¿Un Consejo General Enclenque?
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El Consejo General del IFE, estaba mocho hasta el 15 de diciembre, fecha en la que la Cámara de Diputados eligió a una consejera y dos consejeros para completar los nueve integrantes que ordena la ley.
El miedo no anda en burro, por eso la Cámara obediente, mejor decir los líderes de las fracciones de los tres partidos principales convinieron que a cada uno le tocara una posición y así, cada quien puso a un consejero.
No está por demás tener presente que el Consejo General es un órgano descentralizado del Estado. Es autónomo e independiente… bueno no tanto.
Cada una de las fuerzas políticas quería tener el mayor número de posiciones del Consejo, por eso transcurrió más de un año para elegir a estos tres.
El poder es canijo, así es, envenena, vuelve adictos a los actores.
Los integrantes del Consejo General no son formalmente militantes o simpatizantes de algún partido político y a la vez, en la íntima intimidad, cada uno es proclive a algún partido, ideología o adversario o hasta enemigo de alguno de estos.
Las consejeras y los consejeros no son obligados a favorecer a algún partido, cada uno sabe por quién trabaja.
Lo que es verdaderamente excepcional es que todos se comportan contentos, alegres y felices, pues reciben unos emolumentos mensuales que equivalen al ingreso que tiene cada una de millones de familias de este país, durante quince o veinte años.
Ahora los nueve consejeras y consejeros, como antes, organizan los comicios, se dice, que con fundamento en los principios rectores de: certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad.
En fin, no hay otro remedio, hay que ajustarse a la ley y a las actuaciones del Consejo General y sus cofrades de los Consejos Locales y a las de los Órganos Jurisdiccionales, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y los Magistrados de las Salas Regionales.
Ahora, el Consejo General está completo: la Cámara de Diputados eligió a un doctor en derecho, de edad madura, Sergio García Ramírez; a una socióloga: María Marván Laborde con maestría y doctorado en la misma disciplina; y a un joven, de 39 años, Lorenzo Córdova Vianello, licenciado en leyes y doctorado en Teoría Política en la Universidad de Turín, Italia.
Los tres son altamente calificados, tienen su propia ideología. Los tres habrán votado en elecciones por algún partido político, y si no lo hicieron, su conciencia se los ha de reclamar.
Ahora, frente a la elección de 2012, los tres seguramente votarán por los candidatos de su preferencia.
Esta triada de consejeros seguramente llegarán con mucho ánimo y voluntad para expresar sus convicciones jurídicas y harán, a través de argumentos, valer sus juicios y tal vez sus propios prejuicios. Todo esto es normal, no podría ser de otra manera.
Estoy seguro que irán por el camino recto, esto es, por el sendero que marca el Código Electoral, así como los reglamentos que tienen que ver con el proceso electoral, para garantizar elecciones transparentes y limpias.
Tampoco tengo duda de que, como es natural en las conductas humanas, entrarán en competencia, sin quererlo, con más de uno de los otros seis consejeros que también tienen sus propias inclinaciones ideológicas, políticas, partidistas y religiosas.
Las consejeras y los consejeros no son ni ángeles ni demonios, son personas respetabilísimas, ilustradas, con una altísima responsabilidad para conducir al país por la vía electoral, tan delicada y compleja, como las que antes ha vivido la nación, verbi gratia las de la post revolución, la de 1940 cuando compitieron Manuel Ávila Camacho y Juan Andrew Almazán o la de hace seis años entre Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón Hinojosa.
Confiamos en el desempeño de María Marván Laborde, que ha expresado: “la concentración del poder económico debe ser neutralizada mediante el constante fortalecimiento de ciudadanos empoderados. (…). Asumo que una de las tareas más complicadas del IFE es trabajar por lograr en la contienda electoral cierto equilibrio entre los muchos y los poderosos”.
“Sin partidos auténticos y legítimos las elecciones son refrendos autoritarios que buscan legitimar lo ilegitimable; los partidos y las elecciones son condición necesaria pero nunca suficiente de la democracia.”
El consejero Córdova ha manifestado: “el proceso de transición democrática y la construcción de las instituciones ha tenido que sortear con frecuencia visiones cortoplacistas y la mezquina preeminencia de intereses que hacían peligrar los avances construidos, y en esa lógica se encuentra nuestro accidentado proceso de selección.”
Sergio García Ramírez, de 73 años de edad, nunca ha negado su pertenencia político partidista, como tampoco se ha apartado de la impartición de justicia sin consideración política. Ha sido fiel al cumplimiento de la ley por lo que como los otros dos, es un consejero confiable, que de ninguna forma se desviarán del camino de la disposición de la norma.
Por cierto, sus actos en el quehacer público hablan por él. García Ramírez ha expresado: “La larga marcha electoral que ha realizado el país y su perfeccionamiento institucional de los últimos años, es una tarea intensa para el futuro cercano y lejano, que consiste en consolidar los cimientos para el desarrollo de la democracia mexicana, no sólo en lo electoral, sino en lo integral.”
Don Sergio ha publicado dos o tres decenas de libros. Ahora menciono uno: “Renovación del PRI. Reflexión y convocatoria”, cuya segunda edición se publicó en 2001.
La mayoría de los mexicanos confiamos en la actuación del Consejo General del IFE.
Estimado lector tengo dos correos electrónicos a través de los cuales recibiré sus comentarios: vivereparvo45@yahoo.com.mx y/o
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