Sube 39% inseguridad en Puebla con gobierno de Eduardo Rivera
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Durante su campaña electoral, Eduardo Rivera centró su propuesta en cuatro temas, de los cuales el de seguridad pública era el principal. Ahora, a cuatro meses de que el panista es alcalde de la ciudad de Puebla, el rubro de seguridad pública el que más se ha deteriorado, ya que algunas mediciones oficiales indican que en la capital, entre los meses de marzo y mayo, habría un incremento en promedio de 39 por ciento en el número semanal de robo a casas habitación, a vehículos, a transeúntes y comercios.
Aunque en el discurso oficial del ayuntamiento de Puebla se dice que han bajado los delitos, pero éstos ahora son más violentos; una estadística a la que tuvo acceso este columnista y que pertenece a una dependencia estatal señala lo contrario, el número de ilícito muestra una notable alza con relación al gobierno de Blanca Alcalá Ruiz.
En los tres años de la administración de Alcalá la cifra de robos a casa habitación, a vehículos, transeúntes y comercios tenía una oscilación de entre 80 y 120 cada semana. El promedio fue de 100 robos por cada siete días.
Según la estadística que consiguió este tecleador, en el primer mes de gobierno de Rivera, las cifras de los delitos antes mencionados se mantuvieron en parámetros similares al anterior trienio, que era de 120 a 129 actos semanales, pero a partir del periodo del 21 al 27 de marzo las cosas empezaron a cambiar radicalmente, ya que se llegó a los 150 asaltos o hurtos. Luego entre los últimos días de marzo y los primero días de abril, parecía controlarse la situación. Eso cambió a mediados de abril, ya que desde esos días hasta los actuales, los número de delitos están a la alza. Ver la gráfica de abajo.
Para entender la gravedad del tema, es necesario hacer la siguiente comparación: la peor semana de Blanca Alcalá en materia delictiva fue cuando tuvo hasta 120 asaltos. En el presente, la mejor semana de Eduardo Rivera es cuando ha tenido 116 robos. Es decir, casi se empatan los números, pero con un balance negativo para el actual presidente municipal.
Las peores semanas de Rivera en nada se comparan con las peores de Alcalá, ya que el edil panista ha tenido ocho periodos en que se rebasó la barrera de los 130 asaltos por semana, y en tres ocasiones la cifra pasó los 150 atracos.
El registro de que el tema de la seguridad pública no va bien con Eduardo Rivera, también se ha percibido en las encuestas que semanalmente levanta La Jornada de Oriente, las cuales arrojan el siguiente comportamiento:
Cuando Blanca Alcalá estaba concluyendo su mandato, de la gente encuestada la mayoría opinaba –con una respuesta de 53 por ciento– que el principal problema de su colonia era los servicios públicos y 46 por ciento decía que en general en el municipio de Puebla era el tema de la seguridad pública.
Eso ha cambiado; hace unas semanas una encuesta similar arroja que la gente identifica el principal problema de su colonia es el de la seguridad pública –así opina 46 por ciento– y 49 por ciento de los ciudadanos encuestados opina lo mismo a nivel del municipio.
¿Por qué si el tema de la seguridad pública era la prioridad de Eduardo Rivera, ahora es el que más se deteriora?
Evidente que la respuesta es la situación de pobreza e impunidad que priva en el país. Pero también contribuye de manera decisiva que Amadeo Lara Terrón, el actual titular de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (SSPTM), ha resultado ser un fiasco. La mayoría de quienes lo conocen opinan que es alguien amable, que “es buena gente”, de buen trato, pero al final es un fraude como encargado de frenar los índices delictivos.
El funcionario no tiene estrategia, no tiene un equipo sólido que lo respalde y no cuenta con el apoyo del personal de la SSPTM, ya que se caracteriza por dar mal trato e intimidar a los mandos policíacos. Cree que esa es la mejor manera de mejorar la seguridad pública.
Amadeo Lara Terrón llegó al cargo por haber sido amigo en la juventud de Eduardo Rivera y por recomendación de la ex subprocuradora de la PGR, Luz María Lima Malvido. No por tener los méritos y experiencia. A eso se debe a que mucha gente lo empiece a calificarlo como un funcionario que ha resultado ser: “un fraude elegante”.