Inspectores de Amy Camacho piden “mordida” a Coopel
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Una de las tiendas departamentales exitosas en México, Coppel, no tiene buena impresión de las ventanillas de trámite en el estado.
A directivos del corporativo les ha causado decepción el intento de soborno en una dependencia estatal, luego de pasar con una experiencia similar en el Ayuntamiento de Acatzingo.
Un regidor del cabildo de aquel municipio compartió con este reportero una breve historia de anomalías y atropellos a las leyes y reglamentos.
Entre sus proyectos de expansión la empresa de capital sinaloense programó la construcción de una tienda en Acatzingo en una extensión de 5 mil metros cuadrados, en pleno centro histórico.
Una empresa seria como Coppel fue defraudada por el constructor y su departamento de obras al incurrir en anomalías consentidas por la administración del edil panista Eliseo Zayas Jaen.
Para la construcción sólo cuentan con “constancias” de licencia de uso de suelo que debería otorgar el ayuntamiento, donde se especifica la superficie del terreno, las áreas verdes, cajones de estacionamiento, etcétera. En el plano no se cumple con ninguna de estas condiciones, ni sellado está.
Sólo en “constancia” cuenta con la alineación y número oficial del inmueble, pero sin ninguna certificación oficial autorizada por la presidencia municipal.
La licencia de construcción tampoco la tienen, sólo con una “constancia” sin sello de autorización respectiva por el municipio donde la autoridad le permite la edificación, pese al respectivo pago sin comprobante de la Tesorería.
Lo grave de la permisibilidad del ayuntamiento es que “autoriza” y entrega “constancia” de la licencia de construcción sin acreditar el estudio de impacto ambiental emitido por la respectiva dependencia del gobierno del estado.
Tampoco cumplieron con el requisito para la conexión a los servicios de agua potable y drenaje.
Una inspección de la respectiva dependencia estatal detectó todas estas anomalías pero no procedió a clausurar como lo indica el procedimiento pero, de acuerdo con la versión del regidor, empleados del gobierno estatal le pedían al representante de obras de Coppel una cantidad de miles, muchos, para “regularizar” la obra.
El asunto llegó a las oficinas corporativas y rechazaron acceder al acto de “corrupción”, manifestado su interés de pagar la multa por las anomalías, pero no accederían a la “extorsión”, y de inmediato presentaron una “queja” ante el secretario encargando de “fomentar” las inversiones (Secotrade).
¿Está enterado el gobernador de las anomalías de Eliseo Zayas y de la actuación de los inspectores de Amy?