Previo al nuevo sexenio, ya se venden comandancias y puestos en la PGJ
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Todavía no ocurren los cambios de mandos de los cuerpos de Seguridad Pública para la próxima administración y ya se encuentra estructurada la “planilla” que se va a hacer cargo de los movimientos internos, negocios en el bajo mundo del hampa y todo lo que pueda producir dinero y poder en la Procuraduría General de Justicia (PGJ).
Aunque usted no me lo crea, ya está funcionando un grupo al interior de las filas de la Policía Ministerial del Estado (PME), un grupo que amarra negocios, promete comandancias y todo porque dicen estar cerquita, no del próximo procurador, sino del mismo gobernador electo.
El que va a la cabeza de este grupo es nada menos que Gabriel Gaspariano Mora, actualmente chofer de uno de los mandos de la PGJ, hace unos meses era escolta de la exprocuradora de Justicia y actual juez Civil en Atlixco, Blanca Laura Villeda Martínez y mucho antes de esto fue chofer del gobernador electo, cuando este era diputado local.
Gaspariano tiene “cola que le pisen”, esta directamente implicado con los exjefes del grupo Carlos López Quiterio, José Díaz Salinas y el agente Rolando Contreras Chang, de la desaparecida Policía Judicial del Estado (PJE), actualmente Policía Ministerial (PME), procesado y a punto de ser sentenciado por los delitos de homicidio calificado, abuso de autoridad, privación ilegal de la libertad, en agravio de quien en vida se llamó Ricardo Ramírez Rodríguez, la tarde del jueves 31 de diciembre de 2008, ocurrido en los separos de la PJE.
Gaspariano Mora, quien en ese momento era subdirector Operativo de esa corporación, fue quien autorizó la “calentadita” al empresario que le provocó la muerte y fue el único que no fue detenido y que permanece impune, gracias —obviamente— al quehacer de protección de la maestra Villeda, al grado de que cuando ella renunció se lo llevó como escolta para que no le pudiera pasar nada malo, amén de que también le pidió el favor a su “amigo”, el actual procurador de Justicia, Rodolfo Igor Archundia Sierra, quien se encargó de ocultar a todos los implicados, para que sólo tres estuvieran pagando “los platos rotos”.
El segundo al frente de este grupito de “seleccionados” es Faustino Flores Muñoz, comandante de la Policía Ministerial, con serios antecedentes de protección a delincuentes, mismos que le generaron procesos que no progresaron gracias a sus genuflexiones con funcionarios de los que después se expresó mal, cuando éstos ya habían salido, entre estos el mismo doctor Karám, subsecretario de Seguridad Pública.
Flores Muñoz, “El 10” como muchos le dicen por haber sido escolta del exgobernador Alfredo Toxqui Fernández de Lara, tiene dos hijos a quienes se les conoce como “Los Chiquilines”, uno de estos es chofer del actual gobernador electo y otro es abogado.
El tercero en la lista de supuestos “apadrinados” es Martín Ramírez, inspector de la Policía Ministerial del Estado, parte de una investigación federal por el robo de valores ocurrido en la casa donde estuvo viviendo Arturo Beltrán Leyva, ocurrido el 10 de diciembre de 2009, cuando fue cateada su casa, tras el enfrentamiento entre miembros de su cártel y corporaciones policiacas de Puebla.
Martín Ramírez es materialmente “la oreja” de este grupo, su cercanía con el actual director de la Ministerial, así como con el procurador Archundia, lo llevan a conocer cambios y posiciones de cada uno de los “apadrinados” de estos funcionarios, en otras palabras es el “Judas” del cierre de administración en la PGJ, donde las traiciones y los golpes por debajo del agua son deporte de todos los días.
Curiosamente estos tres miembros de la Ministerial ya habían hecho anteriores genuflexiones, son los amos de las inclinaciones, ya llevan provista su tanga y no se extraña que estén prácticamente tendidos en el piso en espera de la llegada de los nuevos mandos.
Los tres hombres los une, no la aproximación con el nuevo gobernador, los unen las tranzas, las componendas, tienen las manos manchadas de sangre, de corrupción y seguramente los tres van a ocupar importantes cargos en la Ministerial, sin embargo aún no deben cantar victoria o van a tener que regresar todos los regados que están pidiendo, porque de la cuchara a la boca…