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Zetas exigían $ 130 mil semanales al Casino Royale de Monterrey

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 26 de agosto de 2011

Un comando, presuntamente del grupo delictivo de Los Zetas, roció gasolina en el interior del Casino Royale de Monterrey y provocó un incendio que, hasta el cierre de la edición, había dejado 61 personas muertas.

Investigaciones precisan que entre 13 y 16 delincuentes llegaron armados en dos vehículos. Ocho de ellos entraron y el resto resguardó la entrada.

De acuerdo con información proporcionada por funcionarios del gobierno de Nuevo León, el administrador del negocio dijo que el grupo delictivo exigía un pago semanal de 130 mil pesos para poder operar.

Versiones de testigos sostienen que en el lugar había alrededor de 100 personas, entre trabajadores y clientes del casino.

En los trabajos de rescate se empleó maquinaria pesada para derribar los muros posteriores. Otras personas lograron salir del inmueble por medio de cuerdas, por la parte trasera del casino.

Por la noche se había identificado a 35 mujeres y 10 hombres entre las víctimas; de ocho no se ha determinado el sexo.

INCENDIAN CASINO; VAN 53 MUERTOS

El incendio provocado por un grupo armado en el Casino Royale dejó al menos 53 personas muertas, en el poniente de esta ciudad, informó el gobierno de Nuevo León.

De acuerdo con los primeros informes, el siniestro inició entre las 15:30 y las 16:00 horas en el Casino Royale, ubicado en el cruce de las calles San Jerónimo y Gonzalitos.

El ataque fue presuntamente perpetrado por dos grupos de sicarios de Los Zetas, quienes incendiaron el lugar por el incumplimiento de pagos por extorsión.

La información obtenida de funcionarios del gobierno de Rodrigo Medina, indica que, de acuerdo con las versiones del administrador del negocio, la organización delictiva les exigía el pago de 130 mil pesos semanales para dejarlos operar.

De acuerdo con las autoridades del gobierno del estado, el comando que atacó el casino, se tardó en realizar el atentando entre diez y quince minutos, luego de que su propietario no pagara la cuota que Los Zetas le habían exigido.

LOS DUEÑOS

El establecimiento está registrado ante el municipio de Monterrey con el nombre de las empresas Atracciones y Emociones Vallarta SA de CV y CYMSA Corporation SA de CV, cuyo representante legal es Enrique Hernández Navarro.

De acuerdo con los registros del ayuntamiento de Monterrey,  el consejo de la empresa lo conforman los empresarios Rodrigo Madero Covarrubias, así como los hermanos José Francisco y Ramón Agustín Madero Dávila.

Ellos son primos hermanos del ex presidente municipal de Monterrey Alberto Madero Quiroga, quien fungió como alcalde de 2006 a 2009, y permitió la operación de dicho establecimiento.

El permiso para operar  el casino fue otorgado en 1992 por Fernando Gutiérrez Barrios a Rodrigo Aguirre Vizzuet, hijo de Ramón Aguirre, pero aseguró que desde hace cuatro años está desligado de la empresa.

Ahora se sabe que el dueño del Casino Royale es Raúl Rocha Cantú.

LAS INDAGACIONES

De acuerdo con las primeras investigaciones de las autoridades locales y que le han dado vista a la Procuraduría General de la República (PGR), el incendio del inmueble fue por  falta de cumplimiento de la cuota establecida por el crimen organizado.

Según versiones, el grupo de sicarios —integrado por entre 13 y 16 personas— incendió el lugar sin que fueran detenidos por guardias de seguridad privada.

Las investigaciones precisan que los sicarios llegaron al Casino Royale en dos vehículos, uno de ellos marca Tsuru y una camioneta, de los que descendieron. Entraron al inmueble entre seis y ocho de ellos, quedándose en la puerta otro grupo que sirvió de resguardo y protección.

Testigos afirmaron que en el lugar se encontraban alrededor de 100 personas, entre personal del casino y clientes, por lo que al ingresar el comando con galones de combustible se desató el pánico entre la gente que empezó a buscar salidas de emergencia para salvar la vida.

Las versiones precisan que el grupo de sicarios roció con combustible las máquinas de juego y la alfombra del lugar, y que tras prenderle fuego a todo se retiraron del lugar. El hecho, dijeron, fue sincronizado, ya que los presuntos Zetas alcanzaron a rociar la mayoría de las máquinas de apuestas del casino. El lugar, en pocos minutos, quedó envuelto en llamas y humo.

Las autoridades investigan la versión de que los sicarios, tras incendiar el local, cerraron las puertas el negocio para que nadie saliera.

Funcionarios de la PGR precisaron que colaborarán con las autoridades de Nuevo León para encontrar a los culpables, por lo que se inició un acta circunstanciada, ya que se tiene la versión de que los administradores del Casino Royale pagaban una cuota a miembros del cártel del Golfo; sin embargo, la organización delictiva de Los Zetas les exigían una cantidad superior.

RESCATE DE VÍCTIMAS

Con ayuda de retroexcavadoras, personal de rescate intentó derribar el muro de la fachada del casino para liberar el humo dentro del edificio.

Algunas personas que se encontraban dentro del establecimiento salieron por la parte trasera, a través de cuerdas, hacia un estacionamiento contiguo.

Personal del Ejército y de las policías estatal y municipal rodearon la zona.

A lo largo de la tarde y noche, el número de víctimas fatales se fue incrementando hasta llegar a la cifra de 53, que fue confirmada por el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina.

Además dijo que la cifra aún no es definitiva y que hay cadáveres en el establecimiento.

Hasta anoche se había identificado a 35 mujeres y diez hombres de los 53 cadáveres; faltaban ocho por ser identificados. Los cuerpos ya fueron trasladados al anfiteatro.

OPERABA CON UN AMPARO

El alcalde de Monterrey, Fernando Larrazábal, lamentó los hechos y dijo que la tragedia pudo haberse evitado, luego de que su administración clausuró el centro de apuestas en mayo pasado, debido a irregularidades detectadas en su operación.

Sin embargo, agregó, a finales de ese mismo mes, el Tribunal de lo Contencioso Administrativo ordenó retirar sellos de clausura, por lo que el Royale siguió en operaciones bajo amparo.

Hasta el cierre de la edición continuaban los trabajos de rescate. Se prevé que el presidente Felipe Calderón visite Monterrey o emita un mensaje.

PÁNICO Y DESESPERACIÓN

Entre el humo negro que se colaba del edificio del Casino Royale, varias personas salían corriendo. Lloraban por la gente que se quedó tirada en la alfombra sin que ellos pudiera saber si estaban vivas o muertas.

“Adentro reinaba el caos. No se podía ver. Además el humo asfixiaba. Algunos no alcanzaron la salida y se derrumbaban a pocos metros de la puerta”, narraban, entre lamentos, las personas que lograron ponerse a salvo.

Otras, ya fuera de peligro, platicaban que escucharon detonaciones y se tiraron al piso. “Minutos después, que parecían interminables, algunos logramos incorporarnos y huir de establecimiento”.

Una mujer describe el infierno que se vivió en el Casino Royale, “muchos clientes quedaron pisoteados cuando se desató la estampida de decenas de personas al tratar de salir por una de las pequeñas puertas de emergencia del inmueble”.

La mujer, de aproximadamente 30 años, había sido dejada en la casa de apuestas unos minutos antes de la tragedia por su esposo para festejar un cumpleaños, relató que muchas personas lograron salvar su vida al inicio del fuego por las puertas principales.

Sin embargo, explicó que al aumentar las llamas la mayor parte de los asistentes y empleados no lograron salir y se fueron a la parte posterior para huir por las puertas de emergencia, que de acuerdo a otros testigos estaban bloqueadas en su mayoría.

La sobreviviente del atentado coincidió que el atentado fue orquestado por un comando que roció combustible en el exterior, en el interior y las máquinas del casino.

“Todos quisimos salir al mismo tiempo, pero muchos empujamos y caímos al suelo”, dijo llorando la mujer.

“Yo sólo escuchaba las explosiones y corrí para salvarme, estaba en la zona de bingo”.

El ex futbolista profesional Alfredo Jiménez, quien busca a un familiar entre las víctimas del incendio en el Casino Royale, aseguró que “hay que checar el reglamento de Protección Civil, ya que no creo que las salidas de emergencia estuviera en orden”.

“Estoy en busca de mi cuñada. No aparece. Ya nos dijeron que hay que ir al hospital universitario a donde están llevando a los heridos”, dijo.

El Alacrán Jiménez, como se le conoció en su paso por los Rayados y los Tigres, fue testigo del ataque al Casino Royale, donde hasta el cierre de la edición se informó que iban al menos 53 víctimas.

Por la noche, el edificio amenazaba con colapsarse y dejar bajos escombros los restos de más cuerpos.

LLAMADO URGENTE

A las 23 horas de ayer, a través de una llamada telefónica, se informó que el presidente Felipe Calderón contactó a los principales líderes  de partidos, parlamentarios y empresariales para revisar la situación de seguridad del país.

Sin referirse en concreto al atentado en Monterrey, Los Pinos informó que Calderón conversó con el líder del PRI, Humberto Moreira; con los líderes parlamentarios priistas Manlio Fabio Beltrones, y Francisco Rojas, así como con los perredistas Carlos Navarrete y Armando Ríos Piter.

Las llamadas fueron “para compartir información y cerrar filas contra la inseguridad”.

También platicó con el ministro Juan Silva Mesa; el titular del CCE, Mario Sánchez; y el dirigente del PAN, Gustavo Madero, entre otros.

DISPUTAN LA PLAZA A SANGRE Y FUEGO

El cárteles del Golfo y Los Zetas mantienen una lucha constante por lograr el dominio del estado de Nuevo León, ya que representa uno zona estratégica para la operación del trasiego de droga y actividades ilícitas.

Tras el rompimiento entre las dos organizaciones criminales en febrero del año pasado, los municipios de Nuevo León son disputados por las organizaciones criminales, por lo que mantienen enfrentamientos constantes.

Considerada como una “Zona de Guerra”, por las organizaciones criminales, los enfrentamientos, las ejecuciones, los narco bloqueos,  los levantones, las extorsiones  y secuestros perpetrados en contra tanto de autoridades locales, como de comerciantes, empresarios y de la sociedad la población civil ha provocado que las familias vivan en esa entidad un permanente estado de sicosis.

Desde marzo del año pasado, las organizaciones delictivas del Golfo y Los Zetas, han realizado acciones de desestabilización social para infundir temor no sólo entre la población, sino a los miembros del grupo contrario.

Las acciones en contra de autoridades y de la población comenzaron con los llamados narcobloqueos, donde las organizaciones criminales comenzaron a despojar de sus vehículos a quienes circulaban por avenidas importantes, incluyendo camiones de pasajeros para bloquear accesos e impedir que el Ejército pudiera detener a miembros del crimen organizado.

Tras esos hechos, comenzaron a registrarse diversos enfrentamientos entre los grupos criminales en disputa y en contra del Ejército, lo que ha provocado entre la población temor, y ha desatado el éxodo de familias de alto nivel económico y empresarios hacia  Estados Unidos.

 

 

Staff Puebla On Line 2009
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