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Juan de Palafox reconcilia a Marcelo Ebrard con el cardenal Norberto Rivera

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 23 de junio de 2011

“Que extraordinaria paradoja que sea el beato Palafox quien nos convoque y reúna aquí en la santa iglesia Catedral Metropolitana a las personas más distintas en cuanto a credo, opciones políticas, clases sociales y diferencias ideológicas; gracias por venir, por compartir con la Iglesia el júbilo y reconocimiento de la santidad, el genio y las virtudes de un hombre de Iglesia”, dijo anoche el cardenal Norberto Rivera Carrera.

El prelado celebró así el trabajo conjunto entre la Iglesia y el Gobierno del Distrito Federal (GDF) con motivo de las jornadas para honrar la beatificación de Juan de Palafox y Mendoza, virrey y arzobispo de México en el siglo XVII, cuyas reliquias llegaron ayer al recinto religioso.

Durante el mensaje, previo al concierto de la Orquesta de Cámara de Minería en el altar de la Catedral, Rivera Carrera reconoció la presencia del jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, así como la del secretario de Educación Pública federal, Alonso Lujambio; del procurador General de Justicia del DF, Miguel Ángel Mancera, y del ex secretario de Seguridad Pública local, Joel Ortega.

Ebrard dijo que a pesar de las diferencias de opinión que pudieran existir y que considera válidas, considero que hay coincidencias:  “Cada quien tiene su punto de vista, pero hay cosas que nos unen y nos respetamos, siempre nos vamos a respetar”.

Así, la Iglesia católica y el GDF, además de revalorar la figura de beato, dejan atrás una cerrada confrontación que los mantuvo alejados desde 2010.

Como informó Excélsior (16/VI/11) sólo Palafox fue capaz de lograr “el milagro” para reconciliar a ambas instituciones. Alejandra Moreno Toscano, autoridad del Centro Histórico, fue la encargada de presentar, a nombre del GDF, las actividades que durante seis días honraron en la ciudad a Juan de Palafox y Mendoza, luego de su beatificación en España el pasado 5 de junio.

“Don Juan de Palafox fue arzobispo de México y obispo de Puebla, pero también fue virrey de la Nueva España. En días pasados ha sido beatificado por la Iglesia católica y por lo tanto la Ciudad de México tenía que vincularse a estas ceremonias con eventos culturales, sociales y artísticos”, dijo Moreno Toscano entonces.

Las jornadas cívico-religiosas incluyeron conferencias, exposiciones, conciertos, la acuñación de una moneda y la emisión de un billete de Lotería, así como la recepción de  parte de las reliquias del beato en una ceremonia que tuvo una procesión la víspera por las calles del Centro Histórico.

El conflicto entre la Iglesia católica y el GDF comenzó en agosto de 2010 tras la aprobación en la Suprema Corte de Justicia de los matrimonios entre personas del mismo sexo y la interrupción legal del embarazo.

Esta situación provocó que Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis Primada de México, acusara al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, de tener una “vocación fascista” y de ser un “enemigo de la familia”.

La respuesta del político llegó cuando demandó por difamación a Valdemar, quien lo calificó de “fascista”. Poco después el religioso acusó a Ebrard de incurrir en el delito de peculado en el juicio en su contra luego de que el político afirmó que empleaba a 20 abogados para ganar la demanda de difamación.

Tras el anuncio de las jornadas palafoxianas, Valdemar afirmó a este diario: “Por supuesto hay una coincidencia con la Arquidiócesis, con la Iglesia católica, con el cardenal (Norberto) Rivera y hasta con un servidor, que yo no había tratado con ningún funcionario del DF, después de la discusiones y de una demanda que ahí está en contra mía”, dijo.

La opinión de otros personajes, como la del antropólogo de las religiones Elio Masferrer, se sumó al debate. Para el especialista, más allá de la reconciliación, la organización de las jornadas en honor del beato fue “una oportunidad para que el jefe de Gobierno capitalino se imponga un aura de respeto frente a los católicos y lance un supuesto mensaje de respeto a los ciudadanos”.

La situación pareció aún más distendida luego de que el cardenal Rivera Carrera anunciara que mañana, en el contexto de la festividad de Corpus Christi, oficiará una misa al aire libre en la Plaza Tlaxcoaque y que encabezará una procesión por la avenida 20 de Noviembre, hacia el Zócalo, donde se prevé que dirija un mensaje a la feligresía.

VIDA Y OBRA

Juan de Palafox y Mendoza  (1600-1659) llegó a Veracruz en 1640. Designado obispo de Puebla, se caracterizó por defender a la población indígena y alentar el desarrollo del arte. Fundó el convento de religiosas dominicas de Santa Inés, redactó constituciones para el seminario de San Juan y erigió los colegios de San Pedro, para gramática, retórica y canto llano.

Fue elegido arzobispo de México el 12 de noviembre de 1643, un año antes se convirtió en virrey de la Nueva España, desde donde formó las ordenanzas para la Universidad, la Audiencia y los abogados, y levantó 12 milicias para la defensa. Su enemistad con la Compañía de Jesús le valió su expulsión a España, donde fue nombrado obispo de Osma, lugar en el que murió en 1659 y donde el pasado 5 de junio fue nombrado beato.

Juan de Palafox y Mendoza “es el personaje más importante del siglo XVII en la Nueva España”, no duda en afirmar el historiador Manuel Ramos, director del Centro de Estudios de Historia de México Carso.

“Fue un hombre extraordinariamente creativo, escribió muchísimo, lo mismo tratados políticos, cuestiones eclesiásticas. Publicó las obras de Santa Teresa de Jesús por primera vez en España, también escribió una crónica sobre China, era un hombre de una universalidad extraordinaria”, agrega.

COMO LA NUEVA ESPAÑA

Las reliquias de quien gobernara la Nueva España desde lo que hoy es el Distrito Federal encabezaron una solemne procesión

Una puerta al siglo XVI se abrió en el Centro Histórico de la Ciudad de México. La llegada de las reliquias del beato Juan de Palafox y Mendoza a la Catedral Metropolitana trajo nuevamente a las calles de la que fue capital de la Nueva España hombres con mallas, indumentaria religiosa, música virreinal, el repique de las campanas y una procesión que no se efectuaba desde 1578.

Más de 250 fieles, según estimaciones de los organizadores, resguardados por unos 35 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal  y acompañados por altos miembros de la Iglesia católica desfilaron en una procesión con los honores para un dignatario y un hombre de fe de alta investidura para honrar las reliquias de quien fuera virrey de la Nueva España, arzobispo de Puebla y Obispo primado de México.

A las nueve de la mañana, un conjunto de 24 actores de la Compañía Nacional de Teatro Clásico Fénix Novohispano distribuidos en tres palios (adorno a modo de techo), vestidos al estilo colonial y portando alegorías al beato, esperaban sobre avenida Hidalgo, afuera de la parroquia de la Santa Veracruz.

Dentro del templo, los fieles escucharon una oración matutina en evocación al auxilio de Juan de Palafox para México. Minutos después una comitiva encabezada por monseñor Antonio Ortega Franco, obispo auxiliar de México, y Eugenio Lira, obispo auxiliar de Puebla, se unieron al grupo que les esperaba para comenzar la marcha.

A la comitiva se unieron también los fieles, el ensamble Ditirambo de Música Antigua, abanderados de la Adoración Nocturna a México y miembros de la Asociación Mexicana de Malta, así como otros personajes de la Iglesia, como Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis Primada de México.

Con la mitra de Palafox, la cruz pectoral del arzobispo y una Biblia, además del repique de las campanas, la marcha avanzó por un costado del Palacio de Bellas Artes, mientras los fieles recibían banderines en color rosa con la imagen de Juan de Palafox, así como tarjetas con la oración al beato.

La columna, a la que le abrían paso tres hombres a caballo, llegó a avenida Juárez, de donde se perfiló hacia el Eje Central, para doblar en 5 de Mayo. A esa altura el repique de las campanas de Catedral se unió al de la parroquia de la Santa Vera Cruz.

Al centro de la columna el obispo Antonio Ortega Franco cargó durante todo el recorrido el relicario en forma de cruz, recubierto con hoja de oro, donde reposan fragmentos de la osamenta del beato; detrás, un caballero de malta y otros sacerdotes cargaban la caja de zinc con más restos óseos de Palafox, que recorrieron la ciudad desde la cual gobernó la Nueva España.

De acuerdo con los cronistas, una procesión de este tipo no se realizaba desde el siglo XVI, cuando llegaron a México 214 reliquias de la Compañía de Jesús, incluidas las de San Pablo, San José, San Pedro e incluso una astilla de la Cruz de Cristo.

La procesión, cuyos participantes recibieron una Indulgencia Plenaria, es decir, el perdón de todos los pecados, por decreto del cardenal Norberto Rivera, llegó finalmente a la Catedral Metropolitana alrededor de las 10 horas.

En la Puerta Jubilar, que se abre cada 25 años o cuando llega o muere un arzobispo, ya esperaba la alta jerarquía católica de México para recibir las reliquias de Juan de Palafox y Mendoza, quien fue beatificado el 5 de junio pasado en España.

Los restos fueron llevados al altar central de la Catedral para su homenaje y las notas musicales dieron paso a las palabras del cardenal Norberto Rivera, quien leyó en primera persona un mensaje, tal cual si estuviera dialogando con el obispo novohispano del siglo XVII.

“JUSTICIA Y PERDÓN FUE TU DEFENSA”

 “Esta Iglesia que peregrina en México se llena de inmensa alegría por la beatificación de quien nos ha dejado un rico tesoro espiritual y un gran ejemplo a seguir”,  dijo el cardenal Norberto Rivera al recibir oficialmente las reliquias del beato Juan de Palafox y Mendoza en la Catedral Metropolitana.

Luego de agradecer a todos los presentes el mitrado leyó a manera de mensaje que redactó en primera persona a manera de diálogo con quien fuera virrey de la Nueva España,  en el cual resaltó los momentos más importantes de su vida, así como de su obra pastoral y política.

“La calumnia y la difamación fueron las armas de tus enemigos, pero tu defensa siempre fue la justicia, benevolencia y el perdón”,  dijo refiriéndose al arzobispo que fue beatificado el pasado 5 de junio en  Burgo de Osma, España, después de 345 años de haberse iniciado su proceso para elevarlo a los altares.

Recordó que Juan de Palafox y Mendoza entregó el alma, razón y energía a Jesús  y fue un ejemplo claro de fe, fortaleza, esperanza, caridad y de gobernante honesto, por lo cual constituía un honor contar con parte de sus restos en la Ciudad de México, desde la cual gobernó la Nueva España.

“Juan de Palafox y Mendoza, hoy pastores y fieles te recibimos con gran júbilo y orgullo en esta santa Catedral Primada de México. En esta arquidiócesis que gobernaste en sede vacante dos años y para la que fuiste electo arzobispo. Qué gloria para la Iglesia tener un pastor como tú”, refirió Rivera Carrera.

Posteriormente, se procedió a la veneración de las reliquias, siendo el primero en besar el relicario en forma de cruz el cardenal Rivera Carrera, seguido por los obispos, arzobispos  y miembros de los canónigos de los cabildos de la Basílica de Guadalupe y de la Catedral Metropolitana, así como del presbiterio.

Acompañaron al cardenal Rivera Carrera el arzobispo de Puebla de los Ángeles, Víctor Sánchez; el obispo auxiliar de Puebla, Eugenio Lira Rugarcía, y el obispo de la diócesis de Ecatepec, Onésimo Cepeda, entre otras personalidades.

Luego, el relicario y la urna con las reliquias fueron colocados en el Altar de los Reyes, ubicado atrás del altar principal del recinto, en donde cientos de fieles, que ingresaron por la Puerta Jubilar, hicieron fila para la veneración del beato, como parte de la indulgencia plenaria concedida por la autoridad religiosa para ayer.

Hoy, otra parte de las reliquias de Juan de Palafox y Mendoza serán recibidas en la ciudad de Tlaxcala, para luego ser trasladadas a Puebla de los Ángeles, donde, como en el caso de la Ciudad de México y Burgo de Osma, en España, permanecerán finalmente los restos mortales del primer gobernante del continente americano en ser elevado a los altares por el Vaticano.

 

 

Staff Puebla On Line 2009
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