La larga historia de desencuentros entre Moreno Valle y el PAN
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Lo ocurrido el viernes en la comida que el gobernador Rafael Moreno Valles Rosas ofreció a los consejeros estatales de su partido es un buen reflejo de que algo no está funcionando en su estilo de gobernar o hacer política.
No es cosa menor que un gobernador convoque a los cuadros más representativos de su partido para dialogar con ellos y obtener su respaldo, y que en lugar de eso éstos se polaricen en enfrentamientos verbales que tienen como telón de fondo su trato displicente hacia el PAN y hacia sus cuadros como el alcalde de Puebla Eduardo Rivera Pérez o la ex secretaria de Desarrollo Social, Myriam Arabian Couttolenc.
Si esta escena la hubieran protagonizado Moreno Valle y los priístas podría parecer hasta natural. Pero con los panistas que, se supone, deberían estar felices con el arribo de uno de los suyos a la gubernatura, por primera vez en la historia de la entidad, el suceso adquiere matices de melodrama, sobre todo cuando aquel apenas lleva siete meses en el cargo.
Y más cuando la intención inicial de esa comida, convenida entre el gobernador Moreno Valle y el presidente estatal del partido, Juan Carlos Mondragón Quintana, era mandar un mensaje de unidad ante las versiones públicas de división y distanciamiento entre el Ejecutivo y un sector de la militancia del blanquiazul.
La relación entre el gobernador y los panistas poblanos no ha sido fácil.
Desde que se convirtió en candidato a senador en 2006 —como parte de la alianza de facto entre la lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo y el entonces candidato presidencial Felipe Calderón—, Moreno Valle ha sido percibido como un “panista pirata”, mote que incluso le endilgó Ana Teresa Aranda en las elecciones internas de 2010 cuando se hizo de la nominación del PAN a la gubernatura del estado.
El gobernador tampoco ha puesto mucho de su parte para congraciarse con el establishment panista local, entendido éste como el conjunto de actores —individuales y colectivos— que tienen el control del partido en Puebla.
Primero Moreno Valle se distanció de uno sus principales impulsores dentro del panismo, Francisco Fraile García. Luego quiso que el candidato de la coalición Compromiso por Puebla a la alcaldía capitalina fuera Enrique Doger Guerrero y no una figura emblemática del blanquiazul como Eduardo Rivera.
En campaña hizo acuerdos con algunos grupos del PAN, como El Yunque, por la vía de Pablo Rodríguez Regordosa y Rafael Micalco, pero también con los enemigos jurados de la Organización como Genaro Ramírez Rojas.
Sin embargo, ningún panista de peso pudo colarse al equipo compacto que manejó su campaña. La coalición formada por el PAN, el PRD, el PANAL y Convergencia, le dio Moreno Valle pretexto para conducirse con autonomía de todos los partidos y rescatar a sus antiguos cuadros del llamado Grupo Finanzas: Fernando Manzanilla, Eukid Castañón, Marcelo García Almaguer, Jorge Aguilar Chedraui, José Cabalán Macari, Néstor Gordillo y Patricia Leal Islas, entre otros.
Ya en el poder ocurrió lo mismo.
Moreno Valle se olvidó del PAN. Sólo integró a dos panistas en su gabinete: al ya citado Pablo Rodríguez, y a Myriam Arabian, aunque a ésta última ya la reemplazó por un antiguo colaborador electoral priísta, al que ahora quiere hacer miembro del partido y diputado federal por el distrito 11 de Puebla.
La verdad es que los panistas no sienten que hayan llegado al poder con Moreno Valle. En realidad, muchos creen que sólo se valió del partido y los está utilizando para consolidar su proyecto político personal de ser presidente de la República en el 2018.
De ahí los conflictos que la dirigencia estatal, aliada con algunos alcaldes y estructuras municipales panistas, libró con el gobernador Moreno Valle y sus operadores entre los meses de abril, mayo y junio por el control del Consejo Estatal del PAN.
Diferencias que este viernes se supondría serían zanjadas con una comida de unidad que, sin embargo, concluyó como el Rosario de Amozoc y la suspensión de la primera sesión de instalación del nuevo Consejo Estatal del PAN.