Víctor Hugo Islas filtraba encuestas del PRI a RMV en 2010
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A un año del triunfo electoral de Rafael Moreno Valle sobre el priista Javier López Zavala, CAMBIO presenta una recopilación de historias, anécdotas inéditas, escenas de los momentos más álgidos, más complicados y más absurdos que vivieron los simpatizantes del gobernador actual.
Las historias son contadas por sus propios protagonistas: Fernando Manzanilla, entonces coordinador de la campaña y actual secretario General de Gobierno, narra el problema financiero más fuerte de la lucha por la gubernatura; Jorge Aguilar Chedraui, uno de los momentos más chuscos de la campaña que parecía tener un final trágico; Ludivino Mora, el error estratégico del marinismo para atacar las casillas; José Juan Espinosa Torres revela el nombre del traidor priista que filtró al morenovallismo las cifras del búnker zavalista.
En la recopilación de anécdotas, tres entrevistados revelan que aquel 4 de julio, cuando el PRI perdió el poder después de 80 años de hegemonía, existieron dos war rooms: el público, instalado en el hotel Presidente Intercontinental y otro más, en otro lado, cuya ubicación, aún es secreta.
FERNANDO MANZANILLA PRIETO.
“SI NO LO LLENAMOS, ESTO SE ACABÓ”
Tengo varias. Pero una de ellas tiene que ver con el cierre. En realidad ya no teníamos casi dinero poco antes del cierre. Sólo lo suficiente para poder actuar el día de la elección. Por lo mismo, estábamos considerando hacer pequeños cierres regionales. O bien un cierre no muy grande en la ciudad de Puebla. Rebotando este asunto con el entonces candidato, me dice: “Mira, si hacemos un gran cierre, que muestre una gran cantidad de fuerza, generaremos los recursos necesarios para concluir la campaña, y ese cierre tiene que ser en el estadio Cuauhtémoc. Si llenamos el Cuauhtémoc, conseguiremos lo que falta y ganaremos la campaña. Si no lo llenamos, esto se acabó”. Y es así como se tomó la decisión de ir por un cierre masivo en el estadio. La tarde antes del cierre nos comenzó a llegar información de que estaba bajando la instrucción de parar toda nuestra movilización del interior del estado.
Además de que estaban entorpeciendo la contratación de transporte por parte de nuestra gente. Por ello, en la noche, filtramos a los mandos correspondientes la información de que habría un operativo por parte de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales. Se dio marcha atrás a la instrucción que tenían, lo cual permitió que la mayor parte del transporte transitara adecuadamente hacia Puebla al día siguiente, muy temprano en la mañana. Ese día, con el estadio lleno, con mucha gente fuera sin poder ya entrar, supe con absoluta certeza que ganaríamos. Y, efectivamente, los recursos para concluir la campaña, llegaron a partir de ese momento.
LUDIVINO MORA.
LA PARANOIA DEL DÍA D
Me preocupó el hecho de que a las 4 de la tarde aproximadamente del día de la elección, 4:30 para ser exactos, comencé a hablar con elementos de la Policía quienes me indicaron que los estaban mandando a sus casas para cambiarse la ropa, para vestirse de civiles. Conociendo algunas mañas, pensé que esto iba enfocado a hacer alguna situación de enfrentamiento, de choque para hacer algo en las urnas al cierre de las casillas.
Los elementos entendieron mal la situación, se fueron a vestir de civil, y no regresaron más al cuartel, algunos se quedaron en sus casas, otros más hicieron quién sabe qué. Si pensaban hacer algo con los policías vestidos de civiles, pues ya no se pudo. ¡Nunca volvieron los policías!
Me preocupó mucho algunas horas, pensé lo peor y luego me dio risa, aprovechando que los mandaron a cambiar, se fueron a cambiar y nunca volvieron.
Fue uno de los temores de las últimas dos horas, el nerviosismo del cierre de las casillas, saber cómo quedarían los resultados. Fue un día de mucha tarea, de ir cerrando espacios para que no hicieran destrozos en las casillas. Todo estaba bien, nosotros teníamos responsabilidades, yo tenía la responsabilidad de que no robaran urnas.
JORGE AGUILAR CHEDRAUI
EL CÍRCULO DE CAL
Era un día de mal tiempo y teníamos que ir a un evento de la campaña en un pueblo de la sierra, no logro recordar el nombre, entonces, el piloto encontró el helipuerto y descendió el helicóptero. Había muy poca visibilidad, casi nula, sin embargo, el piloto logró aterrizar sin ningún problema. Íbamos, el entonces candidato Rafael Moreno Valle, Eukid Castañón y yo, un poco apurados por los tiempos…
Cuando el helicóptero descendió había mucha neblina y polvo… de pronto nos dimos cuenta de que habíamos aterrizado en medio de un partido de futbol llanero en lugar de la pista improvisada.
El piloto se perdió y vio un círculo y descendió, confundió el círculo de cal de la pista improvisada con una cancha de futbol, donde había un partido. ¡Un partido!
El candidato se molestó bastante, pero pasadas las horas nos carcajeábamos. Pero sí, estuvo de miedo, casi nos corren a todos.
MARCELO GARCÍA ALMAGUER
LA BOTELLA DE CHAMPAGNE
Después de que Javier Alatorre nos da una ventaja de ocho puntos, el estado de ánimo en el Intercontinental fue de festejo, de esperanza no sólo de los operadores, sino de los medios, de los reporteros. Luego del discurso que dio, acompañado por su hermana, Fernando, su sobrino Mateo, sus principales operadores, Rafael va a la parte trasera y viene un tsunami de llamadas de todos los medios de comunicación de México, con personalidades de Puebla, de México, y en un maratón de entrevistas de casi 3 horas. Nos subimos al búnker, y después de gritar eufóricos, de las entrevistas nos ocupó una idea: “nos pueden robar la elección”. De un estado de felicidad pasamos a uno de nerviosismo. Empezamos a recibir historias, una llamada que me puso nervioso fue de un operador en un municipio que nos dijo: “Estamos aquí en tal lado, para comentarles que están golpeando la puerta y las ventanas con pico y queremos decirles que tenemos las urnas en nuestro poder y dígale al candidato que no nos vamos a rendir y dígales que moriremos en la raya”, y se empezaron a escuchar golpes… ¡llamadas de pánico!
Rafael estaba en la disyuntiva de celebrar con Lalo en el zócalo, pero dijo no, se fue al búnker secreto a revisar las actas y ordenó celebrar otro día. Rafael prefirió proteger las actas antes de celebrar. Fue la noche más larga.
A eso de las cuatro de la mañana, viendo en el PREP un margen ya imposible de revertir y entonces sacaron una botella de champagne y hasta esa hora celebramos, sin el candidato ganador.
JOSÉ JUAN ESPINOSA TORRES
VÍCTOR HUGO ISLAS, LA GARGANTA PROFUNDA
Me acuerdo cómo Víctor Hugo Islas, que era uno de los coordinadores de campaña de Javier López Zavala, nos filtraba, a través de su sobrino Gerardo Islas, las encuestas que tenía del PRI.
Nosotros estábamos en el búnker y llegaba corriendo el sobrino del ahora diputado con copias de las encuestas de salida que hacía el PRI, las compartía con todos presumiendo que Víctor Hugo Islas estaba infiltrado y que nos mandaba esta información.
Esto sucedió en tres momentos el día de la elección, obviamente con los resultados favorables para Compromiso por Puebla.
Recuerdo también que al día siguiente de la elección, como a las 10 de la mañana estábamos reunidos en el hotel Presidente cuando llegaron los volantes que circularon nuestros adversarios el día de la elección en diferentes puntos de la ciudad.
Eran copias de unos cheques que supuestamente nos habían entregado a mí y a Miguel Ángel de la Rosa, dirigente estatal del PRD, a cambio de que nuestros partidos se sumaran a Compromiso por Puebla; según esto Rafael Moreno Valle nos había pagado un millón de pesos a cada uno.
Fue muy chusco porque estábamos justo ahí en junta todos los integrantes del equipo de campaña de Rafael Moreno Valle y, como los empezaron a circular, nos estaban haciendo burla sobre cómo nos íbamos a gastar el dinero, Fernando Manzanilla estaba muerto de la risa.
PABLO RODRÍGUEZ REGORDOSA
LOS ÚLTIMOS PESOS DE LA CAMPAÑA
Cuando el gobernador decide hacer el cierre de campaña en el estadio Cuauhtémoc no teníamos dinero para pagar el evento, entonces se le plantea al gobernador que no hay dinero para pagar, y él dice: “hágase de todas maneras”. Entonces nos puso a todos a trabajar como locos y a sacar adelante el evento y gracias al éxito de ese evento se desprende una gran recaudación de recursos y un gran ánimo social que nos permite ganar la elección
Cada peso que entraba iba para ese evento y muchas cosas las fuimos arreglando de palabra y en la medida en que empezaron a moverse las cosas la gente empezó a confiar y fue un éxito rotundo. Todo el mundo tuvo que hablar con alguien para ir consiguiendo el dinero
JUAN CARLOS MONDRAGÓN QUINTANA
LA VIOLENCIA DE LA ELECCIÓN
Estábamos en el hotel Presidente cuando llegaron varios golpeadores enfrente, donde era la casa de campaña del diputado Jesús Zaldívar, rompieron varios vidrios y recuerdo muy bien cómo llegaron algunos elementos de la Policía a hacer la “investigación” de los hechos.
Nosotros teníamos la credencial de uno de los golpeadores, una credencial que lo acreditaba como policía auxiliar, policía del gobierno del estado, entiendo que esa prueba se integró para una denuncia ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales.
Yo me enteré cuando vi a la gente golpeada, sucedió tan rápido que ni me pude asomar, lo que sí recuerdo fue cuando fuimos a levantar la denuncia.
Esa fue la parte más negativa del día de la elección, la positiva era estar recibiendo los reportes de que había mayoría de votos a nuestro favor en las casillas, del robo de urnas, por eso convocábamos en ese momento a través de Twitter a cuidar las urnas, porque era posible que quisieran revertir la victoria.
Yo a Moreno Valle lo vi hasta las 8 de la noche, una vez que empezaron a aparecer las encuestas que le daban el triunfo a Compromiso por Puebla, él sólo me decía que había que trabajar mucho para no defraudar la confianza de los ciudadanos, estaba muy eufórico.
MARIO RIESTRA PIÑA
“¡MARIO VAS ABAJO!”
Inicié ese día en mi casa de campaña, atendiendo a las recomendaciones que viví durante esas primeras horas, me trasladé a mi centro de operaciones y ahí comenzamos a recibir información.
Como a la una de la tarde, en un centro de operaciones alterno que teníamos en los distritos V y VI, apoyados por maestros, hubo una irrupción similar a la que sucedió en el distrito I, hubo golpes, trataron de llevarse sistemas de cómputo, rompieron vidrios lanzaron botellas, amedrentaron a nuestros colaboradores.
Yo me enteré por mis enlaces y porque la prensa comenzó a buscarme porque pensaban que yo estaba ahí, afortunadamente no estaba ahí pero sí fuimos objeto de esas estrategias de choque del viejo régimen.
Conforme pasaba el día fue fluyendo la información, recuerdo que por la tarde yo tenía información de una tendencia favorable a Compromiso por Puebla, pero en este afán de mi presidente estatal, Juan Carlos Mondragón Quintana, de cerrar fuerte, me habló como a las 3 de la tarde y me dijo: “¡Mario vas abajo!”.
La intención era que cerráramos fuerte, porque aun cuando ya se había ganado la diputación y la alcaldía de la capital, existía la intención de que en el caso de la gubernatura quisieran todavía revertir las tendencias.
Yo, ya teniendo varias fuentes que confirmaban que iba ganando, me llamó la atención que me quisieran incentivar de esa forma, ya después Juan Carlos Mondragón me confesó que me había mentido.