México y el niti
joomla.2009
En México es decepcionante que tengamos instituciones de países democráticos, pero no somos ese país democrático que todos esperamos. Somos el país que en el año 2000 pareció haber dado un salto cualitativo, cuando el mal estaba simbolizado por un partido que gobernó 70 años. El partido del mal, el PRI, ha resultado no ser el dragón que había que matar para dar el salto democrático. Lo que ha quedado claro es que una cosa es la democracia electoral y otra la democracia política e incluso la democracia como estilo de vida (de acuerdo a una buena parte de la doctrina americana)
Así, habrá que admitir que las instituciones no es que hayan fallado en nuestro país, sino que son insuficientes. Y lo son porque pensamos que un IFE fuerte, un Tribunal Electoral designado entre todos, un Poder Judicial más independiente que durante el priato, por mencionar algunas instituciones, se manejaban solas o son independientes de todos.
El problema es que nos falta aceptar que la población tiene un lugar importante en la conformación de un país más democrático y más justo. Se nos olvida que el verdadero canon para saber si estamos o no en un país democrático y justo, tiene que ver con el estilo y calidad de vida de los que habitamos este país. Que las elecciones sólo dan ganadores y perdedores, pero que son sólo un eslabón en la cadena de mejora de justicia y democracia en el país.
Por eso es que el PRI tiene posibilidades de regresar al Poder Ejecutivo Federal en las próximas elecciones presidenciales y, si ello ocurre, eso no significa un retroceso democrático, porque quien afirme ello tendrá que sostener que el hecho de que el partido tricolor haya perdido las elecciones en el año 2000 tuvo como consecuencia la llegada de la democracia a México, lo que dista mucho de la realidad que vivimos a diez años de ese suceso.
En México sigue habiendo más pobres que ricos, la franja de clase media es ínfima, la calidad de vida es vergonzosa y la clase política sigue discutiendo las mismas reformas que desde hace años todos sabemos que se tienen que hacer. La corrupción permea a la mayoría de la población, es alentada no sólo por autoridades, sino por cualquiera que pretende jugar fuera de las reglas para sacar un provecho ilegal.
Amartya Sen, en su libro “La idea de la justicia” hace una interesante introducción sobre la diferencia entre el niti y el nyamaya, dos conceptos antiguos en la filosofía hindú que refieren a la justicia. La diferencia entre uno y otro es que primero de ellos es un concepto que toma en cuenta la corrección del comportamiento humano. El segundo hace referencia a la corrección de las instituciones que organizan el Estado. En México, con más o menos aciertos, hemos creados o podemos crear las instituciones correctas. Mucho más dudoso es que la población sea consciente que nuestro comportamiento está lejos de ser el correcto. Por el momento seguimos lejos del niti, lo que indica un alejamiento de la justicia no institucional (no electoral), una justicia de tipo social, una justicia que signifique de un trato humano para todos.
En síntesis, estamos lejos de la democracia, lejos del niti.