jueves, 04 junio 2026
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Elba Esther Gordillo dice que para mejorar la calidad educativa depende todos

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 13 de diciembre de 2010
Lograr la calidad de la educación depende de que todos aquellos elementos que intervienen en este complejo proceso, lo hagan en óptimas condiciones, generando así resultados igualmente favorables a la consecución de una calidad educativa integral. 
El debate, sin duda relevante y pertinente, que se ha desarrollado en torno a la calidad de la educación mexicana ha contribuido a posicionar el tema como una prioridad a nivel nacional. En este escenario, tenemos que estar dispuestos a reconocer todos aquellos elementos que influyen en el proceso educativo, empezando por el más importante de ellos: el educando. 
Considero que si en verdad queremos elevar la calidad de la educación, es preciso mejorar, mediante el despliegue de diferentes políticas públicas, la calidad de vida de los educandos.
En la actualidad, existen numerosos retos y obstáculos para lograr este objetivo. El primero de ellos es el ambiente familiar en que el niño se desenvuelve y que necesariamente afecta su vida cotidiana y su desempeño escolar, ya sea promoviéndolo u obstaculizándolo. La organización de las sociedades actuales ha planteado una nueva distribución de las tareas y funciones que desempeña cada miembro de una familia, siendo la situación de las mujeres la que ha sufrido mayores transformaciones en ese sentido. 
Estos cambios presentan nuevos desafíos para el logro de una educación de calidad, ya que sin la adecuada vinculación y corresponsabilidad entre la escuela y el hogar, entre los padres de familia y los maestros, semejante objetivo resulta irrealizable. En este contexto, es indispensable el involucramiento de los padres de familia en un correcto aprovechamiento del tiempo del educando. 
No es conveniente, por ejemplo, que los niños mexicanos sean de los mayores consumidores de televisión chatarra ni que su uso de la Internet contribuya casi de manera exclusiva a la realización de actividades ociosas o meramente adictivas, que a la larga sustituyen el trabajo escolar, la lectura o simplemente la recreación y el juego.
Por otro lado, resulta importante mencionar el siguiente dato estadístico como una evidencia más de la enorme influencia del ambiente familiar en el educando. Me refiero a que sólo un 20 por cierto de los hijos provenientes de familias cuyos padres no lograron terminar la educación primaria, suelen concluir su educación secundaria, mientras que la cifra aumenta a un 60 por ciento en los casos de hijos de padres que cuentan con un mínimo de 10 años de escolaridad. 
Otro factor digno de tomarse en cuenta se manifiesta en el grado de desnutrición que  padecen más de cinco millones de niños, situación que imposibilita los procesos adecuados de aprendizaje y socialización, indispensables para lograr una educación de carácter integral. 
Al problema de la desnutrición se suman otros, relacionados también con el tema de salud. Entre ellos, debemos mencionar la obesidad infantil, relevante, sobre todo en los últimos años, por la magnitud que ha adquirido en nuestro país, que hoy ocupa el primer lugar mundial en dicho padecimiento. Resulta innegable que esto impacta en el rendimiento escolar, ya que, si la salud del educando no es plena, su desempeño educativo tampoco lo será.
A las cuestiones antes señaladas se suma la inaccesibilidad de las escuelas en zonas rurales desprotegidas o en aquellas que han sufrido un crecimiento poblacional importante. Durante todo el siglo pasado se hizo un esfuerzo por aumentar el número de escuelas, tanto estatales y federales como municipales y ejidales, las denominadas Artículo 123 y por cooperación, con las que se logró hacer frente a la demanda educativa, en el contexto de uno de los crecimientos demográficos más altos del mundo. Estas acciones permitieron sortear, durante algún tiempo, el problema de la desigualdad social.
Sin embargo, las medidas tomadas resultan insuficientes en la actualidad, pues  seguimos sin lograr la plena y pertinente accesibilidad educativa. Sirva para corroborar esta afirmación que en amplias zonas de los estados de Tabasco, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz y Puebla, la escuela más cercana se encuentra a una hora y media de distancia, caminando, de los hogares de los educandos. Ello sin mencionar la difícil accesibilidad educativa que se aprecia en las zonas marginadas de algunas ciudades, donde hay áreas en que difícilmente se realiza una vida social armoniosa, y en donde la deteriorada infraestructura y la falta de equipamiento de las escuelas impide un adecuado desarrollo escolar.
Debido a las condiciones del país, un factor especialmente relevante para el desarrollo educativo es el maestro, quien representa la vía más adecuada para desplegar el servicio educativo. Sin embargo, los maestros requieren, en la actualidad, una formación muy diferente a la que prevaleció en el siglo pasado. El vertiginoso desarrollo de la tecnología y los medios de comunicación, así como la universalización del conocimiento, han propiciado una profunda transformación del ambiente en que el alumno se desenvuelve. 
Como dije antes, las condiciones familiares y las funciones de cada uno de sus miembros han cambiado dramáticamente, al igual que los paradigmas y valores que influyen en el desarrollo humano. Este nuevo contexto requiere, en consecuencia, un nuevo tipo de maestro. Para que los maestros, en servicio actualmente, sigan siendo los pilares del servicio público de la educación, se requiere una estrategia diferente de actualización y formación permanentes, que, reconociendo los profundos cambios que se han gestado en el entorno social, humano y del conocimiento, permita un mejor desempeño de la labor docente ligado con la  calidad del servicio.
El último factor a considerar es, sin duda, la transformación del sistema educativo vigente. En este sentido, es preciso cambiar la concepción que tenemos de su administración y actualizar los elementos que lo integran: contenidos y métodos educativos; instrumentos integrales de evaluación; sistemas de reconocimiento y acreditación; organización y reglamentación. Asimismo, resulta necesaria la creación de vías alternativas para el acceso al conocimiento y de nuevos y dinámicos mecanismos de financiamiento que se correspondan con un ejercicio presupuestal adecuado y con formas de rendición de cuentas más vinculadas al desempeño de la escuela. 
La flexibilización del sistema educativo, la seria revisión de su federalización y la aceptación de que la escuela, cada escuela, es el eje del servicio educativo, son tareas que contribuirán de manera importante al logro de la calidad de la educación nacional.
Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009