de Matamoros, en donde la población ha tolerado que se de mantenimiento a la fábrica, pero no permite que vuelva a elaborarse en esa factoría componentes químicos de alta peligrosidad.
Desde marzo pasado, con el respaldo oficial del gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas los dueños de Dragón –que hasta ahora son desconocidos– pudieron recuperar el control de la fábrica de pesticidas y los directivos emprendieron una agresiva ofensiva contra los opositores, que incluyó demandas penales contra autoridades, ex funcionarios municipales y vecinos, a quienes se acusaba de haber provocado pérdidas por 70 millones de pesos.
Además, se buscó hacer a un lado al edil Carlos Gordillo Ramírez, ya que en un par de ocasiones lo intentaron defenestrar empleando el aparato oficial del Poder Ejecutivo estatal. Dichos intentos de “golpes de Estado” fueron producto de la posición firme del alcalde de no otorgarle el cambio de uso de suelo a Dragón para que la fábrica pudiera seguir funcionando sin problemas, luego de que registró una explosión en marzo de 2010 y ello provocó la inconformadas ciudadana contra Agricultura Nacional.
En el presente se sabe que dentro de la empresa solamente labora un pequeño puñado de los 130 trabajadores que operaban la fábrica. Su actual labor es darle mantenimiento a la maquinaria, valuada en varios millones de dólares, pero no se ha podido producir un solo gramo de pesticidas.
También ha trascendido que aunque los comités opositores a Dragón no han vuelto a hacer movilizaciones, mantienen una permanente vigilancia para evitar que ingrese a la fábrica materia primas o salga de la factoría algún tipo de producto.
Otro hecho que ha pasado desapercibido es que, para evitarse más problemas, Dragón retiró una demanda penal que había interpuesto contra el alcalde Carlos Gordillo, pese a que el edil no ha cambiado su actitud opositora a la presencia de la compañía.
Y sobre las denuncias que pesan contra los ciudadanos opositores a Dragón, desde hace dos meses nadie ha comparecido ante el Ministerio Público, lo cual se entiende en que dichos procesos parecen estar en reserva.
Tal parece que Dragón, por lo menos transitoriamente, está derrotado y no se sabe cuando la empresa podrá recuperar su antigua actividad productiva.
Frente a todos estos hechos, lo que resulta sorprendente y loable es el grado de resistencia que ha mostrado el edil Carlos Gordillo, quien hasta hace unos meses mostraba una actitud de extrema vulnerabilidad y ahora, ha demostrado una importante capacidad de sortear crisis.
Queda claro que Gordillo enfrentó al gobierno del estado para poder mantener su oposición a Dragón, que le ha valido el respaldo ciudadano.
Todo empezó en la primera gira que realizó el gobernador a Izúcar de Matamoros. Durante la realización de un acto oficial, se les veía sonrientes y cordiales a Rafael Moreno Valle Rosas y a Carlos Gordillo, hasta que el primero le preguntó al segundo, palabras más, palabras menos: “¿de qué lado estas en el caso de Dragón?”. A lo que el edil respondió: “Del lado del pueblo, en contra de Dragón”. El rostro serio y molesto del mandatario no se hizo esperara.
La segunda y última gira de Moreno Valle a Izúcar ya exhibió abiertamente ante la opinión pública el enorme malestar que hay en el Poder Ejecutivo contra Carlos Gordillo. Pues al alcalde le invitaron a una gira del gobernador, para inaugurar un hospital, hora y media antes del acto. En el acto al alcalde no lo dejaron hablar y en cambio, le cedieron la palabra al diputado priista Enrique Doger Guerrero, quien es ajeno a ese distrito, pero estaba en la comitiva de invitados del mandatario.
Esa molestia fue resultado de que Gordillo, con base en un estudio que hicieron dos expertos de Jalisco, sustentó que Dragón no cumple con más del 90 por ciento de las normas de control y seguridad que debe de seguir.
Para intentar amedrentar al edil, se compró la voluntad de la mayoría de los regidores, quienes en una ocasión sesionaron en la oficina –de la ciudad de Puebla– de la entonces directora general de Gobierno, Laura Escobar, para intentar destituir al alcalde.
Gordillo resistió el acoso del entonces subsecretario de Gobierno, Víctor Manuel Barceló, quien le exigió modificar el uso del suelo a favor de la empresa. La forma en que el funcionario lo quería doblegar, es ofreciéndoles que si cambiaba de parecer le frenaban la ofensiva que había de regidores y algunos grupos de presión que buscaban echarlo como alcalde.
Por si fuera poco, el delegado de la Procuraduría Federal de Protección del Medio Ambiente, Federico González Magaña, en lugar de proteger los intereses ciudadanos y la protección del medio ambiente, operó a favor de Dragón.
El extremo de la ofensiva contra Carlos Gordillo llegó a que autoridades sanitarias buscaron clausurar una clínica privada que es propiedad del edil, quien además de ser alcalde ejerce la profesión de médico internista.
Al final Gordillo resistió. No lo pudieron destituir. No cambió su posición frente a Dragón. Tiene el respaldo ciudadano. Y sigue en el cargo, algo que no pudieron hacer ni Laura Escobar ni Víctor Manuel Barceló, quienes fueron reubicados en la estructura de gobierno.