Luis Alberto Miguel Hurtado Cruchaga
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Alberto Hurtado, conocido como “Padre Hurtado”, fue un sacerdote jesuita chileno, fundador del Hogar de Cristo.
El papa Juan Pablo II lo canonizó el 23 de octubre de 2005. Es considerado el patrono de los trabajadores.
Alberto Hurtado Cruchaga, hijo de Alberto Hurtado Larraín y Ana Cruchaga Tocornal, nació el 22 de enero de 1901, en una hacienda de la ciudad Viña del Mar, en el seno de una familia de la aristocracia vasca chilena.
A los cuatro años de edad, falleció su padre. Su madre se vió obligada a vender, en condiciones desfavorables, sus propiedades para pagar las deudas de la familia.
Alberto y su hermano debieron ir a vivir con parientes, en Santiago de Chile. Así experimentó desde pequeño la condición de los pobres, sin casa y dependiendo de otros.
Una beca le permitió estudiar en el Colegio San Ignacio de Santiago, en 1908. Ahí se hizo miembro de la Congregación Mariana, lo que hoy son las Comunidades de Vida Cristiana, CVX, y como tal se interesó vivamente por los pobres, trabajando a la par.
Terminados los estudios secundarios en 1917 quiso hacerse jesuita, pero le recomendaron postergar la realización de su deseo con el fin de que se pudiera ocupar de su madre y su hermano menor. Trabajaba por las tardes, en el Patronato anexo a la Parroquia de Nuestra Señora de Andacollo, para mantener a los suyos y estudiar en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica. En este período continuó dedicándose a los pobres, a quienes seguía visitando cada semana.
El deber del servicio militar le hizo interrumpir sus estudios, pero luego pudo graduarse en agosto de 1923, con la tesis: “Trabajo a domicilio”, mostrando la situación y malas condiciones en que efectuaban las costureras el trabajo a domicilio.
Después ingreso a trabajar en “El Diario Ilustrado”.
Ya abogado, su vocación lo llevó a ingresar, el 14 de agosto de 1923, a la Compañía de Jesús. Inició el Noviciado con los jesuitas en Chillán.
En 1925, se trasladó a Córdoba, Argentina.
En 1927, fue enviado a España para realizar sus estudios de Filosofía y Teología. La expulsión de los jesuitas de este país en 1931 le obligó a partir a Bélgica y continuar la Teología en Lovaina. Allí fue ordenado sacerdote el 24 de agosto de 1933, por el cardenal Jozef-Ernest Van Roey, primado de Bélgica.
El Ministerio de Educación lo comisionó para estudiar en Bélgica y Alemania, donde recibió el doctorado en Pedagogía el 10 de octubre de 1935.
Regresó a Chile en febrero de 1936, a trabajar en el acercamiento de la Iglesia a la juventud y a los más pobres. Trabajó como profesor en el Colegio San Ignacio, en la Universidad Católica y el Seminario Pontificio. Entonces escribió varios artículos sobre educación y acerca del orden social cristiano.
El 9 de octubre de 1938, puso la primera piedra del Noviciado y la Casa de Ejercicios de Marruecos, pueblo que en la actualidad lleva su nombre.
En 1941, a los cuarenta años de edad, publicó su libro más famoso: “¿Es Chile un país católico?” y fue nombrado asesor de la Acción Católica Juvenil de la Arquidiócesis de Santiago, cargo en el cual trabajaría con el obispo Manuel Larraín Errázuriz. El dinamismo y entusiasmo que le entregó a este grupo permitió que, en 3 años, fuese ampliado al resto del país y que sus integrantes aumentaran de 1 500 a 12 000 y sus centros, de 60 a 600.
En 1943, el Padre Hurtado creó el “Servicio de Cristo Rey”, una agrupación de jóvenes consagrados, elegidos personalmente por el sacerdote. Este “ejército” de jóvenes católicos motivó gran controversia, que llevaron al Padre Hurtado a renunciar a la Acción Católica.
Su defensa a los pobres y trabajadores llevó a que los sectores conservadores de la sociedad y de la Iglesia lo apodaran “cura rojo” o “cura comunista”.
Luego de su participación en el mundo juvenil, se dedicó a ayudar a los más pobres. Así, comenzó una campaña, en el diario “El Mercurio” que llevó a la fundación de: El Hogar de Cristo. El 21 de diciembre de 1944, colocó la primera piedra de la construcción de la sede principal de la fundación, ubicada en la calle Bernal del Mercado, en la comuna de Estación Central.
A través de la contribución de benefactores y con la activa colaboración de laicos comprometidos, el Padre Hurtado abrió una primera casa de acogida para niños, luego una para mujeres y otra para hombres. Los pobres comenzaron a tener en el Hogar de Cristo un ambiente de familia en el cual vivir. Estas casas se fueron multiplicando y adquiriendo nuevas formas y características: en algunos casos se convirtieron en centros de rehabilitación, en otros, de educación artesanal y muchos otros.
En 1945, el P. Hurtado viajó a Estados Unidos, y estudió cómo adaptar al país el movimiento “Boys Town”. En junio de ese mismo año, fundó la Acción Sindical y Económica Chilena (ASICH). A pesar de las reticencias de la Conferencia Episcopal fue reconocida por ésta en 1950.
El 8 de octubre de 1947, fue recibido por el Papa Pío XII, a quién le informó de la preparación de dirigentes obreros y patrones jóvenes con el pensamiento de la Doctrina Social de la Iglesia.
Entre 1947 y 1950 escribió tres importantes libros: “Sindicalismo, Humanismo Social” y “El Orden Social Cristiano en los Documentos de la Jerarquía Católica”. En 1951 fundó la Revista Mensaje, revista de los jesuitas chilenos dedicada a dar a conocer la doctrina social de la Iglesia.
El 18 de agosto de 1952, a los 51 años de edad falleció a causa de un cáncer de páncreas. En medio de los grandes dolores solía repetir: «Contento, Señor, contento».
El Hogar de Cristo se volvió la institución de beneficencia más grande del país y en un ícono para los jóvenes, obreros, pobres y ancianos. El Gobierno de Chile declaró el 18 de agosto “Día de la solidaridad”.
El Papa Juan Pablo II lo beatificó el 16 de octubre de 1994 en la Plaza de San Pedro. A la celebración asistieron miles de chilenos, encabezados por el Presidente Eduardo Frei.
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