Cerro de Amalucan empezó a ser fraccionado por desarrolladores inmobiliarios
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A pesar de que en el año 1994 el entonces gobierno del estado de Puebla, encabezado por Manuel Bartlett Díaz, decretó al cerro de Amalucan como zona protegida, este espacio boscoso se ha convertido en un nuevo objeto del interés por parte de los desarrolladores inmobiliarios.
Desde el año pasado, en dicha zona, la constructora Espahabit empezó a edificar un primer conjunto de 30 viviendas, y tiene planes de expandirse hacia la cima del cerro en un área de aproximadamente tres hectáreas, pero fue detenida por las autoridades estatales, según datos recabados dentro de la propia empresa.
A decir de los vecinos y personas que regularmente acuden a este lugar como su única opción de recreo y deporte, la edificación de nuevas casas en el cerro no está cancelada; sólo es cuestión de tiempo para que los trabajos sean reiniciados; por lo pronto, la madera que fue cortada de los árboles esa sí se la llevó la constructora, agregaron.
Sin embargo, lo que ellos más lamentan es el abandono por parte de las autoridades estatales y municipales de Puebla, ya que el cerro de Amalucan ha sido olvidado por años: por un lado, carece de un plan de ordenamiento y protección; por el otro, la Policía Municipal ni por error se asoma a este lugar, haciéndolo ideal para que ahí ocurran violaciones a mujeres, asaltos y hasta suicidios.
Durante un recorrido realizado por La Jornada de Oriente este fin de semana se pudo observar que la empresa taló varias decenas de árboles en esa extensión aproximada de terreno; además, trazó lo que serían algunas calles e incluso comenzó la colocación de cimientos y tuberías para las viviendas.
De acuerdo con los vecinos, estos trabajos tienen unas semanas que comenzaron, y tras una inspección de la autoridad estatal –motivada por una queja de los propios vecinos de Amalucan–, las obras fueron detenidas.
Algunos de los entrevistados refirieron que el cerro de Amalucan le pertenece a la familia Petersen, la cual posee ahí una antigua hacienda que ahora se renta como salón de eventos sociales.
Señalaron que si bien el cerro tiene dueño, también el gobierno decretó que el lugar no tendría un uso de suelo distinto, algo que hasta hoy no se ha cumplido, pues la invasión de las casas y los fraccionamientos es cada vez mayor. Incluso las casas que ya existían desde hace tres décadas en las inmediaciones, poco a poco le van ganando espacio.
En el decreto del gobierno estatal del 7 de abril de 1994 se establece que las reservas declaradas ese año deben contar con un plan parcial, que además de Amalucan son La Calera, La Malinche, San José El Aguacate y el cerro de El Cuezco. La semana pasada la administración estatal hizo lo propio con la Sierra del Tentzon –también incluida en ese decreto–, pero nada más.
ENTRE EUCALIPTOS Y AHORCADOS
Agustín Díaz tiene 35 años visitando el cerro de Amalucan para hacer deporte, y asegura que ha sido testigo de la transformación de este lugar que, en efecto, conserva una belleza distinta a la de los cerros de La Calera y Loreto. Aquí, los eucaliptos dan una sensación de aislamiento y tranquilidad, a pesar de estar entre unas de las avenidas más transitadas y unas de las colonias más pobladas de toda la capital.
El hombre asegura que ha visto de todo, pero la experiencia más desagradable la tuvo el año pasado, cuando una tarde uno de sus hijos llegó corriendo, golpeado y sumamente alterado a solicitarle ayuda, pues unos vándalos amagaron a punta de pistola al joven y a su novia, a la que violaron tumultuariamente.
“Pero aquí mismo los cazamos y logramos agarrar a uno de ellos. Lo metimos a la cárcel, no sin antes darle su buena golpiza. Lo peor es que ni siquiera es gente de por aquí, vienen de otras colonias a hacer maldades”, relató.
En el cerro son comunes los asaltos, y más común es que la Policía Municipal nunca llegue, asegura; van sobre todo en contra de las parejas de novios, que son mas vulnerables, pero también hay vouyeristas, hombres que se esconden incluso entre los árboles para espiar a otras parejas teniendo sexo, agregó.
“Pero también han aparecido varios ahorcaditos, como el joven que se suicidó la semana pasada, o la chavita de 13 o 14 años que también se colgó de un árbol. Este cerro ha sido de todo”.
De ahí que se sumó a la petición de otros deportistas y de familias, que acuden los domingos a pasar un momento de esparcimiento con sus hijos, de que las autoridades estatales y municipales pongan más atención en este lugar.