lunes, 15 junio 2026
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JLCA negaría toma de nota a Sindicato de Colegio de Bachilleres

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 20 de mayo de 2011

Alguien en la Subsecretaría del Trabajo –a cargo de Carlos Ortiz Rosas– de la Secretaría de Competitividad, Trabajo y Desarrollo Económico quiere mandar el mensaje de que en este sexenio habrá represión contra los sindicatos no bien vistos desde el Poder Ejecutivo o quiere generar “fuego amigo” contra el gobierno del estado, y en especial contra la Secretaría de Educación Pública (SEP), creándole un conflicto laboral gratuito, sin sustento y que podría ser de grandes magnitudes.

Sólo de esa manera se puede explicar el intento que hay de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA), dependiente de la Subsecretaría del Trabajo, de no querer darle la toma de nota a la recién renovada dirigencia del Sindicato Único de Trabajadores del Colegio de Bachilleres de Puebla (Sutcobp), que preside Refugio Rivas Corona.

El pasado 13 de abril el Sutcobp celebró comicios para renovar su dirigencia y de manera sorprendente, 96.4 por ciento de los más de mil 800 trabajadores votaron a favor de que Refugio Rivas fuera reelecto para un periodo de seis años.

El proceso tuvo una peculiaridad: surgió un grupo opositor identificado con el ex director del Colegio de Bachilleres (Cobach), Alberto Guerrero Gutiérrez, que nunca pudo formar una planilla, porque no reunió el número mínimo de integrantes, pese a que le dieron las facilidades de ampliarle el plazo para que cumpliera los requisitos de la convocatoria. Al final, el órgano electoral no le dio el registro.

La votación del 13 de abril se acabó convirtiendo en una especie de plebiscito. Los trabajadores tuvieron que decidir sí seguir con Rivas Corona como líder gremial o regresarle el poder a Alberto Guerrero, quien fue dirigente sindical, director del Cobach y fue parte de la campaña de la extinta coalición Compromiso por Puebla.

Aunque Rivas era el único candidato, los trabajadores podían haber votado para que no fuera ratificado como dirigente.

Al final, el grueso de los trabajadores optaron por Refugio Rivas, pese a que desde de la Secretaría General de Gobierno se ha intentado regresarle el poder a Alberto Guerrero, quien actualmente es asesor en la SEP estatal. Y una muestra de que ese resultado fue genuino, es que la oposición nunca pudo documentar alguna anomalía en el proceso de renovación sindical ni se presentaron hechos de violencia.

La única y más importante dificultad con que se topó Refugio Rivas fue fuera del Cobach. El presidente de la JLCA, Horacio Alberto Garmendia Salmán, ha puesto una serie de objeciones al otorgamiento de la toma de nota de la nueva dirigencia del Sutcop, las cuales, como siempre ocurre que se quiere frenar a un sindicato independiente, son obstáculos que rayan en el absurdo.

Por ejemplo, la JLCA argumenta que no le entregaron la convocatoria de la asamblea del 4 de febrero en la cual el sindicato fijó la fecha de las elecciones, estableció el periodo de 6 años para la nueva dirigencia y eliminó de los estatutos la norma que permitía a Alberto Guerrero ser asesor de la organización gremial de forma vitalicia.

Luego argumenta que no se acreditó que Omar Álvarez Arronte era el director del Cobach cuando se dio esa asamblea, cuando no es función del sindicato estarle notificando a ese órgano de justicia laboral quien es la parte patronal del Colegio de Bachilleres. ¿Desde cuándo los trabajadores son los que acreditan a los patrones?

Queda claro que esas objeciones son como dicen en el argot los abogados: unas auténticas chicanadas, es decir trampas, retrasos y pretextos absurdos, tendientes a no respetar la voluntad que los trabajadores del Cobach expresaron en las urnas.

Hasta donde se sabe, Refugio Rivas ha mantenido este asunto con mucha discreción y está agotando los recursos legales para buscar que la JLCA le de la toma de nota.

Sin embargo habría que preguntarse: ¿Cuáles van a ser las consecuencias si le niegan la toma de nota?

Para empezar, los trabajadores del Cobach se sentirían agraviados en sus derechos sindicales y eso podría desatar un clima generalizado de malestar, ya que aunque aparentemente no está presente la mano de Alberto Guerrero, para el grueso de los profesores y personal administrativo eso significaría que se está quitando por vías arbitrarias a Refugio Rivas para que regrese el viejo cacique del colegio, que les dejó un mal sabor de boca.

Luego, aunque el sindicato no tiene considerado, por ahora, recurrir a algún tipo de movilización, no sería posible frenar las protestas en los 31 planteles del Cobach, que son controlados por directores emanados del Sutcobp, y que acabarían afectando a más de 7 mil estudiantes de educación media básica.

Tal situación sería un duro golpe para la SEP, ya que estaría atada de manos para calmar la inconformidad de los trabajadores del Cobach contra las autoridades estatales.

Y en tercer lugar, si no le dan la toma de nota al Sutcobp, se estaría mandando un mal  mensaje contra el resto de los sindicatos del estado. Ya que de todas las organizaciones gremiales que existen en Puebla, ninguna estuvo del lado de la coalición Compromiso por Puebla en el pasado proceso electoral. Por ende, se sentirían en el mismo escenario de riesgo que la agrupación de Rivas Corona. Lo que podría llevar a un deterioro en la relación entre gobierno del estado y los sindicatos.

Por ahora es prematuro suponer que el gobierno del estado quiere, con el Sutcobp, repetir una sucia maniobra similar a la que hubo en la década de los años 90 en contra del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Puebla (Suntuap), el cual durante el rectorado de José Doger Corte en la UAP, la JLCA en mano de Arturo Alonso García, le negó la toma de nota a dicha organización.

Eso desató un largo y tortuoso conflicto entre el Suntuap, la JLCA y la UAP, que dejó un alto costo para la universidad, y al final, acabó destruyendo a la organización sindical de los trabajadores de la máxima casa de estudios en el estado.

Es importante destacar que las condiciones por las que pasaba el Suntuap y las que tiene el Sutcobp no son en nada parecidas.

Cuando le dieron el golpe al Suntuap, la organización ya estaba debilitada por conflictos internos y que llevó a varios de los entonces dirigentes a traicionar a la agrupación. Además, había núcleos importantes de trabajadores que se habían alejado de la organización, sobre todo los académicos. Todo ello facilitó las maniobras sucias de la JLCA contra esa representación gremial.

El Sutcobp tiene una situación distinta. La disidencia es insignificante. 96 por ciento de los trabajadores apoyan a Refugio Rivas y no hay argumentos sólidos para no darle la toma de nota.

 

 

Staff Puebla On Line 2009
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