Investigadores de la BUAP trabajan en estrategia ambiental para Puebla
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¿Cómo será el clima en el estado de Puebla en 30 años?, ¿habrá suficiente agua?, ¿cuáles serán las condiciones que enfrentarán los sectores agrícola y forestal, ante el cambio climático? Sobre estos y otros temas advierte la Estrategia de Mitigación y Adaptación del Estado de Puebla ante el Cambio Climático, plan en cuya elaboración participaron investigadores del Instituto de Ciencias (ICUAP) de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
El documento tiene como objetivo ser una herramienta que permita prever las consecuencias que la variable cambio climático tendría sobre el clima, los recursos hídricos, agrícolas y forestales en el estado de Puebla, y a partir de ahí diseñar y emprender acciones de mitigación.
Si bien en el plan participan varias instituciones de educación superior como el Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Iberoamericana, así como algunas dependencias gubernamentales, los científicos del Departamento de Investigaciones en Ciencias Agrícolas (DICA) del Instituto de Ciencias colaboraron en la elaboración del Inventario Estatal de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero y de los Escenarios Agrícolas y Forestales para el Estado de Puebla.
Para Adrián Saldaña Munive y Miguel Ángel Valera Pérez, investigadores del DICA en el área de geofísica ambiental, la mayor contribución del documento es proveer de información técnica y científica a los gobiernos estatal y municipal sobre la situación que prevalece en la entidad respecto a tales rubros, con la finalidad de que en las decisiones en materia ambiental “los márgenes de error sean mínimos”, además de motivar políticas de planeación de los recursos hídricos, agrícolas y forestales, para garantizar su prevalencia.
Sin duda, expuso Saldaña Munive, se trata de un diagnóstico, elaborado a partir de la información oficial, sobre el estado de las emisiones de gases de efecto invernadero y de los sectores agrícola y forestal, que establece los escenarios que podrían presentarse de no tomar acciones inmediatas ante el cambio climático.
Subrayó que además de recabar información, hacer análisis y pronosticar escenarios futuros, particularmente en materia agrícola y forestal, los especialistas del DICA hicieron algunas recomendaciones técnicas para promover la agricultura de conservación y aminorar la degradación de los suelos dedicados a esas actividades.
Conviene señalar que el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) integrado por 2 mil 500 científicos de todo el mundo, ha dado a conocer que la temperatura de la superficie terrestre aumentó 0.6 grados centígrados en el último siglo, lo mismo que las emisiones de dióxido de carbono por quema de combustibles (6.25 mil millones de toneladas en 1996). Cifras oficiales revelan que 1998 fue uno de los cinco años más calurosos registrados desde 1866 en el planeta.
El consenso científico pronostica, además, un aumento global de la temperatura entre 1.5 y 4.5 grados centígrados para los próximos cien años. Ello, sin considerar el aumento de 0.5 grados centígrados experimentado a partir de la Revolución Industrial.
En cuanto al comportamiento del clima en la Ciudad de Puebla, información del Departamento de Investigaciones Arquitectónicas y Urbanísticas de la BUAP (DIAU) revela que la temperatura en la Angelópolis sufrió el incremento de un grado centígrado durante el periodo comprendido entre 1900 y 1990. En contraparte, las precipitaciones pluviales en la metrópoli disminuyeron 200 milímetros, al pasar de 900 a 700 milímetros en el mismo lapso.
Para Gabriel Balderas Romero, investigador del DIAU, dichas transformaciones obedecen principalmente al acelerado crecimiento urbano de la ciudad y no al cambio climático, pues mientras en 1930 la superficie citadina era de sólo 10.5 kilómetros cuadrados, para 2007 la mancha urbana creció a 200 kilómetros cuadrados, situación que modificó el clima ante la transformación radical del suelo, la desaparición de áreas vegetales y la disminución de los cuerpos de agua.
El inventario
Para elaborar el Inventario Estatal de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero, los científicos del DICA trabajaron en colaboración con el Instituto de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM para determinar las fuentes de origen y estimar las cantidades de los diferentes gases contaminantes presentes en la atmósfera poblana.
El edafólogo Adrián Saldaña Munive reveló que si bien las concentraciones de los gases que contribuyen al efecto invernadero están fuera de los niveles de riesgo en Puebla, se observó que pueden elevarse en un futuro inmediato, y alertó que “si las dinámicas de emisión siguen siendo las mismas, habría consecuencias graves en por lo menos dos décadas”.
El objetivo del inventario es obtener valores que permitan generar propuestas para la toma de decisiones, pues evidenciar la presencia de determinados contaminantes, tiene como ventaja establecer acciones para minimizar su producción o eliminar las fuentes, enfatizó.
Las emisiones más frecuentes lazadas a la atmósfera de la entidad poblana son: monóxido y dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y compuestos orgánicos volátiles. Algunos de estos contaminantes, dijo, contribuyen al efecto invernadero, otros producen fenómenos conocidos como lluvia ácida, y otros más pueden ocasionar enfermedades respiratorias.
De acuerdo con la Estrategia de Mitigación y Adaptación del Estado de Puebla ante el Cambio Climático, para elaborar el Inventario Estatal de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero se utilizó la metodología ya propuesta por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático.
El inventario se realizó teniendo como año base el 2005 de los siguientes sectores: energía (dividido a su vez en los subsectores industrial, comercial y de servicios, transporte y residencial), procesos industriales, agricultura (cultivos y ganadería), residuos (residuos sólidos y aguas residuales), uso de suelo y cambio de uso de suelo.
Se evaluaron las emisiones de los años 2006 a 2008 de dichos sectores, a excepción del de uso de suelo y cambio de uso de suelo, y de silvicultura, y además se elaboraron proyecciones para 2020 y 2030.
El investigador agregó que el estudio es una estimación gruesa de todas las fuentes y contaminantes, y funcionará “como punto de partida para definir concentraciones, efectos, impactos, y por su puesto, para establecer estrategias de reducción”.
Los escenarios agrícolas y forestales
En el caso del apartado sobre los Escenarios Agrícolas y Forestales para el Estado de Puebla, los científicos del DICA colaboraron específicamente en las áreas agrícola, pecuaria y de usos de suelo. A partir de la información proporcionada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), los investigadores analizaron la situación de dichos sectores.
Uno de los fenómenos detectados en este apartado es el crecimiento acelerado en el cambio de uso de suelo en terrenos forestales, mismos que en la mayor parte del estado son desmontados para dar paso a superficies agrícolas. Se encontró que el maíz es el producto que más se cultiva en cuanto ocurren los cambios de uso de suelo.
“El cambio climático es sólo uno de los factores que está generando conflictos en las superficies agrícolas y forestales en la entidad, los problemas son generados principalmente por el cambio de uso de suelo, ocasionado por el crecimiento de las ciudades y el abandono del campo”, señaló Migue Ángel Valera Pérez.
De acuerdo con estimaciones de Saldaña Munive, las superficies boscosas en la entidad observan un ritmo de desaparición del uno por ciento, y agregó que las repercusiones de este fenómeno aún no han sido evaluadas.
Para la construcción de los escenarios agrícolas, se identificaron áreas dedicadas a cada cultivo en gran parte del territorio estatal y se elaboró una clasificación de los distintos productos: hortícolas (brócoli, lechuga, jitomate, calabazas, entre otros), oleaginosas, forrajeros e industriales.
A partir de esa información, los científicos del DICA construyeron escenarios de producción de esos cultivos para los años 2020-2030 teniendo como variable un posible aumento de la temperatura a causa del cambio climático.
Por ejemplo, en el caso de cultivos como los cereales el escenario que se vislumbra es de escasez en determinadas regiones, si se considera que las áreas agrícolas donde se producen son susceptibles a los cambios de temperatura, los temporales y las sequías.
Para los investigadores del DICA una de las principales conclusiones del proyecto es la necesidad de emprender, lo antes posible, decisiones de orden público que den paso a políticas de conservación de los suelos agrícolas y forestales.
Al respecto, el grupo de trabajo de ese departamento planteó una serie de recomendaciones como el empleo de la agricultura de conservación, que consiste en el uso mínimo de fertilizantes y el depósito de más orgánicos al suelo; promover el descanso de las tierras, pero con el uso de cobertura vegetal y labranza mínima para evitar el deterioro, lo que permitiría almacenar humedad y favorecer la fijación del carbono.
PERFIL DE LOS INVESTIGADORES
José Adrián Saldaña Munive.
• Cursó la carrera de Químico Farmacobiólogo en la Facultad de Ciencias Químicas.
• Obtuvo la maestría en Edafología en la Facultad de Ciencias de la UNAM.
• Doctorado en Físico Química de la Atmósfera del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM.
• Tel. 2 29 55 00 ext. 7355.
• Correo electrónico: adrisalmu@hotmail.com
Miguel Ángel Valera Pérez
• Investigador del Departamento de Investigaciones en Ciencias Agrícolas (DICA-ICUAP).
• Es docente del posgrado en Ciencias Ambientales que imparte el ICUAP.
• Vocal de la Academia Nacional de Ciencias Ambientales.
• Es profesor del Curso Internacional de Geoquímica Ambiental: Contaminación y Rehabilitación de Suelos, patrocinado por la UNESCO la AECID y la Universidad Autónoma de Madrid.
• Tel. 2 29 55 00 ext. 7355.
• Coreo electrónico mavape2009@hotmail.com
Gabriel Balderas Romero.
• Cursó la licenciatura en Arquitectura en la BUAP.
• Obtuvo la Maestría en Arquitectura y Tecnología en la Universidad Nacional Autónoma de México.
• Es profesor-investigador del Departamento de Investigaciones Arquitectónicas y Urbanísticas (DIAU).
• Teléfono: 2 29 55 00 ext. 5975.
• Correo Electrónico: gbaldera@siu.buap.mx