Coalición PRI-PVEM-PNA, ¿por qué sí?
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El 17 de noviembre pasado, PRI, PVEM, PNA (Partido Nueva Alianza), suscribieron la Coalición Electoral “Compromiso Por México”. Se trata de una coalición parcial, en torno a: el candidato a la presidencia de la República; 20 fórmulas de candidatos a senadores en 10 entidades federativas de las cuales 4 corresponde al PNA, 5 al PVEM y 11 al PRI ; y 125 de candidatos a diputados uninominales, de los cuales 16 son del PNA; 30 del PVEM y 79 para el PRI. En estos distritos y estados los tres partidos van juntos, en el resto cada Partido registrara a sus candidatos.
Dentro y fuera del PRI, han surgido dudas y cuestionamientos, las más de las veces guiados por intereses políticos coyunturales que no contribuyen positivamente al debate. Por su lado los Partidos no ha explicado de manera suficiente y con claridad cuál es la naturaleza y perspectiva de la coalición Compromiso por México.
La coaliciones están permitidas en la Constitución y en la Ley, si fueran insanas o inconvenientes a la democracia, entonces no tendrían el status jurídico que hoy tienen. Respecto de su naturaleza desde luego, que existe un sentido pragmático de los partidos que buscan alcanzar el poder: sumar adhesiones y aliados es un principio elemental en todo proceso comicial. No obstante, la propia ley establece los requisitos programáticos de toda coalición, en el caso de este convenio se ha suscrito una plataforma común (Anexo 18), independientemente de que cada Partido registre su plataforma .
El virtual candidato del PRI, Enrique Peña Nieto(EPN), tiene hasta ahora una amplia ventaja de por lo menos 20 puntos sobre su más inmediato contendiente. No obstante, el PAN aún no define su candidato y la nominación de AMLO, por los partidos de izquierda apenas empieza su proceso de consolidación y avance. Una vez que estén registrados los candidatos e inicien las campañas es previsible que las brechas entre unos y otros tiendan a cerrarse. ¿ Cuanto? Es aún incierto, por lo que los 9 puntos que conservadoramente aportarían PNA y PVEM, pueden resultar vitales.
Otro factor: en la mayoría de las encuestas EPN esta por arriba de las preferencias del PRI, presumiblemente entre 10 y 15 puntos. Esto significa que las opción de triunfo, esta más bien apalancada en el prestigio y carisma de EPN que en las estructuras o programas del PRI. Por ello además de la alianza con el PVEM y PNA, el candidato busca articular un movimiento cercano y eficaz con la sociedad.
En el caso de Puebla las posiciones pactadas son: la primera (PRI) y segunda (PNA) fórmulas, propietario y suplente de candidatos al Senado y 13 de los 16 distritos. Solo quedaron fuera Zacatlán, San Martín Texmelúcan y Atlixco. En los 13 distritos, como ya se sabe le corresponden 2 al PNA y 1 a el PVEM y 10 al PRI. ¿Por qué este alto número de distritos? Por qué Puebla es uno de los estados más complicados, en los que el PRI difícilmente ganará por si solo. Solo la arrogancia, como la que se dio en el 2006 y en el 2010, justifica a quienes piensan que el 2012 ya se ganó. En realidad no se trata de una concesión al PNA y al PVEM, sino una forma de sumar para ganar, en condicione que son y serán adversas. Cinco o diez mil votos que aporten por distrito pueden ser la diferencia entre ganar o perder. Por otro lado, la coalición con el PNA, tiene desde luego implicaciones en Puebla, en tanto que ese Partido forma parte de la coalición que llevo al poder al Gobierno de la Alternancia. Hasta ahora se han dado acuerdos en el Congreso y con la fracción de Diputados federales del PRI, cuyo Presidente es miembro activo de la Comisión de Programación Presupuesto y Cuenta Pública ; que han permitido un marco de colaboración positiva en este primer año de gobierno. A su vez, el Gobierno del Estado ha actuado con apego a la ley, sin estridencias , respecto de las cuentas públicas y temas espinosos de la anterior administración. Ahora el pacto del PRI con nueva Alianza que es, a la vez, aliado del gobierno de la alternancia, plantea mas que una incongruencia como la han calificado los inconformes con la Coalición es un ejercicio de imaginación y de rigor en la conducción política. El reto también lo es para el PAN que por igual ha sido beneficiario de la alianza con el PNA, en el 2006 y 2010 y aún recientemente en Michoacán. Tal acuerdo PAN-PNA, fue fructífero y ampliamente justificado desde ese Partido que ahora difícilmente podrá descalificarlo, a no ser en la arenga meramente electoral.
De hecho se ha generalizado la crítica a la dirigente del SNTE Elba Esther Gordillo como el principal obstáculo al avance educativo. Seguramente los maestros tiene su parte de responsabilidad, pero no son los capacitados para adoptar las decisiones que la Constitución y la ley confieren al Presidente de la Republica, a los Gobernadores y a los Secretarios de Educación pública. Más aún, en el tema de la calidad de la educación privada, el SNTE no tiene ingerencia y también existen múltiples y graves retos que superar. ¿Hizo bien el SNTE en construir su brazo político, que entre otras cuestiones lo ha llevado al patíbulo de la opinión pública? No lo sabemos aún. Lo cierto es que Sindicato y Partido actúan con los instrumentos que les permite la ley aún cuando, con o sin razón, estén siendo condenados por buena parte de los medios y del circulo rojo.
Para Puebla, el trance de la elección federal del 2012, entraña riesgos y desafíos. Será puesta a prueba la madurez de los Partidos y el talante de los militantes que aspiran a un cargo de elección popular, también la lucidez de los dirigentes para entender la delicada responsabilidad en la elección de candidatos. Lo que esta en juego en el caso del PRI no es no ni debe ser, insistimos, la restitución de los prestigios perdidos o la consolidación de unos grupos perdedores sobre otros. Lo que importa es la capacidad de transitar con éxito hacia el 2012 en momentos en que sin tener el poder local, se tiene condiciones favorables para recuperar la Presidencia de la República que es el objetivo central que debería ocupar la atención de todos al interior de la Coalición.
Finalmente, la coalición por si sola tampoco es garantía de éxito. Se requieren candidatos con arraigo, prestigio y peso político propio. Se equivocan quienes apuestan a reivindicar su afectada imagen, después de la derrota del 2010, con el prestigio y la ventaja de EPN. Es una apuesta arriesgada para ellos, pero sobre todo para el Partido. Quienes tuvieron un papel protagónico, deben asumir que la posición que alcanzaron como candidatos, funcionarios públicos o dirigentes, ya no existe. Son otras las condiciones y los factores que están determinando , en la alternancia, el potencial político de los actores rumbo al 2012. Las candidaturas no pueden ser asignadas por meritos en una campaña que se perdió o por cuotas entre grupos y subgrupos que se disputan- rabiosamente- la cercanía a EPN como la vía más fácil a la reivindicación política. Sería un error improvisar o tratar de construir enclaves en los distritos, como se intenta en la sierra norte. Particularmente en la candidatura que le corresponde al PRI para el Senado, se requiere un candidato con fuerza política propia, con perfil ciudadano, aptitud para el debate, prestigio, capacidad de interlocución y que no sea una carga para el Partido y para EPN.