William Hazlitt (II)
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En la entrega anterior escribí que el estilo de William alcanzó notoriedad por su forma de ensayo “personal”. Al escribir de esa manera, William, remarcó que estaba implícito su respeto por el peso de la primera persona.
Ahora bien, convendrán algunos conmigo que la actual literatura ensayística, se confunde ella misma con la trascendencia de la creatividad, abusando por largo tiempo de la pesadez, algo que en los escritos de William es totalmente innovador y fresco.
En 1780, William entabló amistad con Charles y Mary Lamb, hermana de John Stoddart, director del periódico “The Times”.
En 1808, se casó con Sarah Stoddart, quien era amiga de Mary. El joven matrimonio vivió en Winterslow, en Salisbury, pero después de tres años, se separaron y William comenzó su carrera en el periodismo.
Trabajó para los periódicos: “Morning Chronicle”, “Edinburgh Review”, “The Times”, etc.
Publicó varios volúmenes de ensayos, incluyendo “The Round Table” y “Characters of Shakespear’s Plays”, ambos en 1817.
Su obra más conocida es: “The Spirit of the Age”, publicada en 1825, la cual es una colección de retratos de sus contemporáneos, que incluían a sus amigos Charles Lamb, Samuel Taylor Coleridge, William Wordsworth, Lord Byron, Jeremy Bentham, y Sir Walter Scott.
Hazlitt arremetió contra aquellos a los que consideraba “apóstatas”, porque entendía su acercamiento al conservadurismo como una traición personal.
Admiró a Edmund Burke como pensador y escritor pero le acusó de haber perdido el sentido común, cuando sus teorías políticas se volvieron más conservadoras. Elogió la poesía de Coleridge y Wordsworth. Dirigió uno de sus ataques más coléricos contra ellos por haber sustituido sus ideas humanísticas y revolucionarias de su juventud por un apoyo obstinado al establishment.
Su crítica más dura la reservó para Robert Southey, un revolucionario convertido en poeta reputado.
William, tuvo una aventura con Sarah Walker, una doncella de la casa donde se alojaba. Miss Walker sabiendo el desprestigió que podría ocasionar en la carrera de William, publicó toda su correspondencia amorosa con él, en un panfleto titulado: “Liber Amoris”.
La prensa conservadora lo aprovechó para destruir su carrera como periodista con un gran escándalo, que le provocó una especie de apoplejía.
Hazlitt tenía un pensamiento político radical que podría considerarse proto-socialista, por ello se dice que fue un adelantado a su tiempo.
Tuvo sus admiradores, pero se opuso tan directamente a las instituciones de su época que poco a poco fue desengañándose y retirándose de la vida pública.
Murió pobre un 18 de septiembre de 1830 y está enterrado en el Panteón St. Anne, en Soho, Londres.
Ese día, William Hazlitt inició su último viaje, el cual hizo, como siempre lo pregonó, sin compañía alguna “porque no se puede leer el libro de la vida sin encontrar perpetuamente la dificultad de traducirlo para beneficio de otros.”
A lo largo de la semana he recibido con beneplácito algunos correos electrónicos en donde exponen acertadas opiniones sobre la contemporaneidad del pensamiento que William Hazlitt nos legó, de las cuales transcribo algunas más:
“La prensa asalariada (un esclavo aún más perverso) ostenta su sentimiento y aún parece orgullosa de él. Enaltece la divinidad del poder para cubrir su indignidad. Sacrifica su humanidad al lustre de una corona.”
“Me gustaría emplear toda mi vida en viajar, si alguien pudiera prestarme después otra vida para pasármela en casa.”
“El público no tiene ni vergüenza ni gratitud.”
“Aquellos impecables autores son los que nunca escribieron.”
“Cuando estamos más ocupados es cuando tenemos más tiempo para divertirnos.”
“Las reglas y los modelos, destruyen el genio y el arte.”
“El amor y la felicidad son almas gemelas, o nacen una de otra.”
“La esperanza es la mejor posesión. Nadie es tan miserable como los que están sin esperanza.”
“La prosperidad es un gran maestro; la adversidad es mucho más grande. La posesión embota la mente, la adversidad la fortalece.”
“Buen humor es un patrimonio para toda la vida.”
“El amor a la libertad es amor al prójimo; el amor al poder es amor a sí mismo.”
“La agudeza es la sal de la conversación, no la carne.”
“La moda comienza y termina siempre por las dos cosas que más aborrece: la singularidad y la vulgaridad.”
“El único vicio que no puede perdonarse es la hipocresía. El arrepentimiento del hipócrita es de por sí la hipocresía.”
“Nunca empleamos más acertadamente nuestros vicios que en combatir a los unos y a los otros.”
“Un apodo es la piedra más dura que el diablo puede arrojar a una persona.”
“Una cosa no es vulgar por el hecho de ser corriente.”
“Las antipatías violentas son siempre sospechosas y revelan una secreta afinidad.”
“El silencio es un gran arte para la conversación.”
“La peor vejez es la del espíritu.”
“La muerte es el mayor mal, porque acaba con la esperanza.”
Estimado lector tengo dos correos electrónicos a través de los cuales recibiré sus comentarios: vivereparvo45@yahoo.com.mx y/o vivereparvo45@hotmail.com