Lastiri se vuelve timorato ante RMV; indagan su gestión en Sedeso
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La actitud timorata que el presidente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Juan Carlos Lastiri Quirós, ha mostrado en dos temas fundamentales como son la reforma electoral y los ataques mediáticos –no legales– contra marinistas, parece ser consecuencia directa de que se habría iniciado una investigación, en la que aparecería involucrado por el manejo de nóminas entre octubre de 2010 y enero de 2011 en la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso).
En ese periodo de cuatro meses en que Lastiri dejó la Sedeso y se fue a dirigir el PRI, en la Secretaría de Desarrollo Social fueron despedidos unos 400 trabajadores, bajo el argumento de que no había los 11 millones de pesos necesarios para seguir pagando la nómina.
Al parecer esa explicación no era del todo cierto, pues se presume que los 11 millones de pesos si existían, pero no se habrían querido gastar en la nómina de los trabajadores.
Y de hecho, se estaría investigando cuál fue el verdadero destino de esos fondos, ya que no se sabe dónde quedaron.
Los trabajadores que fueron despedidos de la Sedeso al final del sexenio laboraban en dos programas: Unidos para Progresar y de Empleo Temporal. Muchos de ellos, en la práctica, formaron parte de la estructura del PRI que operó en el proceso electoral de 2010, ya que son quienes buscaron que los beneficios de política social que distribuían acabaran en manos de grupos priistas.
Por tanto, siendo de suma importancia esos trabajadores se antoja poco creíble que no se hubiera presupuestado desde 2009 la nómina para pagar a ese personal hasta el final del sexenio, ganara o perdiera el Partido Revolucionario Institucional las elecciones de gobernador.
Algo que se rumoró mucho en el proceso electoral, es que siendo Lastiri Quirós secretario de Desarrollo Social, se vio contrariado al no saber cómo conducirse con los dos principales candidatos a la gubernatura: Javier López Zavala y Rafael Moreno Valle Rosas. Pues hubo un momento, en que habría buscado un acercamiento indirecto con el segundo de ellos y que le habría ofrecido ayudarlo a ganar en dos distritos de la Sierra Norte.
Pero al final, Lastiri resultó ser uno más de los que creyó en que lo importante era “la cargada” y no le habría cumplido lo ofrecido a Moreno Valle.
Es decir, intentó ser uno de esos priistas que en el pasado proceso electoral jugaron con los dos bandos, el del PRI y el del Partido Acción Nacional (PAN), pero en su caso, al final no le quedó bien ni a uno ni a otro; ni a dios ni al diablo.
Por eso el acercamiento que habría buscado tener con la gente de Moreno Valle Rosas en la campaña no le ha ayudado frente a la revisión que existe de su corta gestión al frente de la Sedeso, antes de ir a dirigir al PRI en noviembre de 2010.
El problema mayor para Lastiri es que el gobierno tiene todo este año para iniciar un proceso administrativos en su contra –y en general contra todos los funcionarios de la pasada gestión estatal–, y a Lastiri se le termina el fuero de diputado a mediados de 2012, por lo que no podría escapar de una posible demanda penal en caso de que se le encontrara algo grave en su paso por la Sedeso.
Dicha indagación en su gestión explica el nerviosismo, la actitud timorata y el doble juego que mantiene Lastiri como presidente del PRI.
Un ejemplo claro es el siguiente: hace semana y media el dirigente del PRI en el municipio de Puebla, Carlos Meza Viveros, convocó a una reunión en el restaurante El Cazador con Juan Carlos Lastiri y legisladores locales. El objetivo era pedirles que no se sometieran a la determinación del gobernador Rafael Moreno Valle de imponer a un político melquiadista como magistrado del Poder Judicial. Situación que al final ocurrió.
Lastiri le confirmó a Meza que sí asistiría. A lo largo del desayuno, le mandó varios mensajes por su blackberry para asegurarle que estaba en camino para llegar al encuentro. Que estaba de acuerdo en lo que ahí se estaba discutiendo. Al final el presidente del PRI nunca se presentó al encuentro y no tenía intención de hacer presencia por una razón de peso:
A esa misma hora estaba desayunando en Casa Puebla con el gobernador Rafael Moreno Valle para discutir el tema del presupuesto para el año 2012.
Un comportamiento similar ha exhibido cuando políticos marinistas le han pedido que muestre una actitud de defensa contra los ataques mediáticos que sufren, entre ellos, supuestas investigaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) por narcotráfico, peculado y lavado de dinero, que según los enterados, en realidad no existen.
Se sabe que hace unos días el personal de la Sedecap se topó con pared cuando, con un número de averiguación, buscaron información en la PGR contra el ex secretario de Obras Públicas, Javier García Ramírez, sobre supuesto enriquecimiento inexplicable y se encontraron con que esa investigación no existe, fue un invento, no siquiera se inició. Solamente fue parte de una campaña mediática contra el marinismo. Y de eso, guarda un silencio cómplice Juan Carlos Lastiri.
Un tercer tema, en el que Lastiri se muestra contrariado, poco claro, timorato, alejado, es acerca del proyecto de Reforma Electoral que el gobernador Rafael Moreno Valle mandó al Congreso.
La iniciativa busca restar capacidad de competencia electoral a las fuerzas políticas y es obvio que el partido más afectado es el PRI, que se supone es el instituto que encabeza Lastiri y por la que tendría que intervenir para cuidar sus intereses.
Pero su actitud blanda, lo muestra como un político que busca desesperadamente volverse aliado del actual gobierno estatal y no ser un defensor del PRI.
De hecho, el asunto de la investigación que habría en su contra lo debería de descalificar como un interlocutor válido para negociar el presupuesto federal 2012 con el gobierno de Rafael Moreno Valle.