lunes, 15 junio 2026
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Eduardo Rivera está con la brújula extraviada

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 13 de mayo de 2011

No, al PAN no le preocupa que Blanca Alcalá Ruiz contienda por el Senado de la república.

Si la ex alcaldesa considera que a eso se debe la exposición pública de las irregularidades que habría realizado a su paso por el gobierno municipal de Puebla, estará cometiendo una equivocación.

Esas acusaciones tampoco obedecen a un intento del nuevo ayuntamiento por tender una cortina de humo que ayude a cubrir sus propias deficiencias.

La evidente beligerancia del gobierno que encabeza Eduardo Rivera Pérez en contra de lo realizado por Alcalá debe tener sus motivaciones en otro lado.

Por mayoría de votos, el Cabildo de Rivera aprobó ayer una solicitud dirigida a la Auditoría Superior de la Federación para que investigue las obras del Parque Bicentenario Laguna de Chapulco, con el fin de sacar a la luz y castigar las presuntas irregularidades técnicas y administrativas cometidas en ese lugar.

A propuesta del regidor del PRD, Arturo Loyola González (que se pinta solo en eso de abanderar causas ajenas a cambio de favores personales), esa entidad fiscalizadora deberá revisar la obra, los recursos federales empleados en ella y el desempeño de los ex funcionarios que la tuvieron bajo su cargo.

La acusación pasó del señalamiento mediático al recurso administrativo, formalizado éste a través del órgano de gobierno: el Cabildo.

Ya es mucho para bajar de la arena preelectoral a una mujer que aspira al senado, y también lo es para distraer la atención social ante la carencia de resultados en el arranque del gobierno.

Si los panistas fueran duchos en esto de la estrategia política, bien podría creerse que el mortero responde al objetivo de descarrillar a la ex presidenta municipal del camino que ella misma se ha trazado, pero como no lo son, como están más ocupados en las guerras intestinas de cara a la renovación de consejeros estatales, habrá que ir descartando esta hipótesis.

Pretender que el tema se convierta en tapadera de ineficiencias tampoco se antoja creíble.

La sola comparación de lo hecho por Rafael Moreno Valle contra lo llevado a cabo por Eduardo Rivera deja mal parado al edil.

Si bien no pueden ni deben ser tratadas con el mismo rasero las capacidades de un gobernador y de un presidente municipal, aunque éste lo sea de la capital del estado, la percepción pública generada por el trabajo de ambos gobernantes ha sido radicalmente opuesta.

A uno, Moreno Valle, se le ha visto mucho y de manera permanente en sus primeros 100 días; al otro, Eduardo Rivera, casi nada.

Contra eso no habrá cortina de humo que sirva de remedio.

A menos que el alcalde sorprenda con un recurso todavía no mostrado para presentarle a los poblanos los resultados de los primeros 100 días de gobierno, ni el extremo encarcelamiento de algún ex funcionario por el caso Chapulco, o por cualquier otro escándalo, funcionará para satisfacer las necesidades de los habitantes del municipio.

Eso lo sabe Eduardo Rivera, un hombre bienintencionado que no ha encontrado la fórmula para transmitir lo que está haciendo por la ciudad.

Y lo debería saber también Blanca Alcalá, una mujer que en tres años no halló asesores políticos al tamaño de sus circunstancias.

(Ni los ha encontrado todavía.)

 

Staff Puebla On Line 2009
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