lunes, 15 junio 2026
Posted inPuebla

Rafael Micalco y Enrique Guevara buscarán la dirigencia estatal del PAN

joomla.2009

STAFF PUEBLA ON LINE 2009 20 de junio de 2011

Dos inclusiones y un descarte.

Además de ratificar a los nuevos integrantes del Consejo Estatal del PAN para los siguientes tres años, la asamblea panista sirvió para aumentar la especulación en torno al futuro de Juan Carlos Mondragón Quintana en la dirigencia del partido.

Cuestionado en reiteradas ocasiones por los trascendidos de la última semana, Roberto Grajales Espina se vio obligado a reconocer, en corto, que no está interesado en la presidencia del Comité Directivo Estatal y que por lo tanto no buscará quedarse con el cargo que hoy ocupa Mondragón, ya sea que éste se vaya en las próximas semanas o hasta octubre de 2012, cuando termina su periodo.

Ante la insistencia de varios de los militantes que ayer se reunieron en el auditorio del Complejo Cultural Universitario, Grajales aseguró que por ahora prefiere continuar en la responsabilidad que tiene al frente del Centro SCT Puebla.

Admitió que tiene planes políticos para el futuro, pero que esos no están en la dirigencia del PAN, sino en el Senado de la República.

Así es, aprovechando que se ha convertido en un operador importante para el morenovallismo, ahora quiere ser candidato a senador en el 2012.

En oposición al descarte de Grajales para suceder a Mondragón, ayer mismo se dieron dos inclusiones.

Por separado, y también de manera “secreta”, Rafael Micalco Méndez y Enrique Guevara Montiel confesaron a dos que tres asistentes a la asamblea dominical que buscarán quedarse con la presidencia del Comité Directivo Estatal.

Micalco, quien ya tuvo esa posición en el pasado reciente, se atrevió a afirmar que ya ha platicado el asunto con el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas y que éste muestra disponibilidad para apoyarlo en sus aspiraciones.

Aun así, el delegado de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social ya cuenta con un plan “B” para activar en caso de que las condiciones no le favorezcan, o de que Mondragón se mantenga donde está hasta octubre del siguiente año.

Ese proyecto alternativo es una candidatura a una diputación federal por la vía plurinominal.

Guevara representa el segundo caso de inclusión.

El director de Prevención del Delito y Atención a Víctimas del ayuntamiento de Puebla se reconoció también como aspirante a la dirigencia estatal.

Lejos de los afectos morenovallistas, este miembro distinguido del blanquiazul confía en los buenos oficios de panismo tradicional para imponerse a los intereses del gobernador, que, como ya se ha escrito, pretende controlar la estructura formal del partido para dirigir todas sus decisiones.

 

***

Flaco favor le harán al gobernador Moreno Valle quienes digan que a partir de ahora y en lo sucesivo (por lo menos en los próximos tres años) será dueño absoluto de las decisiones que se tomen y las acciones que se emprendan desde el Partido Acción Nacional.

Es verdad que la dupla conformada por Grajales y Ángel Alonso Díaz Caneja logró hacerse de poco más de 56 lugares (pero menos de 60) en el recién integrado Consejo Estatal, no obstante, de eso a cantar que impondrá condiciones, cuando el total de consejeros es de 106, hay todavía una enorme brecha.

Media centena de consejeros respondiendo a los intereses del panismo ortodoxo no debe ser una cantidad despreciable ni menospreciada.

Ese número, 50, le alcanzará a los Mondragón Quintana, a los Rivera Pérez, a los Aranda Orozco y a los Aguilar Coronado para resistir medianamente una confrontación por las candidaturas y la definición de una nueva dirigencia.

Lo saben Grajales y Díaz Caneja.

Y tan lo saben que insistirán en echar abajo aquella “maldita” asamblea del municipio de Puebla, celebrada el 22 de mayo, en la que los panistas tradicionales se hicieron de 21 de 24 posiciones en juego.

Cuidado, que la distribución de consejeros quede como está tampoco significa que los yunquistas tendrán fuerza para ganarle al mandatario.

Eso no ocurrirá.

Tendrán fuerza, sí, sólo para vender cara su claudicación.

Por lo pronto la primera prueba se avecina.

Se materializará cuando arranque el proceso de definición de candidaturas federales en el año por venir.

 

***

¿Qué le dije?

Por ser Día del Padre, el Comité Ejecutivo Nacional del PAN no encontraba, hasta el jueves por la noche, al valiente que aceptara venir a Puebla el domingo para dar fe de los hechos registrados durante la asamblea estatal de ese partido.

Ante la imposibilidad manifiesta de cuadros más importantes del panismo nacional, Gustavo Madero tuvo que mandar como delegado a José Ramón Téllez Juárez, un veracruzano sin trayectoria que se desempeña como el número dos de la Coordinación de Estados de la Secretaría de Fortalecimiento e Identidad del CEN.

 

***

Luis Maldonado Venegas va ganándole la batalla, y por mucho, al ex secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Colegio de Bachilleres de Puebla, Refugio Rivas Corona.

En una jugada inesperada, el titular de la Secretaría de Educación Pública se sacó de la manga un nuevo sindicato que ya cuenta con la toma de nota por parte de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje y que en breve peleará por el control del Contrato Colectivo de Trabajo que aún mantiene la anterior representación.

La nueva organización gremial se llama Sindicato de Trabajadores del Colegio de Bachilleres y lleva como secretario general a Ricardo Ordaz Pérez, un profesor que -cosa curiosa-ocupó la tercera cartera en importancia dentro del comité ejecutivo que encabezó Rivas Corona hasta el lunes pasado en el Sutcobp: la Secretaría de Desarrollo Docente y no Docente.

Según se sabe, este profesor con estudios de maestría se había convertido en uno de los principales críticos del sindicalismo practicado por “el Cuco”.

Me comentan que en el pasado llegó a llamar “mentiroso” y “ratero” a Omar Álvarez Arronte, en público, y que recientemente describía la gestión de Rivas Corona como una “época de terror” caracterizada por el “autoritarismo”, y que definía al Sutcobp y a sus líderes (de los que él formó parte) como un “bastión de lo peor del sistema político priista”.

Ahora que Ricardo Ordaz está del lado de “los buenos” seguro que cambiará las cosas.

Habrá que esperar que lo haga para bien.

No vaya a ser que las modifique, sí, pero nada más para permutar del tricolor aborrecible al multicolor de moda.

El Colegio de Bachilleres, sus estudiantes y su planta docente necesitan levantarse de la lona.

Y para eso es prioritario desterrar los intereses políticos.

Gracias.

 

Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009