Así fue el operativo policiaco contra Efraín Bartolomé
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“¡No les voy a permitir que controlen mi alma. Sobre ella mando yo. No voy a permitir que me atemoricen aún más!”, afirmó tajante el poeta y sicoterapeuta Efraín Bartolomé Rodríguez tras haber vivido ayer en la madrugada la experiencia “más amarga” de su vida, al ver cómo un grupo de hombres armados irrumpieron en su casa de Torres de Padierna.
“La realidad es como es. La puedo mirar de frente. Pero, no obstante la perturbación de cómo estuvieron las cosas, intento echar mano de la poesía y el sicoanálisis, mis dos pasiones y oficios, para salir de esto”, comentó quien afrontó el violento incidente en compañía de su esposa, la arqueóloga Guadalupe Belmontes.
De acuerdo con fuentes de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGFDF), Bartolomé Rodríguez denunció que hombres vestidos con uniforme negro e insignias de la PFP y con armas de alto poder ingresaron a su domicilio, donde fue derribado en el suelo y cuestionado sobre un supuesto arsenal en su poder. El comando se llevó una memoria USB de su computadora, un reloj y una cámara digital.
De la denuncia del poeta, el Ministerio Público de Tlalpan 1 inició la averiguación previa TLP1/T1/1309/1108 por el delito de robo.
En tanto, la Policía Federal dio a conocer que ningún agente de esa corporación ingresó a domicilio alguno de la delegación Tlalpan durante el operativo policiaco.
Sin embargo, el procurador del Estado de México, Alfredo Castillo, ofreció una disculpa al poeta por los daños ocasionados a él y su vivienda en el marco de un operativo en el que se detuvo a Óscar Osvaldo García Montoya, líder de la organización delictiva La Mano con Ojos.
El funcionario mexiquense garantizó que la dependencia a su cargo reparará los daños ocasionados a vecinos de la delegación Tlalpan, entre ellos Bartolomé y una bióloga de nombre Patricia Magaña.
“Yo ya he girado instrucciones al área administrativa para pagar absolutamente todos los daños y, en lo personal, yo quisiera ofrecer una disculpa tanto al poeta como a la bióloga”, dijo Castillo en entrevista radiofónica.
De acuerdo con el mismo Alfredo Castillo, el operativo fue apoyado por efectivos de la Procuraduría General de la República (PGR) y la PGJDF en lo que se denominó un “perímetro de seguridad” para el desarrollo de la acción policiaca en la que fue detenido García Montoya. (Con información de María de los Ángeles Velasco).
DE LA FELICIDAD A LA CONMOCIÓN
El escritor chiapaneco Efraín Bartolomé pasó de “la felicidad” de haber presentado el primer tomo de su biografía Los versos y la sangre, realizada por su paisano Héctor Cortés la noche del martes en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, a “la sorpresa” de ver cómo, hacia las 2:43 horas de la mañana del jueves, “policías vestidos de negro, con pasamontañas y lo que supongo serían rifles de alto poder” entraron de manera violenta a su domicilio de Conkal 266.
“Lo que duele es que la principal obligación del Estado, que es la protección de sus ciudadanos, sea violada por instancias del mismo Estado de maneras tan primitivas, brutales, salvajes, tan sin sentido”, señaló el autor de Ojo de jaguar, quien destaca que los tres o cinco hombres que los amedrentaron portaban “chalecos o chamarras que tienen inscritas las siglas blancas PFP”.
El autor de una veintena de poemarios, resultado de 30 años de explorar este género literario, narró que los supuestos policías rompieron la puerta de madera de la entrada y los cristales de la sala; les gritaron, les apuntaron con las armas, les quitaron los teléfonos, los arrodillaron en el baño, los interrogaron y registraron cajones, cajas, maletas, su auto y todos los cuartos, incluyendo su estudio y biblioteca.
“Buscaban armas. ¿Quién lo diría? Aquí, en nuestra amada casa donde cultivamos y enseñamos la armonía. También entraron a la casa de junto, donde viven unos señores octogenarios; y a la siguiente, donde estaban dos mujeres solas: la bióloga de la UNAM Patricia Magaña y su hija.
“Parece que fue un operativo equivocado. Lo malo es que ya es parte de sus usos y costumbres. Buscar armas en casas de personas de mi edad o la de los vecinos, suena terrible”, dijo mientras aclaró que se llevaron su reloj Omega Speedmaster que lo acompañó por casi 40 años, con su nombre grabado.
Pese a las insistentes llamadas a la policía capitalina, estos elementos arribaron al lugar de los hechos hacia las 11 de la mañana. “Haré la denuncia, pero creo poco en el terriblemente lento sistema judicial mexicano. Lo que sí me ha conmovido es la solidaridad del gremio cultural, literario y periodístico que agradezco”, dijo.
El poeta se alegró de que ya no estuviera en casa su biógrafo Héctor Cortés, a quien hospedó la noche del martes. “De lo contrario, en lugar de dolor doble hubiera sido un dolor triple”.
Con tristeza dio cuenta de lo irreconocible que quedó su casa, con vidrios regados en el otrora tranquilo jardín lleno de cactáceas y plantas aromáticas.