No engañen a los “chavos”
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Como da vueltas la vida, que en fracción de segundos y por la osadía, coraje, fuerza de voluntad y ganas de triunfo unos adolescentes que juegan bien al futbol de la selección nacional sub 17, ahora que consiguieron ser campeones mundiales juveniles, se han convertido en héroes y referente emocional de miles y miles de “chavos” en México.
El domingo pasado nada importo que sucediera en nuestro tan agredido y dolido país, la expectación fue grande, las masas necesitaban algo para celebrar, gritar, desfogarse y sacar todo, el escenario del futbol les fue puesto y sin menospreciar el esfuerzo que hicieron los jovenzuelos, simplemente volvió a explotar ese espíritu colectivo del subconsciente nacionalista del valemadrismo de nosotros los mexicanos.
Por fin hubo algo para llenar ese vacío individualista que nos caracteriza, claro, habría que subrayar que no fue por nuestra tan digna democracia electoral, menos aún por los aportes de una clase política mexicana que día a día está más devaluada y quemada entre los jóvenes.
No es que seamos “contreras”, tampoco unos pesimistas irredentos o faltos de “amor por la patria”, por supuesto que se aplaude la labor deportiva de los noveles seleccionados, pero que no engañen otra vez a los “chavos” con tanta manipulación mediática y política.
La juventud en México sigue tan olvidada como siempre lo ha estado, es agredida, vapuleada, incomprendida por el Estado y los gobiernos, hasta por sus propios familiares; sus sueños los hemos frustrado y sus aspiraciones de un futuro mejor están todavía muy distantes de poder alcanzarse.
Son carne de cañón del crimen organizado, sujetos de toda sospecha por parte de las fuerzas de seguridad, el empleo escasea para ellos, lo único que encuentran son trabajos informales, la desigualdad es parte de su vida diaria y la inequidad social prevalece entre la mayoría de nuestra juventud.
La “neta” que nadie se vaya con la finta como dicen, el rollo oficial solo los apapachara por unos momentos, después regresaran a la cruda realidad para mirarla de frente y darse cuenta que aún son pocas las alternativas que tienen para hacerla.
Hasta el Presidente de la República se ha puesto la “verde” y dice que: “Con este triunfo México será otro”, “nos han recordado a los mexicanos lo mucho que vale nuestro México, cuyo nombre y cuyos colores a todos nos emocionan. La gran alegría y la gran esperanza y la gran confianza en nosotros mismos”.
Qué más quisiéramos pedir los ciudadanos para los hijos de este país que se ve envuelto todos los días en situaciones de violencia, inseguridad, de mucha “grilla política” y una situación económica que no mejora.
Pero ahí de nueva cuenta e imbuidos por el oportunismo, los gobernadores nuevamente saben que existen los “chavos” en sus entidades, ahora la CONAGO con un “choro mareador” también anuncia un programa especial para los llamados “ninis”.
“La Confederación Nacional de Gobernadores acordó de manera unánime realizar un esfuerzo extraordinario para crear de manera inmediata una bolsa nacional de empleo para jóvenes de entre 15 y 20 años de edad que no estudian ni trabajan”.
¡Vaya ironía! los chavales de la sub 17 han logrado lo que muchos no han podido, que nuestros gobernantes y políticos giren sus ojos y descubran que los jóvenes existen y que es necesario ayudarlos.
La deuda histórica con ellos sigue presente, como con los pobres y los indígenas, poco se hace para impulsarlos, educarlos y hacerlos coparticipes del desarrollo.
El discurso demagógico de que los jóvenes son el futuro del país, ha quedado rebasado y ha dejado de funcionar.
La juventud mexicana como la de muchos países de América Latina, no ve la suya, sus esperanzas para un presente y un futuro mejor, se alejan día a día.
En el país nuestra juventud teje sus propias expectativas, tienen sus broncas, ilusiones, aspiraciones y los valores han cambiado rápidamente entre ellos.
No creen en la política, ni en los partidos y sus opiniones sobre los políticos son muy acidas. Piensan que solo dicen mentiras y más mentiras, que no hacen nada por nadie y que solo piensan en sus intereses y el poder.
Los “chavos” han dejado de pensar en casarse o tener una familia, quieren ser independientes, hacer “varo , divertirse, andar con chavas, las broncas emocionales les castran y los disminuyen. Son diversos, con nuevas identidades culturales, introvertidos, solos, “desmadrozos”, no les gusta que los manden u obliguen, tienen un espíritu libertario, producen, son inteligentes, crean, escriben y buscan ser solidarios.
Hoy las redes sociales y los celulares los han alcanzado, los manejan con pericia y sin ellos es imposible una parte de su vida.
Muchas cosas pasan por sus cabezas, todos quieren triunfar, platican con sus “cuates” sus ideas, son conscientes, les gusta estudiar, entrar a la universidad, hacer algo, trabajar y por supuesto piensan en su futuro.
Sin embargo a otros no les atrae seguir estudiando, quieren trabajar por su familias y no quieren depender de ellas, unos más ante su situación atracan, también el alcohol, y las drogas los han atrapado. No toda la flota de “chavos” son buena onda, hay malandrines y les vale “gorro” lo que sucede a su alrededor.
Tal vez sea el momento y este nuestro país de millones de jóvenes quieren seguir soñando y tener esperanzas, el Estado debe invertir en ellos, tiene que generarles expectativas y políticas públicas en su beneficio, no hay salida debe entregarle más recursos a las universidades. No escucharlos, verlos y entenderlos será como apostarle a su olvido e ignorancia y está será más costosa en un corto tiempo, hay que pensar en los jóvenes para no perderlos como generación, una oportunidad que no volverá aparecer en México.