Los augurios
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Hoy empieza formalmente el nuevo año político, mismo que, dicen los brujos, chamanes, adivinos y nigromantes, nos traerá muchas sorpresas, buenas y malas. Vayan pues algunos augurios y con ellos la exhortación para que el lector los tome con calma y sentido lúdico. O con optimismo si usted es de los que piensan que lo peor ya pasó.
Un escándalo político ocupará los espacios de los medios de comunicación.
Cuando se conozcan los nombres de los integrantes del gabinete morenovallista, la sociedad poblana se sorprenderá con algunos nombramientos que sacudirán a las llamadas “buenas conciencias”. Aparecerá el síndrome “Señor de las Maravillas”, el santo que resuelve los problemas relacionados con el adulterio.
Mario Marín Torres se irá de año sabático a recorrer aquellas partes del mundo que cruzó fugazmente en su periplo oficial. Poco antes de que finalice el 2011 dará una interesante sorpresa con características académicas.
Luis Maldonado Venegas, una de las cartas fuertes de Rafael Moreno Valle, se jalará los cabellos una vez que lo enteren de que en Puebla, diría Alfonso Reyes, “la creación no es un juego ocioso: todo hecho esconde una secreta elocuencia, y hay que apretarlo con pasión para que suelte su jugo jeroglífico” (prólogo del libro La tierra del faisán y del venado, de Antonio Mediz–Bolio). ¿Complicado? Igual que el modo de ser de los poblanos que, para muchos, somos una especie de galimatías social: barrocos y difíciles de entender.
Después de que deje la presidencia municipal, Blanca Alcalá Ruiz entrará a un impasse pesado, denso y turbio en el cual el canto de las sirenas que le llenó la vida pública se transformará en algo similar al aullido de las hienas. Pasada esta “calma”, dice su carta astral, sufrirá sacudidas o “coscorrones” mediáticos. La política nacional le hará el feo; sin embargo, la local la acogerá. Moreno Valle rectifica y le abre las puertas de su gobierno.
Por primera vez en la historia de Puebla se unirán los intelectuales en un reclamo que el próximo gobierno podría ver como “patadas del ahorcado”, hecho –por cierto inédito– que estará adornado con el revuelo nacional que propiciará las expresiones de solidaridad vertidas por los integrantes de la inteligencia cultural de México. La razón: el heterodoxo procedimiento legislativo para hacer una extraña mezcla con la educación y la cultura.
Ocurrirá la segunda invasión de personajes desvinculados de Puebla, no como turistas sino como promotores del desarrollo. Podría repetirse el “síndrome Bartlett”: operadores de alto perfil detrás de los titulares del gabinete. El realismo mágico que suele darse cuando la política se basa en las revolturas ideológicas.
Volverán las manifestaciones del magisterio estatal (las dos vertientes) debido al fantasma, ánima o energía que representa la influencia de Elba Esther Gordillo. A estos movimientos se adicionarán algunos sindicatos con olor a PRI. Su intención será negociar con su fuerza y representatividad. Reaparecerán los antorchos en su variante urbana, la 28 de Octubre, el sindicalismo automotriz (VW) y los “protectores” o “paradigmas” de las garantías burocráticas.
En el primer semestre del año caerán de la marquesina política dos “ídolos de barro” (un hombre y una mujer), personajes que lo fueron gracias al sistema propagandístico que hizo famoso a Joseph Goebbels.
Contra todos los anuncios o presagios, Javier García Ramírez no será el pez gordo del próximo gobierno. No. A cambio de esa cabeza caerán otras menos importantes o, mejor dicho, poco festinadas debido a que se manejaron con bajo perfil público a pesar de su ostentoso enriquecimiento. Ello como consecuencia del clamor popular que exigirá a Moreno Valle que deje en paz a las brujas para cazar a los corruptos.