Trabajo informal vs supervivencia
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El 34% de la población que trabaja en el estado de Puebla desempeña sus labores en el sector informal, según los datos del Instituto Nacional de Geografía e Informática (Inegi) al cierre de 2011, lo que representa que un total de 843 mil poblanos encuentran en estas actividades su fuente principal de ingresos familiares.
Esto de traduce a que miles de poblanos que están en edad de trabajar, no encuentran un empleo en las empresas y negocios bien establecidos, ni siquiera en la industria ni las instituciones privadas y públicas, por ser las que proporcionan –en su mayoría- a sus trabajadores un salario seguro, prestaciones de ley y algunos otros beneficios.
La realidad es que ante este panorama económico y social de crisis que ha venido en detrimento desde hace varias décadas y que hoy se agrava más, los jóvenes y cabezas de familia tienen que recurrir al trabajo informal, ya sea empleándose en actividades laborales que son mal remuneradas y deben cumplir largas jornadas que rebasan las 11 hrs. del día o autoemplearse para poder sobrevivir.
No obstante esta situación es indignante cuando las familias mexicanas al no recibir un salario digno con el que puedan tener acceso a los productos de la canasta básica y los servicios prioritarios para su desarrollo integral como son el vestido, la educación, los centros de salud, una vivienda digna, transporte y diversiones, viven en la pobreza extrema y condiciones muy precarias.
Cierto es que una de las demandas más sentidas de toda la población es el empleo y mejores oportunidades laborales, sin embargo las acciones emprendidas por las autoridades gubernamentales no han funcionado de forma directa para mejorar la economía de los hogares mexicanos.
Las acciones emprendidas a lo largo de varias décadas no se han visto reflejadas en el bolsillo ni en la mesa de la mayoría de las familias del país, por lo que urjo en la necesidad de impulsar políticas públicas que estén enfocadas en las micro, pequeñas y medianas empresas para que fortalezcan y mejoren sus salarios, regularicen a sus empleados y les proporcionen todos los beneficios que marca la ley como lo es el seguro social.
Es necesario redoblar los esfuerzos en materia de empleo para impulsar la creación de nuevas fuentes de trabajo formal, mejorar los índices de ingresos per cápita y con ello, el poder adquisitivo de los mexicanos, así como aminorar las cifras de pobreza alimentaria que se vive en el país.
Por lo que exhorto una vez más a las autoridades correspondientes, empresarios líderes en el mercado, inversionistas y organismos del sector económico a trabajar coordinadamente para llevar a cabo acciones que mejoren la situación de crisis que vive gran parte de la ciudadanía a causa de un empleo digno que gratifique suficientemente para cubrir sus necesidades.
Asimismo hace falta destinar mayores partidas presupuestales a los programas que tienen como finalidad abatir los índices de pobreza, fortalecer al sector empresarial y a la vez los ingresos que percibe el trabajador para mejorar la calidad de vida de los mexicanos.
Finalmente se requiere que todos los actores políticos vean en el ciudadano y en México el interés supremo de la nación, evitando a toda costa el incremento de población en situación de pobreza. Porque si se demuestra con acciones la justicia social y el respeto a las leyes, los ciudadanos recuperarán la confianza y el entusiasmo de salir adelante día con día.