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Prófugo, ex alcalde que violó a encuestadoras de Sedesol

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 7 de diciembre de 2011

“Ponte”, le ordenó Juan Carlos Vergara Tapia, ahora ex Alcalde de Petlalcingo, Puebla, a una encuestadora de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) federal, a quien había amedrentado con un rifle AK-47 y una pistola calibre 9 milímetros.

“No, ¡madres! Te estoy diciendo que te pongas”, volvió a gritar iracundo ante las súplicas de la mujer de 25 años mientras colocaba el seguro de la puerta del baño hasta donde la había seguido.

“Sí te vas a poner. Vas a ver cómo”, vociferó el ex Edil y sacó un radio de su pantalón para llamar por clave a uno de los policías municipales, quien en unos segundos tocó a la puerta.

“Ahora sí, te pones o quieres ayuda, ya está el policía aquí. ¿Quieres que te ayude?”, preguntó amenazante.

“A mí me dio mucho miedo y ya no opuse resistencia. En eso, él se bajó sus pantalones y yo traté de subir mi calzón pero él me dijo: ‘Si tú haces algo, te quedas muerta’. Yo ya no hice nada”, declaró la mujer ante el Ministerio Público.

Alcalde matón y violador

De acuerdo con la averiguación previa AP 1548/2010/AESEX, el 4 de diciembre de 2010, E.N., jefa de una brigada de encuestadores de la Sedesol llegó con su equipo, compuesto por cuatro hombres y una mujer, a la Alcaldía de Petlalcingo con temor, pues sabía de la fama de matón que tenía el priista.

“Habíamos escuchado antecedentes sobre el Presidente Municipal, comentarios que se hacían en mi comunidad (San Pedro Yeloixtlahuaca) y en las comunidades que ya habíamos visitado de que el Presidente no permitía que otras personas del Gobierno entraran a su municipio a hacer encuestas.

“También habíamos escuchado que si el Presidente veía una muchacha y si le gustaba, él, a la fuerza, la tenía que tener. Que el Presidente Municipal ha matado, ha violado y que el se siente dueño de toda esa región”, indicó E.N. ante la Procuraduría General de Justicia de Puebla.

La brigada de E.N. levantaba encuestas de personas que pudieran beneficiarse del programa federal “Piso Firme”, y para la fecha en la que llegaron a Petlalcingo ya había cubierto 15 de los 16 municipios que les habían asignado.

Debido al temor que tenían, uno de los jefes de E.N., identificado como Jaime Tapia Rendón, había hablado por teléfono con el Alcalde para que les permitiera hacer el trabajo. Aún así, llegando al pueblo, se dirigieron al Palacio Municipal para que el ex Edil firmara el oficio de enterado que le había enviado Sedesol.

Vergara Tapia les dijo que sí firmaría el oficio, sólo que antes debían de aceptar su invitación a desayunar, por lo que los mandó al mercado acompañados por una empleada del Ayuntamiento.

Al regresar a la oficina del Vergara Tapia, éste ya se encontraba con otros hombres bebiendo dos botellas de Buchanans, por lo que al ver a E.N. y a los demás encuestadores los invitó a pasar a la oficina y ordenó que les sirvieran una copa.

“Yo les firmo lo que tenga que firmar, pero tómense una copa conmigo”, les dijo.

‘Cero-siete’

Los encuestadores aceptaron la copa con la esperanza de que al término el Alcalde les firmara el oficio y les pusiera el transporte que les había prometido para ir a las comunidades donde comenzarían a aplicar los cuestionarios.

Sin embargo, Vergara Tapia, quien junto con sus acompañantes ya se habían terminado dos botellas, ordenó que les siguieran sirviendo más alcohol.

“Tomen. De aquí no se van hasta que se tomen tres de raya”, les indicó, al tiempo que un policía les aconsejaba no contradecir al funcionario.

“El Presidente ya estaba un poco tomado y mareado. De esto me di cuenta porque ya hablaba medio enredado y los ojos los movía mucho. Me dijo que fuera a donde estaba él. Estaba sentado en la silla de su escritorio. Yo le dije, ‘no, para qué’. Él me dijo te estoy diciendo que vengas y ya fue cuando dijo ‘Cero-Siete’ y en segundos entraron dos policías… ‘¿Ya te dio miedo, verdad?, pero no te preocupes mi reina, si quieres que se vayan yo les digo’.

“‘Yo le dije que sí se fueran, pero nada más se empezó a reir. Fue cuando otra vez me habló y me dijo que fuera donde estaba él y se quitó otra vez su sombrero y que dice: ‘¿Ves la marca?, ¿te das cuenta de cuántas equis es?’ Yo le dije que sí y el me dijo: ‘Pues dile a tus compañeros de cuántas equis es’. Yo les dije a mis compañeros que era de 20 mil equis. Esto lo leí del sombrero, en su etiqueta. Fue cuando el presidente dijo: ‘Ya ves, yo no me pongo porquerías”, relató E.N.

Después, Vergara Tapia le pidió a uno de los agentes su pistola, una calibre 9 milímetros, la tomó y se la dio a E.N. a quien le ordenó que la disparara dentro de la oficina; sin embargo, como ella se negó, le indicó que se la metiera en la cintura.

A un adolescente, a quien presentó como su hijo, le ordenó que le llevara el cuerno de chivo. El menor fue por el arma y después se la entregó a E.N.

“Me dijo el Presidente que si lo quería probar que lo hiciera, que no importaba que fuera ahí adentro de la oficina, o que si me quería salir, yo le dije que no, que así estaba bien”, recordó.

Por las buenas o por la malas

E.N. tenía la pistola sobre las piernas cuando Vergara Tapia se acercó a la silla donde estaba sentada y le pidió que lo besara. La joven, ante la insistencia, posó sus labios sobre la mejilla del hombre quien se enojó y la jaló hacia él sacando la lengua para intentar besarla.

“Él me apretó más fuerte, sacó su lengua y como tenía mi cara enfrente con sus labios, quería abrirme la boca, pero yo la mantenía cerrada. En ese momento me mete la mano en mi seno izquierdo”, indicó E.N.

Uno de los compañero de la joven intentó decir algo, pero de inmediato fue silenciado por uno policía. El ex Alcalde entonces se levantó y le dijo a E.N. que se irían a otro lado, por las buenas o por las malas.

La abrazó, le colocó la pistola en la cintura y sobre el hombro le colocó el cuerno de chivo. Avanzó con ella hacia el patio del Palacio Municipal, le quitó el fusil y comenzó a hacer disparos al aire que la dejaron aturdida.

E. N. le pidió que la dejara ir a orinar, el Alcalde le dijo que sí pero la acompañó hasta el baño. Después de que la joven terminó el Alcalde no la dejó vestir, “Ponte, te voy a coger”, le espetó.

Después de violar a E.N., el munícipe llamó a C.M., la otra mujer del equipo, de 27 años, a quien le ordenó que se metiera en el cuarto que estaba previo al baño, intentó también penetrarla pero no pudo, por lo que llamó a un policía para que lo hiciera.

“Yo nada más recibo órdenes. Si no lo hago, se va a enojar conmigo, y él enojado hace muy feo. No sabe cómo se pone”, le indicó el uniformado.

La huída

Después de haber sido violadas, las dos jóvenes acudieron a denunciar los hechos ante el Ministerio Público, que abrió una averiguación previa contra Vergara Tapia y de los policías que estuvieron presentes.

El ex Alcalde se escapó de Petlalcingo a pesar del despliegue de policías ministeriales y estatales que hubo en el municipio. Sólo uno de los agentes participantes, identificado como Daniel Guzmán Jiménez, fue detenido días después.

El mandato de Juan Carlos Vergara Tapia concluyó el 21 de febrero de 2011. Ese día, su hermana Isabel asumió la Presidencia Municipal para el periodo 2011-2014. Ella es la quinta de los hermanos Vergara Tapia que es Alcalde de ese municipio.

 

 

Staff Puebla On Line 2009
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