lunes, 15 junio 2026
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Los diputados y el beato

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Los diputados y el beato
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 20 de mayo de 2011
Un nuevo milagro de Palafox: la dirección general del estado de Puebla (perdón, el gobernador) ya autorizó que seis de sus diputados asistan a la beatificación de Juan de Palafox y Mendoza. Y además les dio su bendición (léase Vo.Bo) para que lleven la representación del Congreso local poblano. Todo ello a un costo relativamente barato ya que no viajarán en primera clase sino en el espacio ese que se llama bussines.
 
No me reclame el lector ni vaya a decir que el poder Legislativo es soberano y republicano. Si acaso lo ha pensado es porque se dejó llevar por el romanticismo que incluye la democracia y las alianzas partidistas. Así que por las dudas, más me vale aclarar que los diputados perdieron su calidad al siguiente día de ser ungidos debido a la sumisión de todos, incluidos los de PRI. Su jefe directo, el gerente general (perdón, el secretario general de Gobierno), les puso una sola condición para el viaje transoceánico: que no hagan panchos ni expongan el prestigio de la Puebla angelical.
 
De ahí que cada cual tendrá que llevar su veladora y prendérsela al beato Palafox, después, claro, de que se enteren qué hizo el obispo para ganarse su espacio justo al lado de Juan Pablo II, allá en el cielo azul de la beatitud.
 
Les abrevio el trabajo con algunos ejemplos de su obra:
 
Palafox cedió su librería que hoy forma parte de la Biblioteca que lleva su nombre. También lo hizo con una piscacha de su peculio (12 mil pesos) para motivar al ayuntamiento, al cabildo eclesiástico y a los ricos de la época a fin de que aportaran el resto que requería la conclusión de la Catedral, inmueble que tenía ya cien años de estarse construyendo. Gracias a esa iniciativa del entonces obispo y después virrey sustituto, dejó de ser válido el dicho aquel que usaban los morosos de la época: “Te pagaré cuando se termine la Catedral”, promesa que llevaba adosada el vocablo ¡nunca! También construyó hospitales y colegios para niñas y mujeres abandonadas. Incluso usó la fuerza pública (sin alusiones a los ejecutivos actuales) para meter en cintura a los frailes que manejaban la conciencia y el dinero de los feligreses.
 
Palafox llegó a América con el encargo de obligar a los jesuitas a sujetarse a los acuerdos del Concilio de Trento. Les reclamó los diezmos que se tranzaban. Y como no le hicieron caso decidió excomulgarlos, y éstos, los soldados de Cristo, le respondieron a bote pronto y también lo excomulgaron. Fueron, pues, tiempos en que la lana y el poder espiritual confundía a los santos varones, resabios que perduraron hasta que Palafox dejó el mundo de las ambiciones y actitudes simoniacas de sus pares, prácticamente en el olvido, como si esa soledad hubiese sido una venganza concebida por sus enemigos, los jesuitas, cuya influencia acabó años después cuando éstos fueron expulsados de Portugal, Francia, España y sus colonias, donde habían construido el imperio de la orden de san Ignacio de Loyola. 
 
Dejo la historia y ahora discurro lo que podrían hacer Guillermo Aréchiga Santamaría,  Ana María Jiménez Ortiz, Rafael Von Raesfeld Porras, Mario Riestra Piña, Filiberto Guevara González y José Luis Márquez Martínez.
 
Veamos:
 
Imbuido por la fe, Aréchiga le pedirá al beato Palafox que los maestros vuelvan a creer en él y que Elba Esther le pase un poco de su talento y, por qué no, hasta de su perversidad política. Esto para que recupere el liderazgo que en un santiamén se le fue de las manos.
 
Ana María le rogará para que su representación goce de las simpatías que suelen negarse a quienes llegan al cargo por la gracia del dios sexenal. Y además que la inspire a seguir su ejemplo, pero no de santidad, no, no, no, sino como promotora de espacios lúdicos para viudas, madres solteras y huérfanas.
 
Rafael Von Raesfeld se hincará ante la imagen del beato rogándole por sus paisanos (los mexicanos) que sufren la persecución de la Migra. Que no los deporten hasta que él pueda cumplir sus objetivos, entre ellos el de captar el voto para quien resulte candidato del PAN, no importa que sea una mujer.
 
José Luis Márquez se dará golpes de pecho pidiéndole perdón a Palafox por haber sido zavalista de hueso tricolor. Y ofrecerá al nuevo beato un sacrificio personal en su honor: votar por el PRI.
 
Filiberto pedirá de hinojos por la salud de los afectados por la fábrica Dragón, la moderna representación del demonio convertido en máquina emisora de veneno mortal. Y de paso, a escondidas, dejará una medallita del santo Niño cieguito adornado con la z que adoraban sus compañeros, incluido Márquez.
 
En fin, el periplo de los diputados es para rendir culto a un estadista, según lo sugirió Rafael. Eso de darle vuelo a la hilacha es secundario. Que me falta Mario Riestra Piña… Pues sí; lo he dejado al final porque es el único que debería estar en Osma, pero no como diputado sino como representante de su padre, el principal impulsor civil de la beatificación y reconocimiento histórico de Juan de Palafox y Mendoza.
 
Y ya que viajarán hasta allá, ¿por qué no los seis se unen para pedir por Rafael Moreno Valle? A lo mejor la energía del beato logra que el gobernador se haga estadista.
 
acmanjarrez@hotmail.com
Twitter: @replicaalex
Staff Puebla On Line 2009
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