Thalía pone en jaque al procurador
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El caso de Thalía Martínez se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para el procurador de Justicia, Víctor Carrancá.
Hay muchos cabos sueltos en el tema.
Uno de ellos, es por qué no se entregó a los padres de familia de Thalía Martínez Ramírez, ex estudiante de la BUAP, las causas de su muerte el pasado viernes.
¿Por qué?
Nadie entiende el actuar de la Procuraduría General de Justicia y de su titular.
Otra duda que genera mucha especulación es por qué de la PGJ se sugirió a la familia que se debía incinerar el cuerpo de la estudiante antes de llevarla a la funeraria Valle de Los Ángeles.
La familia pagó una importante cantidad para preservar el cuerpo antes que incinerarlo.
Quienes saben del tema aseguran que mientras se investiga un homicidio no se puede destruir ninguna prueba que pueda servir para esclarecer el caso y ahora el cuerpo de Thalía Martínez servirá para la investigación.
¿Entonces para qué incinerarlo?
Víctor Carrancá también debe asegurar a la familia que su empleada no se haga cargo de la investigación.
El procurador de Justicia está obligado a esclarecer el asesinato de Thalía.
Y también debe garantizar la seguridad de los padres y la hermana de la ex estudiante.
Las amenazas que han recibido desde que desapareció Thalía van en aumento.
El procurador sabe que existe una clara estrategia para culpar al ex novio de Thalía que vive en Huamantla.
Sin embargo, debe ser cuidadoso.
No se trata de culpar a alguien.
Se trata de encontrar al o a los responsables.
Se trata de ubicar y castigar a la persona que usó el celular de Thalía el 14 de julio para mandar mensajes a sus amigos y decir que “estaba bien con un chico guapo de Huamantla” y que después reportó la desaparición y la encamino para culpar al tlaxcalteca.
Se trata de atrapar a la misma persona que mandó mensajes a la familia de Thalía para presionarlos con un supuesto plagio y un rescate de 750 mil pesos.
Se trata de detener a la persona que de forma errónea intentó confundir a la familia al asegurar que a Thalía la tenían secuestrada “Los Zetas”.
Ese grupo delictivo jamás firma como “Los Zetas”.
El procurador, al parecer, se encuentra en jaque.
Ojalá y detenga pronto al a los responsables.
Ojalá y tenga el valor de hacerlo.
La sociedad se lo agradecerá.
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Héctor Alonso Granados tiene la obligación de ser respetuoso para pedir un trato igual.
Su fobia a los reporteros ya preocupa.
Su trato grosero y retador, el pasado viernes, hacia el reportero Aldo Miguel Martínez es una muestra de bajo nivel como persona.
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