Alfonso Esparza se perfila como sucesor de Agüera en la BUAP
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Frente al escenario de preparación de la sucesión a corto o largo plazo en la Universidad Autónoma de Puebla, sin duda que las dos preguntas que se formulan en la comunidad son las siguientes ¿quién relevará a Enrique Agüera? ¿Qué injerencia tendrá el gobernador Rafael Moreno Valle?
Al margen de los tiempos, está claro que la viabilidad de la BUAP ya no es política, como ocurrió en el pasado, sino financiera, de ahí que la estabilidad de la institución recae en el manejo escrupuloso de los recursos presupuestales.
Aquí se localiza, y no en otra parte, la posibilidad de que sea Alfonso Esparza, el actual tesorero de la BUAP, quien pueda perfilarse como el personaje capaz de garantizar la estabilidad financiera de la universidad para evitar la inestabilidad política; no al revés.
Hoy en la comunidad universitaria se afirma, sin analizar el tema técnico, que el gobernador influirá con un personaje en función de filias y fobias. Me parece que se equivocan.
El pragmatismo morenovallismo, aunado a que la despolitización de la BUAP son herramientas básicas para entender la sucesión rectoral.
Aunque Enrique Agüera acudió a Nueva York para recibir la certificación de la influyente calificadora Standard & Poor´s, hubo dos validaciones más: una por parte de Moody´s y la otra por Fitch Ratings.
Precisamente la firma Fitch pone de manifiesto un hecho trascendente en torno a la futura viabilidad financiera de la BUAP:
“En lo que respecta a pensiones y jubilaciones, la BUAP se hace cargo de estas obligaciones; es importante destacar que en febrero de 2003 y febrero de 2007 se realizaron reformas al sistema de pensiones y jubilaciones. De acuerdo al último estudio actuarial (febrero de 2011), de no haberse efectuado la última reforma, el sistema sería financieramente inviable desde 2010; no obstante, aún con las reformas realizadas el periodo de suficiencia es hasta 2013.
“De esta manera, este punto se considera una contingencia para la Universidad, ya que el gasto por pensiones y jubilaciones representa un importante requerimiento de flujo para la BUAP, manteniendo proyecciones crecientes para los próximos años. Al cierre de 2010, la Universidad registró un total de 10,914 empleados, de los cuales 7,645 son personal activo y 3,269 jubilados; adicionalmente, el fondo de reserva para jubilaciones y pensiones presentó un saldo de $619.4 mdp, el cual no puede disponerse antes de 2013”.
Está claro que mientras los gobiernos federal, estatal y municipal enfrentan “focos rojos” por el tema de las pensiones, la BUAP resolvió la crisis en el mediano plazo y deberá mantener la tónica financiera en los próximos años.
Hoy la política dejó de gravitar en la estabilidad universitaria, hay grilla pero nada más, en las finanzas en un sexenio financiero es la respuesta en torno a la sucesión rectoral.