¿Cuál Día Internacional de la Juventud?
joomla.2009
Los jóvenes mexicanos poco o nada celebraron el Día Internacional de la Juventud, como nunca antes y en pleno siglo XXI, sus proyectos de vida, sueños, aspiraciones, futuro y esperanzas por lograr una vida más digna y justa, día a día se esfuman.
Por más discursos que les suelten los funcionarios del gobierno federal encargados de las políticas públicas hacia ellos, estas no han resuelto los problemas que hoy enfrentan, que son muy diversos y complejos.
De nada sirven esos festivalitos culturales que se hacen en los zócalos públicos de las ciudades, solo se acuerdan que existen los jóvenes cada año y en cada celebración internacional.
Su entorno social, político y económico está cabrón, la espiral de violencia que se vive en el país los ha alcanzado, se han convertido en carne de cañón del crimen organizado, además son presa fácil para engrosar las filas de la delincuencia.
Los partidos y los políticos profesionales repiten el mismo discurso sobre las broncas que enfrentan los chavos, solo les son necesarios cuando hay elecciones, porque forman parte del voto switcher y de la franja de los indecisos.
Este sector es importante, más no fundamental en su lucha por el poder en el 2012, las partidocracias en estos momentos están más metidas en ver quiénes serán sus candidatos a la presidencia de la República, en su disputa perversa por lograr más presupuesto para los gobiernos que tienen y en su presunta unidad partidaria, que estar preocupándose por los jovencitos.
Con la crisis económica su situación se volverá más precaria, el empleo será más escaso, disputado y sus condiciones sociales seguirán siendo las mismas.
Los chavos necesitan que les hablen con la neta de las netas, es imposible seguirlos engañando, necesitan escuchar nuevas alternativas y propuestas para poder salir adelante.
Los adultos mayores que gobiernan no pueden dejar de mirar lo que está sucediendo en el mundo.
Las protestas de los jóvenes chilenos son prueba de ello, lo mismo que la descomposición social de la juventud en Londres, traducida en violencia, discriminación, racismo y delincuencia, algo que no podemos aceptar que suceda con nuestros muchachos.
Dice la UNESCO que la juventud es “un período que se da entre la infancia y la edad adulta”. El marco cronológico de juventud es definido por la UNESCO como “el período de la vida que va desde los 15 años a los 25 años incompletos”, o sea, al completar los 25 años la persona deja de ser joven.
La bronca de los voceros oficiales es su ignorancia y no entender a los jóvenes, confunden ser joven con juventud.
Tienen que definir con claridad lo que está sucediendo en pleno siglo XXI, los jóvenes viven una contradicción actualmente en este mundo globalizado, puesto que no enfrentan las mismas broncas los que tienen posibilidades económicas y los que no las tienen.
Aquellos que gozan de recursos económicos de parte de sus familias tienen más oportunidades de estudiar, sus responsabilidades sociales se ven protegidas por sus padres, su ingreso a la vida adulta dilata más, sus actos ante la vida son más cómodos: forman una familia cuando ellos quieren, planifican cuando tener hijos, disfrutan de su entorno, el mundo les corre, echan “desmadre”, trabajan ambos, se ven apoyados por sus familiares y su juventud se “alarga”.
Pero los jóvenes de una clase media en crisis y pobres, tienen grandes problemas y sus posibilidades para disfrutar del tiempo se acortan, sus condiciones económicas los excluyen para disfrutar de su juventud, puesto que deben trabajar más tempranamente para ayudar a sus familias, se casan más rápido, dejan de estudiar y el tiempo les gana, sus preocupaciones son otras y dejan de vivir su juventud.
Eso de tener con ellos una deuda histórica siempre lo dicen, lo mismo hacen con los pueblos indígenas.
Cabe señalar que los jóvenes en México, tienen ganas de hacer algo por su país, les gusta cotorrear y el ocio, pero también son bien “chamba”, les preocupa su entorno y quieren trabajar, pero no hay empleos, esto les molesta y encabrona.
Algunos datos: En el Seminario Internacional de Investigación Juventud, Cambio Generacional y Vínculo Social, que organizo la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Antonio Pérez Islas, profesor del Seminario de Investigación en Juventud de la UNAM, apuntó que el proceso de independización de los jóvenes se ha visto alterado por la falta de oportunidades escolares y laborales, y en un gran porcentaje terminan ocupando empleos de muy escasa retribución monetaria.
Gonzalo Saraví, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, presentó un estudio que demuestra cómo el llamado bono demográfico en el país está entrando en un proceso de declive irreversible, lo que sumado a la crisis económica ha provocado que la juventud postergue la salida de la casa de sus padres, la formación de una pareja o la creación de una familia propia. Aunque cada vez tienen mayor acceso a la educación, paradójicamente son el sector más expuesto a la precariedad laboral, la exclusión y el bombardeo publicitario hacia el consumismo, lo cual genera a la postre un debilitamiento de los vínculos con las instituciones en general.
Los jóvenes no son “una incógnita o un problema frente al cual hay que estar precavidos”, sino un elemento fundamental del presente y el futuro, por lo que es necesario que el gobierno garantice recursos suficientes en materia educativa: rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles.
Más de un millón y medio de adolescentes y jóvenes carecen de empleo, quienes representan 57 por ciento del total de desocupados, y sólo uno de cada tres tiene trabajo en el sector formal de la economía (la jornada/ 12/ agosto/2012).
“De no invertir en oportunidades de educación, empleo y acceso a servicios de salud aumentarán las probabilidades de que se generen conflictos sociales o económicos como los que se han suscitado en Chile o Inglaterra, advirtió Iván Castellanos, asociado nacional de programas en Población y Desarrollo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa, por sus siglas en inglés) en México”.
57 por ciento de los jóvenes empleados no cuentan con prestaciones sociales y laborales de ningún tipo.
60 por ciento trabajan o se emplean en trabajos subordinados y comerciales, ante la falta de oferta de trabajo bien remunerado.
Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (INEGI) el 55 por ciento de la población desocupada tiene entre 14 y 29 años de edad.
En México hay cerca de 7 millones de chavos que no estudian y trabajan.
Esta generación de chavos mexicanos tiene más broncas que las anteriores.
Los índices de alcoholismo han aumentado considerablemente, lo mismo que la adicción a otro tipo de drogas sintéticas más gruesas, que los pierden por días.
Sus valores se han modificado, lo mismo que sus hábitos y costumbres, sus identidades son otras y diversas.
Derechos, Educación, salud, trabajo, ocio, cultura, arte, deporte y políticas públicas para ellos, siguen siendo demandas de papel. Tenemos que hacer algo, el país se nos va de las manos; debemos aprender a escucharlos, hablar de sus broncas, dialogar con ellos, hacerlos sujetos activos, darles oportunidades de tener más empleos e impulsarlos para ser productivos.