Zavala, desesperado; reclama a PRI otro dedazo a su favor
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Tal y como ayer lo comenté, el CEN del PRI determinó que el aspirante al Senado mejor posicionado es Enrique Agüera, por encima de Javier López Zavala y Blanca Alcalá.
Apoyados en los números de diversas encuestas y en la valoración de los factores que rodean esta elección, la cúpula priista concluyó que el rector de la UAP es el que mayores garantías de triunfo les ofrece.
Ante esta determinación partidista, la reacción de López Zavala no se hizo esperar y reviró de inmediato anunciando que el sábado próximo se va a registrar como precandidato al Senado.
Y aquí es en donde vale la pena hacer una reflexión.
A los poblanos inmersos en la materia política les queda claro que si alguien fue beneficiado por las prácticas priistas, en donde la cúpula toma la decisión final, es precisamente Zavala.
Todo Puebla sabe que la candidatura al gobierno estatal la obtuvo gracias al favoritismo del ex gobernador Marín, quien aplicó el clásico “dedazo” en favor del hijo pródigo de Pijijiapan. Gracias a esa designación, Zavala tuvo la oportunidad de disputar la gubernatura, con los resultados ya conocidos.
Dos años después, la historia es distinta para el marinista, quien está lejos de ser el favorito de los líderes priistas que hoy apuestan por el posicionamiento del rector Agüera, quien tiene una alta valoración por el perfil académico y ciudadano, a diferencia del estigma perdedor de Zavala.
Sin embargo, estas nuevas circunstancias parecen no importarle a Javier, al anunciar un desacato a la decisión cupular que esta vez no le favorece.
Cuentan quienes lo vieron, que el día de ayer Zavala transitó desesperado por todos los pasillos y oficinas del PRI nacional exigiendo justicia.
Seguramente el frustrado candidato gubernamental ya olvidó la forma en la que se convirtió en candidato, y los resultados entregados.
Hoy, Javier López Zavala amenaza con rebelarse ante la inminente candidatura de Agüera Ibáñez.
Bien dicen que quien las hace, no las consiente.