La encuesta, arma de doble filo
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Dentro de las diversas herramientas que se encuentran en el marketing político, podemos encontrar las encuestas, y como lo mencionamos la semana pasada junto con las redes sociales, podrían definir el rumbo de algunos candidatos, dependiendo del uso y transmisión que se les permita.
Hemos sido testigos de la difusión de múltiples encuestas, poniendo a la cabeza a tal o cual candidato, pero después del día de la elección observamos que no siempre los estudios demoscópicos han sido acertados, o los puntos de ventaja que aseguraban tener se ven reducidos con riesgo de perder.
Lo que muchos hacemos es ver los números duros, las barras de la gráfica y dar por hecho que a un año de cierta elección esta todo decidido sólo por la ventaja que nos indica una empresa dedicada al estudio de opinión pública. Sin embargo; hay mucho detrás de cada estudio, los tipos de encuesta, telefónica, en línea, casa por casa, dividida por distritos, con simulación de urna; la metodología aplicada, margen de error, grado de confiabilidad y la muestra representativa.
Los pros y contras de los tipo de encuesta; cuando se aplica de manera telefónica y en línea, se esta segmentando a la población, ya que no todos cuentan con línea telefónica fija, dejando sólo a los de clase media y alta como objeto de estudio, cuando los que más representan al electorado en este país son de escasos recursos; aplicada casa por casa es mas acertado un resultado, sin embargo; debe estar complementado por una distribución distrital y aleatoria para mayor imparcialidad, porque también se puede volver a segmentar a la población por el área en donde vive. El uso de una urna, da mayor confianza al encuestado, ya que no sentirá la presión de tal o cual partido, y nos puede dar un resultado aún mejor.
En cuanto a la metodología, debemos observar nuestro universo electoral, si es finito o infinito, el grado de confiabilidad, del 95% o del 97%, margen de error menor al 5%, probabilidad de ocurrencia del 50%, con todos estos datos podremos saber el número de la muestra, que entre más cuestionarios realicemos será mas acertado un resultado.
El resultado de la encuesta tiene efectos diferentes entre los militantes, si va ganando su candidato esperarán el día de la elección a festejar, si va perdiendo algunos se resignarán y otros trabajarán por poder remontar esa desventaja. Sin embargo; es diferente entre el voto switcher, los electores sin partido, quienes al saber los resultados podrán votar libremente, sin remordimientos de perder, pero también los habrá quienes voten por el que las encuestas han llamado vencedor.
Así que es en esta parte en donde encontramos esos porcentajes que se mueven al día de la elección, el voto switcher que no hace caso de las encuestas, y se decide hasta el último día, aquel porcentaje que encontramos en la barra de N/S N/C (no sabe-no contestó).
Así que podemos decir que las encuestas son una referencia del momento, pero no por ellas se puede ganar, hemos visto remontadas de más de 30 puntos porcentuales, empezando por Vicente Fox (2000), Enrique Peña Nieto (2005) Felipe Calderón (2006), Blanca Alcalá (2008), Rafael Moreno Valle (2010) y puede pasar lo mismo en el 2012.