Barack Obama relanza reforma migratoria integral
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El presidente estadunidense Barack Obama lanzó aquí su segunda cruzada por una reforma migratoria integral, exhortando al Congreso a dejar atrás la politiquería y la retórica ofensiva, para terminar la labor iniciada en esta materia.
Aseguró que beneficiará a la economía de ese país y tendría como efecto secundario la mejora en los salarios de la clase media.
“Tenemos que poner la política a un lado. Y si lo hacemos, estoy seguro de que podemos encontrar un terreno común”, dijo Obama, al añadir que los políticos en Washington están rezagados respecto a las necesidades y demandas de un país con casi 11 millones de inmigrantes indocumentados.
Obama dijo que aun cuando los inmigrantes “han transgredido normas y se han colado en la fila, la gran mayoría de estas personas simplemente está tratando de ganarse la vida y mantener a su familia”.
Planteó una reforma que incluya una vía a la regularización de los indocumentados que no han cometido más delitos que cruzar en forma ilegal al país.
El presidente viajó a El Paso para hablar en el Monumento Nacional El Chamizal, sitio que se levanta en la ribera norte del río Bravo, en conmemoración a la resolución pacífica alcanzada en 1964 a una disputa territorial entre México y Estados Unidos.
Obama invitó en este sitio a sus adversarios políticos a encontrar puntos de acuerdo y reparar fallas del sistema migratorio con una reforma integral que contemple la seguridad de las fronteras, pero también una vía ordenada para legalizar a millones de indocumentados.
“Nos encontramos en la frontera porque también reconocemos que ser una nación de inmigrantes conlleva ser un Estado de derecho. Ése también es nuestro patrimonio. Esto también es importante”, indicó Obama.
El mandatario dejó ver con ello lo que podría ser la estrategia de su segunda campaña pro reforma migratoria, al conjuntar la seguridad fronteriza con la regularización de los millones de indocumentados, los dos grandes polos del debate que impiden una solución a la materia.
Obama sostuvo en su discurso que la regularización de los inmigrantes ilegales conduciría a una mayor seguridad en las fronteras del país.
Aseguró que una reforma migratoria integral debe incluir el reconocimiento de la responsabilidad gubernamental de resguardar las fronteras y velar por el cumplimiento de la ley.
Precisó que también debe garantizar que las autoridades obliguen a las empresas que explotan a trabajadores indocumentados a rendir cuentas por sus actos.
Señaló que para regularizarse, los indocumentados deben asumir su responsabilidad, admitir que transgredieron las leyes, reconocer la obligación de pagar impuestos y cubrir una multa.
En su discurso, Obama buscó poner fin a la continua demanda de los republicanos por una mayor seguridad en la frontera con México.
Sostuvo que en los últimos dos años “se ha hecho ya más de lo solicitado” en esta materia por aquellos que se habían comprometido a apoyar una reforma migratoria si se cumplía con ese requisito.
“Sin embargo, a pesar de que hemos respondido a estas inquietudes, sospecho que habrá quienes traten de imponer nuevas condiciones, una vez más”, adelantó Obama.
“Dirán que necesitamos tres o cuatro veces más personal de la Patrulla Fronteriza. Dirán que necesitamos una valla más alta para respaldar la reforma”, indicó.
“Necesitamos unirnos en torno a una reforma que refleje nuestros valores como Estado de derecho y nación de inmigrantes; que exija que todos asuman responsabilidades”, señaló.
DEL OTRO LADO
Cientos de personas se manifestaron frente al parque de El Chamizal, mientras el presidente Barack Obama daba su discurso sobre la reforma migratoria.
Los activistas exigían una reforma migratoria, más empleos y menos recortes federales destinados a asistir a los más vulnerables.
“No queremos que haya recortes, porque son para la atención de la gente, nos ayudan a vivir y ser más independientes, algunos trabajamos, estudiamos y necesitamos ayuda”, dijo la señora Campos en pro de personas con discapacidades.
Entre los manifestantes, en su mayoría hispanos, se encontraban adultos de la tercera edad, niños y discapacitados que portaban banderas y carteles.
La protesta se realizó sobre la calle Paisano a la vista de todos los que transitaban por el lugar.
LAS DOS CARAS DE OBAMA
Mientras hablaba de arreglar el sistema migratorio estadunidense y de buscar soluciones para los residentes indocumentados respetuosos de las leyes, el gobierno del presidente Barack Obama presumía el éxito de su política contra la llegada y permanencia de indocumentados.
Obama parecía tratar de cultivar dos audiencias opuestas: por un lado, calmar las inquietudes de los partidarios de mayores controles migratorios y, por otro, a los defensores de una política migratoria incluyente, que abra camino a la legalización de miles de indocumentados.
Al menos ésa es la acusación que parece implícita en los primeros comentarios a su discurso del miércoles en El Chamizal, donde de acuerdo con Marisa Treviño, editora del blog Latina Lista, Obama sólo prometió que haría su parte para desarrollar una conversación “constructiva y civil” en un discurso que parecía más un exhorto a “voten por mí” que un anuncio de cambio político.
El comentario de Treviño refleja la frustración de un número de activistas promigrantes con las posturas del presidente Obama, que durante su campaña electoral conquistó el voto latino con promesas de buscar una reforma migratoria.
De hecho, no son pocos los que piensan que la Casa Blanca parece, por ahora, empeñada en cortejar el voto de la minoría hispana, que puede ser determinante para sus ambiciones de reelección en 2012.
El legislador Luis Gutiérrez afirma que no puede trabajar por la reelección del Presidente, mientras no se busque resolver el problema básico. “Hay un conflicto entre este régimen y su política de migración”.
El debate sobre reforma migratoria en Estados Unidos se encendió de nuevo el mes pasado, cuando el presidente Obama convocó al nuevo intento que aún algunos de sus partidarios creen motivado por las próximas elecciones y pocos creen tenga algún éxito.
Pablo Alvarado, director de la National Day Laborer Organizing Network (Red Nacional organizadora del Día del Trabajador), señaló que “aunque apreciamos los esfuerzos de Obama por mantener la reforma migratoria en la agenda nacional, sus acciones desmienten su intención”.
El nuevo impulso de la Casa Blanca ocurre cuando el gobierno anuncia que ejecuta más detenciones y deportaciones que nunca, en un despliegue que irrita a un cada vez mayor número de dirigentes hispanos.
“Grupos proinmigrantes cuestionan cada vez más el compromiso de la administración (Obama) en el frente migratorio, pues lo único que la Casa Blanca tiene para demostrar son precisamente más deportaciones y no todas de personas con historial criminal”, escribió Maribel Hastings, una experta en el tema migratorio.
De las 400 mil deportaciones registradas en 2010, 250 mil fueron de personas sin historial delictivo, a pesar de las seguridades del propio Obama y la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, de que la política de expulsiones se centraría en delincuentes.
Pero el personal de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) desarrolla más campañas y arrestos de inmigrantes indocumentados en centros de trabajo y cerca de escuelas.
Durante los últimos meses, un creciente movimiento para lograr la regularización de indocumentados surgió sobre todo de centros universitarios y escuelas preparatorias, donde un creciente número de estudiantes nacidos de padres indocumentados o introducidos como infantes criados en Estados Unidos demandó acciones para resolver un problema que afecta a los estimados 10.8 millones de indocumentados en el país: 60% mexicanos.
Pero si la cuestión migratoria fue una de las promesas que hizo el candidato Barack Obama en 2008, su gobierno no invirtió capital político hasta que las encuestas mostraban el peligro de perder la mayoría legislativa el año pasado.
De hecho, analistas políticos indicaron que en alguna medida fueron los votantes latinos los que salvaron la mayoría en el senado y evitaron que la derrota electoral demócrata fuera mayor. El propio líder demócrata del Senado, Harry Reid, retuvo su curul gracias a su esfuerzo en favor de los migrantes.
El nuevo intento de Obama enfrenta ahora una realidad política distinta y aún más adversa.