Sí sabían de nexo Marín-narco; lo que no había eran pruebas
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Cuando un dirigente partidista tiene resultados como los que consiguió el domingo pasado el de Convergencia, José Juan Espinoza, en las elecciones extraordinarias de Ixcamilpa con 11 votos de un padrón total de 2 mil 34; 14 en Tecuanipan de 2 mil 376 posibles; y solo 217 de 8 mil 884 en Tlaola, poco puede argumentar y menos acusar políticamente sin que sus declaraciones sean tomadas solo como cortina de humo para ocultar su fracaso.
Y es que en una conferencia de prensa se atrevió ayer por la mañana a sugerir que en la campaña del año pasado, el coordinador de Compromiso por Puebla, Fernando Manzanilla, les ordenó a los partidos y a sus dirigentes no tratar nada sobre posibles nexos del gobernador Mario Marín con los narcotraficantes Beltrán Leyva –relación que descubrió esta semana el periódico Reforma y confirmó el diputado priista Alberto Jiménez Merino- como si fuera un acto de complicidad cuando en realidad lo que no existían eran pruebas. Fue apenas este año que detuvieron al presunto socio de los capos y que fue su avanzada en Puebla.
Tan delicado y penoso fue que en un muy oculto y penoso comunicado emitido ayer, el partido de Dante Delgado apuntó:
“Aclaramos que en el marco de la rueda de prensa celebrada el día de hoy (martes) por parte del Diputado (sic) José Juan Espinosa Torres en relación con el reportaje del periódico “Reforma” y que manifiesta una presunta relación del gobierno anterior con el crimen organizado en ningún momento señalamos que el Lic. Fernando Manzanilla Prieto tenía conocimiento de los hechos. En el marco del proceso electoral del 2010 únicamente nos recomendaron no abordar temas relacionados con la delincuencia organizada”.
La afirmación hecha por la mañana, de la que existen grabaciones, sugieren que desde la campaña opositora pretendieron ocultar la relación de Marín con narcos cuando en realidad los partidos que integraron la coalición nunca tuvieron limitaciones o prohibición alguna. Espinoza se equivoca.
Si una sugerencia existió fue que sin pruebas no se puede acusar y en ese momento todo eran supuestos y lo que menos pretendían era generar confusión o mensajes con medias verdades, como si utilizaron los marinistas.
La misma secretaría general de Gobierno ayer, oportunamente y antes que el comunicado de Espinoza, emitió un boletín donde deja en claro que:
“Sobre las afirmaciones hechas por el diputado José Juan Espinosa Torres, que señalan que el Secretario General de Gobierno de Puebla, Fernando Manzanilla Prieto, tuvo conocimiento sobre las presuntas actividades ilícitas imputadas al Sr. Ismael Coronel Sicairos, esta dependencia manifiesta contundentemente que tales afirmaciones son absolutamente falsas, infundadas y realizadas de mala fe.
“Cualquier persona seria que afirme tener información acerca de actividades ilícitas, tiene el deber de presentarla ante las autoridades competentes; de otra forma, amén de atentar contra la verdad, como es el caso, vulnera el respeto al Estado de Derecho.
”La Secretaría General de Gobierno de Puebla ratifica su compromiso con la legalidad y el combate al crimen, en cualquiera de sus formas; y exhorta a que las denuncias sobre toda actividad ilícita sean presentadas ante las instituciones competentes en el momento en que se tenga conocimiento de ellas, con el objetivo de evitar especulaciones que no abonan en nada a la civilidad y la legalidad, como vías para fortalecer la paz social.
“En la cultura de la legalidad con la que este gobierno está comprometido, las acusaciones efectistas que no son acompañadas de las denuncias respectivas no tienen lugar, y menos cuando las mismas son hechas por actores políticos que están obligados más que nadie a respetar la ley. En este sentido, la ley es muy clara en que quien acusa está obligado a probar, por lo que exigimos que el diputado José Juan Espinosa presente ante las autoridades las pruebas que acreditan su dicho o se retracte del mismo, además de explicar a la sociedad el porqué no presento éstas en el momento en que tuvo conocimiento de ellas”.
Más tarde y para que no haya dudas, el propio gobernador Rafael Moreno Valle dejó en claro que quien debe aclarar la relación con los capos es Mario Marín, el verdadero señalado por su apoyo “precioso” para engordar ganado.