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El Papa mexicano

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El Papa mexicano
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 11 de mayo de 2011

¡Ya chole!, me dice mi conciencia. Por eso hoy no voy a escribir sobre el tema Moreno Valle; basta. Tampoco hablaré de la crisis periodística provocada por el nuevo gobierno; para nada. Menos aun me referiré a la invasión de fuereños que llegaron para “adornar” las nóminas del gobierno estatal; de ninguna manera. Descarto, asimismo, tratar la impunidad concertada entre el actual y el pasado gobierno; que San Tomás Moro me perdone. Y por el momento me olvidaré de la amenaza de quien quiere mandar al infierno a los periodistas críticos de Rafael, en vez de vivir en el nuevo paraíso.

Así que hoy dedico la columna a Juan Pablo II, el beato que adoptó la ciudadanía mexicana. Pero le anticipo al lector que lo escrito sólo es un avance del reportaje que aparecerá en la revista Réplica, datos e información obtenidos allá en Roma. Además confieso que la idea se me ocurrió cuando un sábado escuché platicar a Pedro Ferriz con su señor padre, conversación que se llevó a cabo durante el programa sabatino de don Pedro Ferríz Santa Cruz. Este es, pues, el origen de la motivación:

Los Ferriz hablaron de Christian Siruguet Díaz, un excelente amigo francés cuya cultura sobre México superaba a la de muchos de los mexicanos especializados en historia, arqueología, antropología, sociología y astronomía (fue uno de mis maestros, digamos que fraternales). Pedro hijo le dijo a Pedro padre (cito de memoria):

“Cuando Juan Pablo II llegó a Oaxaca a la reunión con los indígenas, al principio éstos se mostraron fríos. Entonces Christian Siruguet se me acercó para decirme al oído: ‘Pedro, dile al Papa que se suba al templete’. Sin escucharnos, dio la impresión de que Juan Pablo II había aceptado la sugerencia. Y se subió hasta sentarse en el sitial que le tenían preparado. En ese instante los miles de indígenas que ahí estaban se hincaron, todos al mismo tiempo. Fue una extraordinaria experiencia.”

Hasta aquí la cita que también me indujo a verter la siguiente apostilla.

La sensibilidad de Juan Pablo II, le permitió captar la voluntad de un pueblo que cambió el sentido de la religión católica dándole su propio estilo religioso. En aquella ocasión y por primera vez, el Papa percibió el sincretismo mexicano. Fue sin duda su fuerza mental lo que movió a los cientos de miles de indígenas que lo vieron y lo sintieron para, al mismo tiempo, transmitirle su conjunto de energías. No es un milagro. Pero podría parecerlo si nos olvidáramos de la historia de la Conquista de México.

“Karol Wojtyla nació en Polonia, pero Juan Pablo II es mexicano”, dice en su inicio el reportaje que hizo Andrés Beltramo para Réplica. Y enseguida cita las diversas quejas que produjo el veloz proceso de beatificación que concluyó seis años y 29 días después de su muerte, mismas que se sustentaron en el caso de Marcial Maciel Degollado, fundador de los Legionarios de Cristo. También refiere la defensa que ante un reducido grupo de periodistas hizo Joaquín Navarro Valls, por más de 20 años vocero de Juan Pablo II: el prelado reconoció que el caso del fundador de los Legionarios, ha sido uno de los más dramáticos sobre abusos sexuales en la Iglesia. Y agregó:

“Es un hecho histórico que el inicio del proceso canónico contra Maciel, tuvo lugar durante el pontificado de Juan Pablo II y terminó en los primeros meses del pontificado de Benedicto XVI. Yo mismo fui la persona que comuniqué esto a la opinión pública –soltó enfático–. Al inicio del proceso canónico, Maciel juró ante Dios que todo era una calumnia. La beatificación no es un juicio sobre el pontificado, sino sobre su santidad personal”.

¡Uf! La verdad es que de no haber sido por su carisma, Juan Pablo habría quedado en la historia como el protector del pederasta más asqueroso que haya tenido la Iglesia. Sin embargo, como lo afirma Ángelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano, el Papa fue “declarado beato, no por su impacto en la historia o en la Iglesia, sino por el modo en que vivió las virtudes cristianas”.

Por esas virtudes, personalidad, carisma, bondad, simpatía, o como quiera el lector llamar a las cualidades de Karol Wojtyla, su beatificación llevó a Roma a más de un millón 500 personas. Esto último me obliga a decir a los asesores de imagen de Rafael Moreno Valle Rosas:

Procesen las virtudes (que las debe de tener) de su cliente en vez de usar lo que son algo así como anabólicos hertzianos y electrónicos. Cuiden y cultiven las cualidades de Moreno Valle. Eviten fabricar un político transgénico. Desde luego que no será beato y menos aun santo, pero así como la llevan corren el riesgo de crear un gobernante satanizado.

acmanjarrez@hotmail.com
Twitter: @replicaalex

Staff Puebla On Line 2009
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